Expertos afirman que las amenazas que ha lanzado el crimen organizado no deben tomarse a la ligera, y pese a la austeridad, se debe invertir en proteger al presidente y a todo su gabinete.
Tras el ataque contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, y la revelación de diversas amenazas del crimen organizado contra secretarios, miembros del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador han modificado su seguridad personal. Algunos recurren a camionetas “machuchonas”, otros ingresan con su vehículo hasta Palacio Nacional, y unos más incluso cuentan con escoltas y grupos reducidos de ayudantías para protegerlos.
Este cambio en la seguridad personal de parte del gabinete se ve todas las mañanas en la calle Corregidora, que funciona como estacionamiento. Suburbans blindadas, hombres con auriculares, escoltas, componen el escenario alrededor de las 06:00 horas, cuando se desarrolla la reunión de seguridad en Palacio Nacional.
Donde fue se pudo apreciar este incremento de seguridad de los secretarios, fue en el informe por el segundo aniversario de la victoria electoral de presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado 1 de julio, evento al que varios de los escasos invitados del mandatario federal llegaron en camionetas blindadas, esas que el mismo tabasqueño califica como «machuchonas».
La misma tarde del atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, el secretario Alfonso Durazo confirmó que días antes de ese ataque se habían recibido amenazas contra otros funcionarios; aunque los nombres no han sido confirmados de manera oficial, en reportes de prensa se ha mencionado al canciller Marcelo Ebrard, al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto y al mismo Alfonso Durazo. La amenaza, presuntamente, se detectó de una llamada entre miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Según lo publicado en la prensa nacional, la amenaza contra Marcelo Ebrard es por haber extraditado a Estados Unidos al hijo de Nemesio Oseguera, líder del cártel; a Santiago Nieto por haber congelado cuentas de esa organización criminal y a Durazo por ser el encargado de los “golpes” que ha recibido esa organización.


