El exdirector de Pemex declaró que repartió 52 millones 380 mil pesos en sobornos a legisladores del PAN; reveló la entrega de 6.8 mdp a Ricardo Anaya
Emilio Lozoya Austin, exdirector de Pemex acusado de presunto lavado de dinero, cohecho y asociación ilícita, declaró que para que fueran aprobadas las reformas impulsadas por el acuerdo político “Pacto por México” repartió 52 millones 380 mil pesos en sobornos a legisladores del Partido Acción Nacional (PAN).
Entre los nombres de los señalados se encuentran los exsenadores Ernesto Javier Cordero Arroyo y Salvador Vega Casillas. Los actuales gobernadores de Querétaro y Tamaulipas, Francisco Domínguez Servién y Francisco García Cabeza de Vaca, también han sido mencionados.
De acuerdo con la información filtrada, muchos de los legisladores que accedieron al soborno eran cercanos al expresidente Felipe Calderón Hinojosa, a quien se le señala por posicionar a familiares y amigos en listas plurinominales correspondientes a Acción Nacional.
Asimismo Abel Barajas y Claudia Guerrero del diario Reforman, reportan que Luis Videgaray Caso, durante su gestión como titular de Hacienda y Crédito Público, entregó por órdenes del expresidente Enrique Peña Nieto 6.8 millones de pesos a Ricardo Anaya Cortés.
Anaya, se desempeñó como presidente de la Cámara de Diputados de 2013 a marzo de 2014, tiempo en el que se llevaron las sesiones para la discusión de la Reforma Energética.
La entrega de los 6.8 millones de pesos se hizo a una persona de identidad no revelada, pero de acuerdo con los reportes, se comunicaban por vía telefónica a dos números distintos para acordar el pago.
El exdirector de Pemex también ha nombrado a Jorge Luis Lavalle Maury, expresidente de la Comisión de Administración del Senado, y Rafael Jesús Caraveo Opengo, exsecretario técnico de la misma comisión y a quien se le señala de haber recibido el dinero.
Para el partido Revolucionario Institucional y Acción Nacional, la aprobación de la Reforma Energética en diciembre de 2013 fue motivo de celebración. Dicha reforma fue considerada la “joya de la corona” de entre el paquete de reformas que el gobierno de Enrique Peña Nieto impulsó al inicio de su gestión.
Aunque dicha reforma fue presumida como insignia del último sexenio priista, los logros y alcances que ha tenido son cuestionables, empezando por que la apertura del mercado energético de México al capital extranjero no captó las inversiones que se calcularon entre los 10 mil y 15 mil millones de dolares anuales.
