Por José Vilchis Guerrero
Históricamente, los sinaloenses cargaron el estigma de un estado violento, tierra de disputa de los cárteles de la droga, con la más alta incidencia delictiva desde 2000, en tanto que ahora, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Sinaloa ocupa el lugar 26 en incidencia delictiva en el país.
Por lo mismo, el gobernador Quirino Ordaz dijo que desde su llegada en 2017 dedica todo su esfuerzo para darle la vuelta a esta injusta concepción, que es más bien un estereotipo, para que se reconozca Sinaloa por el enorme potencial y fortaleza sobre todo por el valor y talento de los sinaloenses.
“Por muchos años, Sinaloa estuvo en los primeros lugares de incidencia delictiva; de hecho, como se aprecia en esta gráfica, al llegar al gobierno tuvimos el más alto nivel de homicidios dolosos desde el año 2000 y se puede advertir cómo a partir de ahí ha habido una desaceleración muy importante en este delito”.
Durante la conferencia de prensa del tabasqueño en Culiacán, dijo estar conscientes de que se trata de una tarea permanente, pero estando bien unidos, trabajando en equipo es como las autoridades enfrentarán mejor estos desafíos, como hasta ahora, con buenos resultados, porque no se han escatimado recursos propios para la seguridad.
Por otra parte, Sinaloa y la Ciudad de México fueron las primeras entidades con casos de COVID en el país. En Sinaloa fue el primer caso el 28 de febrero, lo que provocó que de inmediato se hiciera un gran esfuerzo de reconversión, ampliando la capacidad hospitalaria y reforzando la capacidad médica.
“Instalamos para este propósito pequeños hospitales totalmente equipados en los estacionamientos de los cuatro hospitales generales del estado. En este esfuerzo fue fundamental el apoyo del IMSS, del Issste, Ejército y Marina, pues también equiparon y ampliaron sus instalaciones”.
Con ese objetivo se tomó la decisión para que el nuevo Hospital General de Culiacán se convirtiera en hospital COVID coordinado, organizado y operado por el Ejército mexicano. A la fecha en Sinaloa cuentan con más de mil 300 camas COVID cuando en febrero tenían apenas 57, ello ha contribuido a que ahora tienen un promedio de ocupación hospitalaria del 53 por ciento.
“Uno de los efectos por fortuna de esta pandemia ha sido el desarrollo del ingenio y la creatividad, una de las innovaciones más destacadas fue la creación de un call center para la atención, detección y seguimiento del COVID. Su funcionamiento ha sido clave para despresurizar y evitar que se saturen los hospitales”.
Durante las 24 horas un grupo de 70 médicos atiende a la población aclarando sus dudas y orientando a quienes presentan síntomas, pero además y algo bien importante, brinda apoyo sicológico, apoyo emocional, porque el encierro provoca estrés, angustia y aflicción y una sola llamada, una atención marca toda la diferencia, indicó.
Los médicos de esta unidad dan seguimiento personal a los casos probables, inclusive se les envía hasta medicamento a sus casas y se promueve el aislamiento de los casos positivos, así como de sus contactos. Hasta el momento se han otorgado más de 55 mil consultas no presenciales, informó. “Las crisis son oportunidades y es donde más se aprecia la solidaridad y generosidad de las personas. Hemos recibido múltiples apoyos y siempre hay que tener gratitud, siempre hay que agradecer y reconocer a quienes nos han dado ese respaldo, a empresarios que han donado respiradores, camas, insumos, incluso han ofrecido hasta hospedaje para el personal médico”, concluyó.
