AMLO, ¡prófugo de un asilo para ancianos!

*Los trastornos disociativos del Peje Lagarto

*El futuro de México sigue estando en manos de un loco…, que ha empleado mentiras maniáticas

*Su gran poder se esfumará y estará en la lista de ex presidentes “desempleados”, dejando una estela de corrupción y asesinatos dolosos

Por Blas A. Buendía *

A unos meses de entregar el poder, “nuestro presidente” se muestra irritable, intolerante y retador. Incluso, su negativo comportamiento bipolar se observa a leguas.

Consciente de poseer todo el mando, reta, insulta y ofende mostrándose más vulgar, lavándose las manos ante un probable atentado a la aspirante presidencial de la alianza PAN-PRI-PRD, Xóchitl Gálvez Ruiz, y a un grupo de periodistas que considera sus adversarios.

Fuera de sí, el zafio tabasqueño se manifiesta agresivo con un comportamiento ajeno al de un Jefe de Estado, y ya no se diga, un Estadista que dista mucho de ello.

Pronto se le acabará el poder y su frustración será mayor, ya no tendrá un ejército de sirvientes a sus órdenes, tampoco tendrá la protección militar y no tendrá los honores presidenciales. Recapitulando, López Obrador se refugiará en el ostracismo, cuán prófugo de algún asilo para ancianos, donde en cuatro paredes, un piso y un techo, esperará el final de la curva de su vida.

En lo que llega ese irremediable y vergonzoso fatídico momento, la sociedad mantiene en la mente colectiva sus orígenes de agitador; mientras, el sujeto sigue hasta organizando “marchas de éxodos”, plantones, bloqueos, como aquel que fue el parteaguas de la kakistocracia para un pésimo gobierno emanado de una izquierda inexistente, el Plantón de Reforma, que fue un referente de haber sido el más largo y prolongado de la Plaza de la Constitución, Cinco de Mayo, Avenida Juárez, Paseo de la Reforma hasta el Auditorio Nacional, mismo que se fue diluyendo por el desinterés de quienes lo apoyaban, dejando en consecuencias, tiendas de campaña abandonadas.

Si bien el Peje Lagarto ya olvido la escena teatral de la toma de posesión como “presidente legítimo”, no obstante que le fue impuesta la banda presidencial en la ceremonia faraónica de 2018, hoy en día muestra una edad avanzada irreversible, y lo peor, es que cuando deje Palacio Nacional, ya no tendrá los cuidados de los médicos militares, ni los medicamentos exclusivos, ni las ambulancias aéreas, ni a la pensión de los ex presidentes, por lo que el licenciado Andrés Manuel López Obrador, es un inminente candidato para permanecer sus últimos años en un asilo de ancianos. Hoy se le puede catalogar como un anciano prófugo. 

En tanto que también le llegará ese fatídico presagio, el colectivo humano recuerda que la ignorancia del Peje es sideral.  Aún se recuerda la idea que tiene de la extracción del petróleo. Señaló que no tiene ninguna ciencia, solo basta perforar el subsuelo hasta encontrar el combustible, como si fuera una tarea fácil.

Su “humanismo” lo demostró cuando ordenó inundar Villahermosa; o cuando afirmó que para la construcción de su Tren Maya, no habría tala masiva de árboles ni se dañarían los cenotes y se protegería la fauna, detonándole negativamente a su proyecto cuando un juez mexicano ordenó la suspensión definitiva de la construcción del tramo 5 del proyecto ferroviario Tren Maya por falta de permisos ambientales y las acciones de ecocidio que imperarán en dicha construcción, páralo cual, grupos ambientalistas —que presentaron ya varias demandas— denuncian que el proyecto amenaza ríos subterráneos, cenotes y cavernas de millones de años de antigüedad.

Desde su ya acostumbrada y aburrida perorata mañanera, niega la realidad; vive en su mundo de fantasía, en su propia esfera de PejeLandia.

Dolorosamente, y como muestra de su bipolaridad saturada de mentiras maniáticas, para López Obrador no hay violencia, ni cárteles delincuenciales, ni derrame petrolero, ni asaltos, ni feminicidios. Vive en el país de las maravillas, tan igual como sucedió con la foxilandia de Vicente.

En actos totalmente desfasados, presume tener “sus propios datos”, niega las tropelías y la corrupción de sus familiares, de sus colaboradores, de sus legisladores y de los gobernadores del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); para el Peje, todos son inmaculados, casi unos Santos con mirada de cristianos que reflejan aparente tristeza…, pero que en el fondo son unos diablillos.

La “era Peje” pasará a la historia como el más sangriento de toda la triste historia de México (casi 170 mil asesinatos dolosos) y con los funcionarios más corruptos, de acuerdo con el calificativo presidencial.

Andrés Manuel siempre ha reiterado que no es corrupto, que “tiene ideales y principios”, situación que quedó hecha añicos con la filtración de un video en el que se aprecia a su hermano Pío López Obrador, en el momento de recibir miles de pesos en un sobre amarillo de parte de David León, “zar anticorrupción” y director de Protección Civil del gobierno de Chiapas, en ese entonces a cargo de Manuel Velasco, quien ahora es una de las “corcholatas” emergentes del Peje, y que está en campaña paralela para alcanzar el nombramiento de coordinador para la defensa de la Cuarta Trasformación.

Andrés Manuel señaló que los dineros no corresponden a sobornos, sino que fueron “aportaciones” para MORENA.

Dos de sus hijos también fueron “tocados por la fiebre de la corrupción”, José Ramón vivió como potentado, ocupó una gran residencia en Houston, Texas, propiedad de Baker Hughes —un contratista de Pemex—, y como pesadilla permanente para el C. Presidente, lleva el nombre del hermano que asesinó el propio Peje, en sus ya lejanos años de adolescencia rebelde.

Andrés Manuel, es el más proactivo en lo que se refiere al tráfico de influencias y a tomar decisiones. Es el responsable directo de lo que sucede en toda la nación, pero aún sigue sin entender que es el Presidente de la República en turno.

La corrupción entre los funcionarios de primer nivel del gabinete presidencial, sobresale el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, toda vez que en agosto de 2019, una investigación reveló que desde que dejó el gobierno de Puebla y se convirtió al lopezobradorismo, ha amasado, en familia, una fortuna que no corresponde con los ingresos de alguien que ha dedicado su vida a la política, y que en su vida delictiva, se le correlaciona con el asesinato del periodista Manuel Buendía Tellezgirón, presuntamente autor intelectual de ese fatídico incidente, registrado el 30 de mayo de 1984 al salir de su oficina, en el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes.

En los últimos 18 años, Manuel Bartlett Díaz, su pareja, e hijos, han construido un imperio inmobiliario con 23 lujosas casas ubicadas en las zonas más caras del Valle de México: Las Lomas de Chapultepec, Polanco, Tecamachalco, en la Colonia Roma y en el Paseo de la Reforma.

Mención especial merece la “casa de campaña” de AMLO, en la calle Zacatecas 126, colonia Roma.

Como secretario de Gobernación en el sexenio de Miguel de la Madrid, Bartlett arrastra un pecado históricamente memorable, cuando le correspondió la llamada “caída del sistema”, acción que le dio el triunfo a Carlos Salinas de Gortari.  Hoy, Manuel Bartlett Díaz, tiene a la CFE en quiebra, y no hay fuerza alguna que la ley lo llame a cuentas. Pero eso sí, se le acusa de ser un extraordinario nano traidor de cepa.

El caso más importante de corrupción en el sexenio, corresponde al de Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) que asciende a más de 15,500 millones de pesos.

Como presunto responsable se menciona a Ignacio Ovalle Fernández, ex director de la CONASUPO, que es protegido por el presidente, bajo el pretexto que fue “engañado por priistas”.

López Obrador repitió sus palabras favoritas: “Vamos a llevar la investigación hasta sus últimas consecuencias” y que este caso de corrupción “le dolió mucho”.

La corrupción de SEGALMEX, comparativamente, es el doble que el de La Estafa Maestra, que fue muy bien planeada.

El gobierno de MORENA, es decir el del Peje, a través de once dependencias firmaron contratos ilegales por 7,670 millones de pesos de las cuentas públicas con diversas empresas y de este dinero no se sabe dónde quedaron 3,433 millones.

El dinero fue entregado a 186 empresas, pero 128 de ellas no debían recibir recursos públicos, porque no tienen, ni la infraestructura, y ni personalidad jurídica para dar los servicios para los que fueron contratadas o, simplemente, porque no existen.

Por este caso de corrupción, estuvo tres años en prisión María del Rosario Robles Berlanga, acusada de omisiones por no haber hecho algo para impedir que SEDESOL y SEDATU —secretarías de Estado en las que fue fungió como titular— se presume que fue encarcelada por venganza debido a que fue sentenciada por el juez de consigna José de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna, esposa de Rene Bejarano, el famoso Señor de Las Ligas. Aunado a todo ello, trasciende en el ambiente político que existe una rivalidad entre Rosario Robles y Dolores Padierna, como un choque de trenes con saldo rojo.

Ahora la señora Robles Berlanga anunció su reincorporación a la política y su hija Mariana Moguel Robles, quien pretende ser candidata al gobierno de la ciudad de México, no solo por el amor a la camiseta de corromperse políticamente, sino poseer el anhelado fuero constitucional que les permite hasta tener patente de corso.

Triangulación de dinero en CONADE

Desde que la velocista Ana Guevara asumió la Dirección General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), tres empresas en complicidad con las federaciones deportivas, son utilizadas para triangular los recursos públicos del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento y financiar con sobreprecios los viajes a campamentos y competencias.

En febrero de 2020, una auditoría del Órgano Interno de la Secretaría de la Función Pública, reportó el mecanismo ilegal, mediante desvíos en el Ejercicio Fiscal de 2019, recursos federales del fideicomiso Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento.

La revisión oficial revela que el dinero del fondo fue comprobado con documentación “alterada, apócrifa y carente de validez fiscal” y que los recursos públicos fueron triangulados mediante empresas que facturaron a sobreprecio la realización de eventos deportivos.

A la fecha, Ana Guevara sigue tan campante en su cargo, donde le ha imprimido velocidad para cometer toda clase de fechorías. “De brillante atleta, a evidente ladrona”, acusan sus antagonistas.

Por lo tanto, el desorden mental disociativo del C. Presidente de la República es patéticamente enfermizo, ya que investigadores en ciencias de la lectura de la mente humana, advierten que los trastornos disociativos son trastornos mentales que suponen una desconexión y falta de continuidad entre pensamientos, recuerdos, entornos, acciones e identidad.

Una persona que sufre trastornos disociativos escapa de la realidad de formas voluntarias y poco saludables, lo que causa problemas con el funcionamiento diario, al grado que el futuro de México sigue estando en manos de un loco…, que ya debería estar conviviendo en algún centro gerontológico, con sus comunes iguales.

Reportero Free Lance *

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

filtrodedatospoliticos@gmail.com

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