El 5 de febrero es una fecha para recordar que la Constitución es el pilar de nuestra democracia, un legado de todos los mexicanos y no patrimonio de ningún partido. Sin embargo, el gobierno de Morena sigue demostrando su desprecio por estos principios, desmantelando la Carta Magna, socavando la división de poderes y debilitando el sistema judicial.
La exclusión de la ministra presidenta de la SCJN, Norma Piña, de la conmemoración del 108 aniversario de la Constitución envía un mensaje claro: el intento de invisibilizar al Poder Judicial y reducirlo a la sombra de un Ejecutivo y un Legislativo que, en la práctica, actúan como uno solo. Un acto sin precedentes en la historia de México y una afrenta directa a la República y a los principios democráticos que nos definen como nación.
La Constitución no es un instrumento al servicio del poder, sino la base sobre la que se construye un México justo y libre. No podemos permitir que el oficialismo decida quién tiene derecho a participar en un acto institucional de tal relevancia.
México necesita respeto a la división de poderes y garantías para la integridad de nuestros derechos, porque la grandeza de una nación se mide por su compromiso con la legalidad y la defensa de su gente.
