Antes del fin / Los políticos espoliques de la mafia

JOSÉ LUIS AGUIRRE HUERTA *

El ambiente que permea en nuestros días se identifica con un plano de exterminio nazista, en donde las víctimas de la criminalidad son desaparecidas en campos de concentración, generando una discusión insulsa sobre su denominación, y negarles oficialmente el carácter de campos de exterminio, llegando a la estulticia de preconizar que solo se trata de centros de reclutamiento y adiestramiento. —menos mal—.

El Estado por medio de sus representantes y corifeos, se afana en constituirse barrenderos del escenario del crimen, para maquillarlo y minimizarlo en términos del discurso de lo absurdo.

“No son centros de exterminio”, los campos donde opera la mafia se tratan solamente de hornos crematorios de huesos, terrenos de reclutamiento a miserables, quienes bajo el artificio del engaño y el hambre caen en las redes del hampa, para someterse a modelos de explotación infrahumanos y convertirse en integrantes de los corredores de la muerte.
Un país envuelto en llamas, donde la administración de Justicia se encuentra colapsada por modelos burocratizantes inútiles, todo a modo de generar un paraguas de impunidad a la delincuencia organizada, perfectamente organizada porque va de la mano y connivencia con los políticos gobernantes de un sistema en bancarrota.

El precio de la democracia burguesa se paga con los subsidios que los gánsteres otorgan a los candidatos para el despliegue de sus campañas.

Lo grave del escenario que presenciamos es el abandono a la educación a los niños, los medios de comunicación en este terreno de displicencia, se encargan de promover la ideología de la violencia y admiración a los gánsteres, incentivando una vida efímera de lujos, camionetas de alto costo, joyas, fiestas desbordadas, mujeres despampanantes, centros de desaparición y tortura, con la comparecencia del sufrimiento brutal de las madres de los desaparecidos, y el desamparo a los huérfanos de la violencia y brutal ocultamiento de las victimas constituidas en insumo para alimentar las carnicerías del terror generalizado y constituido en un medio de control mediante la diseminación del miedo.

Un panorama dantesco que duele por el desamparo al cuidado de los niños, los huérfanos de la violencia condenados al exterminio por el hambre y la brutalidad, sus padres muertos o encarcelados, el Estado brillando en su incapacidad de respuesta para la atención infantil de esos desamparados.

Fidel Castro, en la Habana, a través de su medio de comunicación oficial “Radio reloj” dijo: “En el capitalismo se cuida más a los perros que a los niños”.

El viejo dictador con todo y sus limitaciones económicas se preocupaba con seriedad en la educación a los niños, con la instrumentación de centros de pioneros de la revolución.
En mi país, el desamparo a los huérfanos de la violencia, un terreno fértil para alimentar las futuras generaciones espolistas del hampa.

¡A callar!, las cárceles, los perímetros de tortura, desaparición forzada, reclutamiento de miserables no son centros de exterminio, muy bien podrían ser bautizados como agencias de colocación de solicitantes de empleo. Para lavar la cara del sistema.

Se acepta la estulticia, pero el exterminio a poblaciones enteras desplazadas por el crimen, a jóvenes esclavizados por los delincuentes con la complicidad policiaca, y muertos en el averno de hornos crematorios neonazis, está ahí presente y con las escobas de los fiscales del contubernio, podemos maquillar el apocalipsis.

Abogado de Profesión *
ladenunciaqrr@gmail.com
6563957068

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