Educar con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género

Soy Carla Jiménez Juárez, Maestra de la FES Acatlán de la UNAM y capacitadora en la Universidad Obrera de México «Vicente Lombardo Toledano»

Enseñar no es solo transmitir conocimientos; es, ante todo, un acto ético y político. Significa acompañar, guiar y sensibilizar a las y los estudiantes para que reconozcan su papel como agentes de cambio en la construcción de una sociedad más justa, igualitaria y libre de cualquier tipo de discriminación y violencias.

Este 15 de mayo, Día del Maestro, me permito reflexionar sobre la profunda responsabilidad que implica la docencia en contextos tan complejos como los que vivimos hoy en día, en especial en aquellos que viven las personas en situación de vulnerabilidad y que han sido víctimas de discriminación y violencia estructural, entre ellos: mujeres, niñas, niños y adolescentes, personas adultas mayores, personas con discapacidad, pueblos originarios, personas en situación de pobreza, personas de la diversidad sexual, personas migrantes, personas trabajadoras del hogar y del sector informal, personas con enfermedades crónicas, mentales o terminales, entre otros.

Desde mi experiencia docente, he confirmado que la educación con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género no es una opción, es una urgencia. Formar estudiantes conscientes de sus derechos, de las desigualdades estructurales que atraviesan a nuestra sociedad y de las violencias normalizadas en distintos ámbitos, es esencial para transformar realidades y romper ciclos de discriminación.

La docencia implica sembrar en el aula la semilla de la empatía, del pensamiento crítico, de la justicia social. Implica cuestionar estereotipos, desmontar prejuicios y visibilizar historias silenciadas. Educar con perspectiva de género es dar voz a las mujeres, a las disidencias, a quienes han sido históricamente marginados.

Este 15 de mayo reconozco a todas y todos los docentes que, desde sus espacios, asumen este compromiso. A quienes entienden que el aula es un espacio de resistencia y de esperanza. A quienes creen, como yo, que educar es formar para la dignidad y para la libertad. Porque enseñar es también transformar el mundo, sigamos haciéndolo con convicción, sensibilidad y conciencia social.

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