Europa en llamas: incendios forestales arrasan el viejo continente

*Más de 230 mil hectáreas han sufrido los catastróficos incendios en varios paises europeos

Por Yiram Anteliz

Una combinación de olas de calor, sequía extrema y deficiente gestión forestal está generando una de las peores temporadas de incendios forestales en Europa. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), hasta el 15 de julio de este año se han quemado más de 231 mil hectáreas en el continente, cifra que representa más del doble del promedio histórico para estas fechas. La situación ha afectado particularmente a países como Turquía, Francia, Reino Unido y, de forma sorprendente, Rumanía, en lo que expertos definen como una “tormenta perfecta” provocada por el calentamiento global.

Los incendios forestales, que normalmente alcanzan su punto crítico en julio y agosto, comenzaron desde febrero en varias regiones de Europa occidental y central debido a temperaturas inusualmente altas y escasez de lluvia. Hasta mediados de julio, se habían registrado 1,230 focos activos, comparado con los 478 que se reportan normalmente en este mismo periodo. Investigadores de Global Forest Watch y del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus advierten que el cambio climático está prolongando e intensificando la temporada de incendios, expandiéndola a lo largo de todo el año. Las condiciones cálidas se extienden más allá del verano, dejando menos tiempo para que los ecosistemas se recuperen.

Aunque los incendios han golpeado fuerte a países históricamente vulnerables como Grecia, Portugal y España, es Rumanía el país que más preocupa en 2025. El país del este europeo ha visto cómo su superficie quemada se ha disparado de un promedio anual de 23 mil hectáreas a 123 mil en lo que va del año. Esta cifra representa más del 50% del total de tierras afectadas en Europa. Según expertos, las condiciones anómalas entre febrero y marzo, con temperaturas elevadas y suelos extremadamente secos, fueron determinantes para este inusual repunte. Desde abril, la situación se ha estabilizado, pero el daño ya está hecho.

Además de Rumanía, Turquía ha experimentado incendios de magnitudes sin precedentes, con niveles récord de emisiones de carbono registrados en los últimos 22 años. En Escocia, grandes incendios también elevaron a máximos históricos los niveles anuales del Reino Unido. En Francia, los alrededores de Marsella han sido especialmente afectados, obligando a cerrar carreteras y evacuar comunidades enteras. En total, las emisiones por incendios forestales en la Unión Europea ya suman 1.9 megatoneladas de carbono, una cifra preocupante que alimenta aún más el calentamiento del planeta. Estos incendios no solo destruyen territorios, sino que retroalimentan el cambio climático al liberar más gases contaminantes.

El impacto humano también ha sido considerable. Decenas de miles de personas han sido evacuadas en zonas como Creta, Marsella y la costa turca, y al menos tres personas han perdido la vida. Expertos insisten en que es urgente invertir en sistemas de alerta temprana, cortar con especies inflamables como el eucalipto, diversificar la vegetación y mejorar el manejo del agua en los suelos. “Este verano probablemente no sea el último con estas condiciones extremas”, advierte Sarah Carter, de Global Forest Watch. El mensaje es claro: sin cambios estructurales, Europa seguirá ardiendo.

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