*El triste adiós para los argentinos, pues Leonel Messi disputó su último partido en natal país antes de su retiro
Por Yiram Anteliz
La noche del jueves en el estadio Monumental quedará marcada como una de las más emotivas en la historia reciente del fútbol argentino. La selección nacional venció 3-0 a Venezuela, pero más allá del resultado, lo que estremeció a más de 80 mil aficionados fue el hecho de que Lionel Messi disputó su último partido de Eliminatorias en territorio argentino.
Desde el inicio, el ambiente fue distinto. Cada toque de balón del capitán era recibido con ovaciones y cánticos que pedían que “no se vaya nunca”. En la cancha, Argentina respondió con autoridad: Messi abrió el marcador poco antes del descanso con un zurdazo preciso, demostrando que, a los 38 años, su magia sigue intacta.
El segundo tiempo trajo consigo más emociones. Lautaro Martínez amplió la ventaja con un cabezazo al inicio de la segunda mitad, y ya en el tramo final Messi volvió a aparecer para firmar su doblete. El Monumental explotó en aplausos, sabiendo que era la última vez que veían a su ídolo marcar en unas clasificatorias en casa.
El desenlace fue tan simbólico como conmovedor. Al ser sustituido, Messi abandonó el campo entre lágrimas y abrazos de sus compañeros, mientras la hinchada lo despedía de pie. El propio jugador reconoció después que este capítulo cierra un ciclo en su carrera: “No sé qué pasará más adelante, pero este fue mi último partido de Eliminatorias en Argentina y lo viví con el corazón”.
Con la victoria, Argentina selló su dominio en la tabla rumbo al Mundial 2026, ya con el boleto asegurado. Venezuela, en cambio, quedó con pocas opciones de clasificación directa. Pero el foco de la noche estuvo lejos de lo estadístico: fue la celebración de un legado, la despedida de Messi en las Eliminatorias argentinas, un recuerdo que quedará grabado para siempre en la memoria del fútbol sudamericano.
