*En el viejo continente se encuentra una persona que se mantiene bajo estudios por su peculiar tipo de sangre
Por Yiram Anteliz
Un hallazgo sorprendente en el campo de la medicina transfusional se dio a conocer recientemente en Francia. Una mujer nacida en la isla de Guadalupe, hoy con más de 60 años, se convirtió en la primera persona en el mundo en portar un grupo sanguíneo nunca antes registrado. El descubrimiento ha despertado el interés de científicos y especialistas, al tratarse de un caso único con profundas implicaciones médicas.
El origen de la investigación
Todo comenzó en 2011, cuando la paciente se sometió a exámenes previos a una cirugía en París. En aquel entonces, los médicos detectaron un anticuerpo desconocido en su sangre que no coincidía con ninguno de los sistemas sanguíneos clasificados hasta ese momento. Sin embargo, la tecnología disponible no permitía identificar con precisión la naturaleza de esa anomalía, por lo que el misterio quedó sin resolver durante varios años.
La clave genética del hallazgo
Fue en 2019 cuando se retomaron los estudios, esta vez con herramientas avanzadas de secuenciación genética. Los análisis revelaron una mutación en el gen PIGZ, responsable de modificar una molécula presente en la superficie de los glóbulos rojos. Esa alteración dio origen a un nuevo antígeno sanguíneo, completamente distinto a los conocidos. A partir de esta evidencia, la Sociedad Internacional de Transfusión de Sangre reconoció oficialmente este nuevo sistema, nombrado “Gwada negativo” en honor a Guadalupe, lugar de origen de la paciente.
Un caso único en el planeta
Lo más impactante es que hasta ahora esta mujer es la única persona identificada con el tipo de sangre “Gwada negativo”. Ningún otro individuo en el mundo ha mostrado compatibilidad, ni siquiera familiares cercanos. Esto significa que, en caso de requerir una transfusión, la paciente solo podría recibir sangre de sí misma, lo que plantea un reto médico sin precedentes.
Implicaciones para la ciencia y la salud
El descubrimiento no solo representa un reto clínico, sino también una oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la diversidad sanguínea humana. Los investigadores consideran que este caso podría abrir la puerta a identificar otros tipos de sangre aún desconocidos y mejorar la seguridad en transfusiones. Mientras tanto, la comunidad médica sigue de cerca este hallazgo excepcional que demuestra que, incluso en lo más estudiado del cuerpo humano, aún existen secretos por revelar.
