Real Madrid vence al Espanyol y Mbappe supera los 50 goles en el club

*Mbappe volvio a marcar gol, continuando así con su racha de “killer” y demostrando que es el mejor jugador del mundo

Por Yiram Anteliz

El Real Madrid volvió a demostrar su solidez en LaLiga tras vencer 2-0 al Espanyol en el estadio Santiago Bernabéu. Los blancos suman cinco victorias consecutivas en el arranque del torneo, confirmando que atraviesan un gran momento de forma bajo la dirección de Xabi Alonso. La afición, que llenó las gradas del coloso madrileño, celebró un encuentro que combinó espectáculo, goles y un gesto emotivo previo al silbatazo inicial.

Militão abre el camino con un golazo

El brasileño Éder Militão fue el encargado de abrir el marcador con un disparo potente desde fuera del área al minuto 22. El tanto, que sorprendió al arquero rival, dio tranquilidad a un equipo merengue que dominaba la posesión desde el arranque. La zaga blanca, además, se mostró sólida, neutralizando las pocas aproximaciones de un Espanyol que llegó al Bernabéu con la intención de mantener su invicto.

Mbappé asegura la victoria

En la segunda mitad, Kylian Mbappé se encargó de sentenciar el encuentro con un remate desde media distancia al minuto 47. El francés volvió a ser protagonista con su capacidad de generar peligro en cualquier zona del campo. Junto a Vinícius Jr. y el joven Mastantuono, el ataque madridista se mostró dinámico y letal. Con este resultado, el Real Madrid mantiene la cima de la clasificación y prolonga su arranque perfecto en LaLiga.

Espanyol pierde el invicto

El conjunto catalán llegaba con buenas sensaciones tras un inicio sólido en la temporada, pero en el Bernabéu se topó con un rival muy superior. Pese a sus esfuerzos por contener a las figuras madridistas, el Espanyol apenas logró incomodar a la portería de Lunin. La derrota, aunque dolorosa, deja al equipo con margen de mejora y la certeza de que deberán ajustar su estrategia para mantenerse competitivos en el campeonato.

El gesto que marcó la jornada

Más allá del resultado, el partido quedó marcado por un emotivo momento antes de iniciar. Un joven marroquí, quien perdió a su familia en un terremoto, fue el invitado especial del club y el encargado de dar la patada inicial en el centro del campo. El gesto fue recibido con una ovación por parte de los aficionados y los jugadores, quienes aplaudieron la simbólica acción. El club quiso reconocer al muchacho como símbolo de integración y esperanza, enviando un mensaje de unión que trascendió lo deportivo.

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