*Educación sobre el Cambio Climático: Una Necesidad Urgente
Chapingo, Estado de México.-El cambio climático ya no es una advertencia futura: es una realidad presente que afecta profundamente al sector agrícola en México. Sequías prolongadas, lluvias extremas, heladas intensas y una creciente incertidumbre en los ciclos de siembra y cosecha evidencian esta crisis ambiental, señaló el profesor investigador Mario Castelán Lorenzo, en el marco del Foro: “Pasado, presente y futuro académico de la Universidad Autónoma Chapingo”, impulsado por el Sindicato de Trabajadores Académicos de esa institución (STAUACh).
El tambien integrante del STAUACh, Castelán Lorenzo, enfatizó que ante este panorama resulta imprescindible que las instituciones de educación superior, particularmente las orientadas al campo agronómico, integren de manera urgente la educación climática en sus programas formativos.
Productores rurales, campesinos y empresas agropecuarias enfrentan diariamente los efectos del cambio climático: suelos degradados, escasez de agua, pérdida de cosechas y muerte de ganado. A pesar de contar con herramientas técnicas, incluso los grandes productores reconocen la vulnerabilidad del sector frente a la incertidumbre meteorológica.
El conocimiento y la preparación científica se vuelven entonces fundamentales, no solo para mitigar los efectos del cambio climático, sino también para aprovechar los posibles beneficios derivados de eventos como mayores flujos de agua en determinadas regiones productivas.
La Universidad Autónoma Chapingo ha adoptado compromisos clave de la Agenda 20-30 de la ONU, destacando el Objetivo del Desarrollo Sostenible (ODS 13): Acción por el Clima. Sin embargo, es necesario fortalecer la implementación de estos compromisos desde la práctica docente y los contenidos curriculares.
La agroforestería, la conservación del suelo y las prácticas sostenibles son ejemplos de soluciones climáticas que deben enseñarse como parte de la formación agronómica.
El modelo educativo de la UACh apuesta por una formación integral, con enfoque multidisciplinario y valores éticos. No obstante, se enfrenta a serios desafíos: la rigidez del sistema académico, la resistencia al cambio y la desconexión entre el discurso institucional y las acciones concretas.
Mientras se habla de sustentabilidad y se promueven valores como la honestidad y la responsabilidad social, la realidad muestra un débil rediseño de programas educativos frente a la crisis ambiental.
Pese a la conciencia general sobre el cambio climático, la acción concreta aún es limitada. Muchos delegan responsabilidades al gobierno, a las instituciones o a otros sectores, sin asumir un compromiso personal. Como comunidad universitaria, el desafío es transformar la preocupación en acción, dejar atrás la indiferencia y contribuir activamente a soluciones reales.
Castelán Lorenzo, enfatizó que la educación climática no debe seguir siendo un ideal teórico. La UACh cuenta con un modelo educativo valioso, pero debe traducirse en cambios tangibles que respondan a los desafíos del presente y del futuro. La formación de agrónomos conscientes, ética y técnicamente preparados es clave para garantizar la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del país.
