Con la venia de la Presidencia, de la Mesa Directiva, Jefa de Gobierno,
gobernadores, secretarias y secretarios de gobierno federal y local, gabinete legal,
alcaldesas y alcaldes, diputadas y diputados, presidente del Tribunal Superior de
Justicia, medios de comunicación, invitados especiales, presidente del PRI local y
habitantes de la Ciudad de México.
Para el Grupo Parlamentario del PRI, comparecer ante este Congreso es un deber
democrático, debe de trascender, no ser un ejercicio de complacencias. Estamos
ante un acto de responsabilidad con la historia.
La rendición de cuentas también es un acto de respeto a nuestros representados,
un acto de dignidad institucional y autonomía. Por ello debemos hacerlo con la
verdad y en congruencia con nuestras legítimas exigencias y críticas. Esta ciudad
merece un planteamiento con visión y altura política, con honestidad y de cara a la
ciudadanía.
La pluralidad merece un planteamiento de valentía. La pluralidad es resistencia y es
un acto revolucionario en nombre de la patria y en defensa de la República.
Actualmente la libertad de expresión y el debate peligran.
Monopolizar el pensamiento, las ideas y la política sepulta el espíritu democrático,
disuelve a las minorías y menoscaba y censura a la oposición, inclusive a la
ciudadanía. La República está flanqueada por la amenaza de una infame reforma
política que supondría retrocesos históricos ante la progresividad que debe
privilegiarse en las leyes y en el sistema político mexicano, que actualmente
consagra la evolución democrática por la que se luchó desde la oposición y que
nunca ha surgido desde el gobierno.
Ante esta realidad nacional reconozco que en la Ciudad de México desde la jefatura
de gobierno se construye con diálogo, civilidad, respeto y consenso en la pluralidad
y eso es gracias al aporte, voluntad y sensatez de cada uno y cada una de nosotros.
La Ciudad de México es epicentro y guardián democrático y moral de la nación. Por
ello es inaceptable la crisis democrática que enfrentamos en el país.
Reivindiquemos los preceptos constitucionales y los valores republicanos que
ostentamos como nación, que juramos guardar y que pocos hacen guardar.
La democracia, la gobernabilidad y la legitimidad únicamente florecen en
democracia. Necesitamos más opiniones, más opciones y más oposición para darle
cabida a todas y a todos, para construir y enriquecer las iniciativas, planes y
proyectos de gobierno. Porque no hay gobierno sin el pueblo y el pueblo somos y lo
hacemos todas y todos.
No debe de haber excluidos y nadie se puede quedar atrás. La diversidad aporta y
construye, posee la fuerza de cada lucha social que la enriquece y se consolida con
los derechos que la sostienen, representan y amparan. Por ello, para el Partido
Revolucionario Institucional, a más de sus 96 años de historia, ser oposición es un
acto de congruencia en el que siempre defenderemos nuestro legado histórico que
trasciende, enseña y guía quienes nos anteceden y a quienes nos preceden.
Nuestros derechos políticos, sociales, civiles y humanos son la herencia viva del
México postrevolucionario, indispensable para construir y dar estabilidad, viabilidad
y desarrollo a nuestro país, que hacemos valer con nuestras inconformidades y
exigencias, así como con nuestras aspiraciones y esperanzas. En tanto, las
demandas sociales son obligación del gobierno. Por ello, los resultados no se miden
por estrategias de difusión y propaganda.
Los resultados se traducen en la realidad, en el progreso, en la seguridad y la
calidad de servicios públicos que impactan la vida diaria con desarrollo humano y
social.
Cuando se profundizan derechos, se fortalecen garantías y se protegen las
libertades, es cuando se tiene un verdadero indicador de resultados de gobierno y
de justicia social. Al paso del tiempo y con el peso del mismo, desde hace décadas
enfrentamos los mismos problemas estructurales en la ciudad que no se pueden
ocultar, mucho menos los podemos negar.
Hoy estamos en condiciones de resolver aquello que otros no pudieron y debemos
de tomar esta oportunidad. Cuando reconocemos los retos y las problemáticas,
visibilizamos a quienes las padecen, a quienes padecen la desigualdad estructural,
las carencias y la exclusión que evita que en las 16 alcaldías de la ciudad tengamos
acceso a la misma infraestructura, vivienda, conectividad y seguridad para el
ejercicio pleno de nuestros derechos, prioritariamente para el derecho a la ciudad.
Son millones los que viven sin drenaje, sin agua suficiente, sin transporte seguro,
sin espacios públicos y sin calles dignas. Son millones los que padecen el deterioro
de una infraestructura que se desmorona a causa del abandono por parte de los
gobiernos pasados frente a los ojos de todos.
Hoy el reto es dejar atrás las décadas de descuido y planear el futuro con
responsabilidad. El gobierno actual tiene una oportunidad histórica, dejar de
administrar remedios y comenzar a construir soluciones basadas en el origen de los
problemas que requieren recursos
La Ciudad de México no puede avanzar con el abandono presidencial. Mientras la
ciudad sufre el deterioro de toda infraestructura creada en gobiernos priistas,
necesitamos que el gobierno federal regrese el Fondo de Capitalidad y el Fondo
Metropolitano, recursos federales que impulsaron obras, que fortalecieron el
desarrollo de la capital y que requerimos para salir adelante, también para
implementar el sistema público de cuidados, reparar la red hídrica, el drenaje
profundo, ampliar el sistema de movilidad, renovar las líneas del metro, garantizar
el acceso a los servicios de salud pública y gratuita, incluyendo la salud mental y los
desafíos en materia ambiental y de sustentabilidad.
Para reconstruir la grandeza de la ciudad tenemos que trabajar con rumbo, con
instrumentos de planeación que tengan visión de futuro y progreso, donde se
consulte a las alcaldías, colonias, pueblos y barrios en el que se tome en cuenta
cada voz. Por ello el PRI seguirá siendo una oposición proactiva, fuerte, combativa
y decidida, con carácter, liderazgo, inteligencia y firmeza. Una oposición que señala
con argumentos, que propone con seriedad y que construye por la ciudad.
La fuerza del PRI está en su convicción inquebrantable y en su ánimo permanente
de lucha. Para el PRI gobernar es pensar en todas las generaciones, no en las
próximas elecciones. Es prever, no improvisar. Es servir, no simular. Construir y no
dividir.
Por eso, más allá de las diferencias, reitero que estamos dispuestos a construir
donde haya apertura, respeto, consensos y voluntad real para mejorar la vida de la
gente.
Jefa de Gobierno, concluyo diciendo y reitero lo que mencioné en su toma de
protesta. Contará con la voluntad política del PRI para luchar por las causas,
anhelos y necesidades sociales, por la justicia a las mujeres y a nuestra ciudad, por
la libertad y la democracia.
