Salud sexual y afectiva en las vejeces: un derecho humano que debe de ser visibilizado

*La salud sexual y afectiva es un derecho humano reconocido por diversas organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Según la definición de la OMS, la salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, y no meramente la ausencia de enfermedades o disfunciones. En este sentido, todas las personas, sin importar su edad, tienen derecho a vivir su sexualidad de forma segura, libre de discriminación, y sin la imposición de normas restrictivas que limiten su capacidad de disfrutar de su vida afectiva y sexual.

El envejecimiento no debe implicar la desaparición de una vida sexual plena, de acuerdo con el estudio realizado por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) en 2019 reveló que un 65% de las personas adultas mayores de 65 años siguen teniendo relaciones sexuales, y un 47% de las personas adultas mayores de 80 años también lo hacen, aunque las prácticas y los motivos cambian con el tiempo.

Tener una vida sexual activa en la vejez tiene múltiples beneficios:

/cms/uploads/image/file/1025195/Img1_Octubre-1.jpg

A pesar de los beneficios que conlleva la sexualidad en la vejez, existen diversas barreras que dificultan el acceso a una vida sexual saludable para las personas adultas mayores:

/cms/uploads/image/file/1025194/Img2_Octubre-1.jpg

Para mejorar la salud sexual y afectiva de las personas adultas mayores, es necesario abordar tanto las barreras sociales como las médicas. Algunas medidas clave incluyen:

/cms/uploads/image/file/1025196/Img3_Octubre-1.jpg

Para recibir atención médica integral al respecto, acude al Centro de Atención Integral CAI, Universidad INAPAM https://www.gob.mx/inapam/acciones-y-programas/centro-de-atencion-integral-inapam.

La sexualidad en la vejez es un tema que debe ser visibilizado como un derecho humano y no como una excepción o algo de «segundas oportunidades». Las personas adultas mayores tienen el derecho de disfrutar de su sexualidad y afectividad de manera plena y segura, y es responsabilidad de la sociedad y de los profesionales de la salud promover y apoyar este derecho humano.

Es necesario cambiar las percepciones sociales y culturales sobre la sexualidad en la vejez, entendiendo que la necesidad de afecto, cercanía y sexualidad no desaparece con la edad, sino que evoluciona, tal como lo hacen los demás aspectos de la vida. La vejez no debe ser vista como un periodo de renuncia a los placeres de la vida, sino como una etapa en la que las personas adultas mayores pueden seguir disfrutando de una sexualidad saludable, respetuosa y digna.

Deja un comentario