Genocidio y crisis humanitaria en África hacia los cristianos

*Nigeria está viviendo un infierno tras la masiva persecución hacia los cristianos

Por Yiram Anteliz

En las últimas semanas, Nigeria ha enfrentado una nueva y preocupante oleada de violencia que ha puesto en alerta a organismos internacionales y a organizaciones humanitarias. El hecho más grave ocurrió recientemente en el estado de Níger, donde más de 300 estudiantes y una docena de profesores fueron secuestrados tras un ataque armado contra la escuela católica St. Mary’s. Aunque algunos lograron escapar días después, más de dos centenares siguen desaparecidos, lo cual incrementa la presión sobre el gobierno del presidente Bola Tinubu. La policía y el ejército desplegaron operativos en zonas rurales, pero la población continúa denunciando que la respuesta estatal es insuficiente frente a la magnitud del problema.

Comunidades cristianas bajo ataque sistemático en el norte y centro del país

La violencia de las últimas semanas se suma a un patrón que organizaciones de derechos humanos han venido documentando durante todo el año: agresiones coordinadas contra aldeas cristianas, iglesias y líderes comunitarios. En estados como Plateau, Benue, Nasarawa y Kwara, los ataques se intensificaron recientemente, dejando decenas de muertos y múltiples templos incendiados. Militantes yihadistas, bandas criminales y milicias armadas de pastores radicalizados han sido señalados como los principales responsables. Algunos informes estiman que solo en 2025 los asesinatos de cristianos se cuentan por miles, mientras que los secuestros se han convertido en una táctica recurrente para financiar operaciones armadas.

Miles de desplazados y aldeas vacías: el rostro humanitario de la crisis

En las últimas semanas, los ataques han provocado nuevos desplazamientos masivos. Familias enteras han tenido que abandonar aldeas que quedaron prácticamente destruidas o tomadas por grupos armados. Campamentos improvisados, templos convertidos en refugios y escuelas cerradas describen la realidad inmediata en varias zonas del centro del país. La destrucción de viviendas, el saqueo de alimentos y la quema de iglesias han dejado a comunidades completas en estado de vulnerabilidad extrema. Líderes locales denuncian que varias regiones han quedado prácticamente deshabitadas y que la crisis empieza a adquirir rasgos de limpieza religiosa por su carácter persistente y selectivo.

Creciente presión internacional ante la falta de respuestas efectivas

La comunidad internacional, incluida la Iglesia católica, organismos humanitarios y países aliados, ha exigido al gobierno nigeriano respuestas más firmes y rápidas. La reciente masacre y los secuestros masivos generaron condenas públicas y pedidos urgentes para reforzar la seguridad escolar y religiosa. Analistas advierten que, de continuar la tendencia de las últimas semanas, Nigeria podría enfrentar una crisis aún mayor que desestabilice a toda la región del África occidental. Mientras tanto, grupos de defensa de la libertad religiosa ya hablan de una persecución abierta y sostenida, y exigen que la comunidad global reconozca la situación como una emergencia humanitaria de alto nivel.

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