*La violencia contra las mujeres adultas mayores es una problemática social y persistente que, pese a los avances normativos y socioculturales, continúa afectando gravemente la salud y la calidad de vida de miles de mujeres en todo el mundo
Este fenómeno, muchas veces invisibilizado, se manifiesta en distintas formas: violencia física, psicológica, económica, patrimonial, sexual y negligencia, tanto en el ámbito familiar como institucional. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la violencia hacia las mujeres mayores se agrava por la combinación de edadismo y desigualdad de género, sistemas de discriminación que se entrelazan y agudizan la vulnerabilidad de las mujeres en la vejez (ONU Mujeres, 2022).
En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) han señalado que las mujeres de 60 años y más con frecuencia enfrentan situaciones de dependencia económica, limitaciones para acceder a servicios, y menor reconocimiento de sus derechos, factores que incrementan el riesgo de sufrir violencia (INEGI, 2023).
Asimismo, la violencia patrimonial y económica se encuentra entre las formas más reportadas en mujeres mayores, especialmente en contextos donde dependen de familiares o personas para su cuidado o la gestión de sus bienes y recursos, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2021).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha enfatizado que la violencia hacia las personas adultas mayores constituye una violación grave a los derechos humanos y un problema de salud pública que puede derivar en depresión, ansiedad, lesiones físicas, pérdida de autonomía y hasta muerte prematura (OMS, 2021). En el caso de las mujeres, estos efectos suelen exacerbarse debido a desigualdades acumuladas a lo largo del curso de vida, como brechas en escolaridad, oportunidades laborales y acceso a recursos propios (ONU, 2015).
Ante este panorama, la Organización de los Estados Americanos (OEA) ha impulsado marcos de protección y recomendaciones para fortalecer la prevención, detección y atención de la violencia hacia las mujeres mayores. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores enfatiza la obligación de los Estados de garantizar entornos libres de violencia, promover el acceso a la justicia y asegurar apoyo para quienes la hayan experimentado (OEA, 2015). Estos elementos destacan que la protección a las mujeres adultas mayores debe ser integral, con enfoque de género y centrada en sus necesidades.
Es indispensable que como sociedad reconozcamos que la violencia contra las mujeres adultas mayores no es un asunto privado ni propio de la vejez, sino un problema colectivo que requiere la participación de todas y todos. Visibilizar esta realidad, promover la denuncia, fortalecer las redes de apoyo comunitario, garantizar políticas públicas efectivas y crear espacios de sensibilización son pasos fundamentales para avanzar hacia un país donde todas las mujeres, sin importar su edad, vivan libres de violencia. La lucha por la igualdad y el respeto no envejece: continúa vigente e indispensable para una vejez digna y libre de violencia.
Acciones contra la violencia hacia las mujeres adultas mayores en INAPAM.
El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) promueve diversas acciones con el objetivo de concientizar, sensibilizar y promover el derecho de las mujeres adultas mayores a una vida digna y libre de violencia. Para tal fin se brinda capacitación, dirigida al público en generar, organizaciones de la sociedad civil y personas servidoras públicas; con un enfoque de igualdad de género y curso de vida enfocado en los siguientes temas:

