El Hotel Pierre Mundo Imperial volvió a transformarse para recibir la doceava edición de Festival Trópico, un encuentro que nuevamente envolvió a sus asistentes en un ambiente musical extraordinario, con vistas al mar Pacífico, deliciosa gastronomía y espacios que invitan a disfrutar sin prisa, en un evento que no solo ofrece calidad y diversión sino experiencias íntimas que permiten conectar con tus artistas favoritos, creando momentos memorables en cada rincón.
Desde su llegada el público encontró una curaduría musical pensada para todos los gustos, fiel al sello de Trópico que cada año sorprende con propuestas diversas, sonidos frescos y presentaciones que se sienten tan cercanas que parecen irrepetibles, todo dentro de un entorno vibrante donde la energía se mantiene encendida día y noche.
El primer día The Blaze puso a bailar a todos con su propuesta audiovisual y su estilo hipnótico que marcó la apertura del festival, mientras que en la segunda jornada Meme del Real conquistó corazones con sus grandes éxitos e hizo vibrar al público con un remix que unió Nunca es suficiente de Natalia Lafourcade, Amor prohibido de Selena, Todo para qué de Intocable y Querida de Juan Gabriel, generando uno de los momentos más celebrados del fin de semana.
Al ritmo del reguetón mexa Sayuri y Sopholov provocaron que el público sacara sus mejores pasos, encendiendo la pista con un estilo fresco y contagioso, mientras que Los Guitarrazos le pusieron sabor a norte a las playas del Pacífico interpretando grandes éxitos del regional mexicano tanto a pie de playa como en un escenario especialmente íntimo que recordó a un “tiny desk”, un espacio donde el público coreaba, sentía y se dejaba envolver por cada canción.
Y estos son solo algunos de los artistas que formaron parte de una edición que reunió talento, diversidad y emoción, pues como cada año Trópico sorprendió con un setlist que ofreció algo para todos, reafirmando al Hotel Pierre Mundo Imperial como un anfitrión excepcional que celebra la música, la cultura y los momentos inolvidables en un entorno único que permanece en la memoria de quienes lo viven.
