*Los blaugranas vencieron 3-2 a los merengues en una final llena de adrenalina
Por Yiram Anteliz
En una noche donde el fútbol alcanzó su máxima expresión de espectáculo, el FC Barcelona se proclamó campeón de la Supercopa de España 2026 tras derrotar al Real Madrid por 3-2. El estadio King Abdullah Sports City fue testigo de un Clásico eléctrico que se decidió por la mínima, consolidando el proyecto de Hansi Flick con un nuevo trofeo para las vitrinas azulgranas.
Un vendaval de goles antes del descanso
Lo que comenzó como un duelo de pizarras tácticas estalló en un caos de goles durante el último tramo de la primera mitad. Tras un inicio de mutuo respeto, Raphinha rompió el hielo en el minuto 36, desatando una tormenta de fútbol. En apenas diez minutos, los aficionados presenciaron cuatro tantos: Vinícius empató para los blancos, Lewandowski devolvió la ventaja con una vaselina de seda y el canterano madridista Gonzalo García firmó el 2-2 en un descuento frenético que dejó a ambos equipos exhaustos antes de irse al vestuario.
Raphinha se consagra como el factor diferencial
El extremo brasileño volvió a demostrar que los grandes escenarios le pertenecen. Tras su doblete de ayer, fue nombrado MVP de la final de manera indiscutible. Su segundo gol, el definitivo 3-2 en el minuto 73, nació de una diagonal marca de la casa que terminó batiendo a Courtois tras un leve desvío. Raphinha no solo aportó la pegada, sino que fue el motor del Barça en la presión alta, asfixiando la salida de balón de un Madrid que nunca se sintió cómodo en la segunda parte.
El muro de Flick contra el asedio blanco
A pesar del ímpetu del Real Madrid en los minutos finales, el sistema defensivo del Barcelona mostró una resistencia de hierro. Hansi Flick supo ajustar las piezas tras el descanso, limitando las transiciones rápidas de Vinícius y Rodrygo. El bloque bajo del equipo catalán, liderado por una solvencia defensiva impecable, frustró cada intento de remontada madridista, demostrando que este Barça sabe tanto brillar en ataque como sufrir en defensa cuando el título está en juego.
Juventud y veteranía: las claves del éxito
La final de ayer fue un escaparate del equilibrio que vive la plantilla culé. Mientras que Robert Lewandowski aportó la pausa y la veteranía necesaria para gestionar los tiempos del partido, la energía de los jóvenes en el mediocampo permitió al Barcelona mantener un ritmo físico asfixiante durante los 90 minutos. Esta mezcla de experiencia y rebeldía juvenil fue, en última instancia, lo que inclinó la balanza en un duelo de fuerzas tan niveladas.
El impacto de la 16ª Supercopa
Con esta victoria, el FC Barcelona no solo revalida su título, sino que amplía su palmarés histórico alcanzando las 16 Supercopas de España. El triunfo de ayer supone un golpe de autoridad en la temporada, cargando al equipo de confianza para los retos de Liga y Champions que están por venir. Por su parte, el Real Madrid se despide de Yeda con la cabeza alta tras un partido vibrante, pero con la tarea de ajustar detalles defensivos que ayer le costaron el trofeo.
