*Una aplicación china se está haciendo viral por su llamativo nombre y eficacia que podría tener en la gente que vive sola
Por Yiram Anteliz
En las últimas horas, una aplicación con un nombre que parece sacado de una película de terror psicológico ha escalado hasta el primer puesto de descargas en la App Store de China. Se llama “Sileme” (¿Estás muerto?), y aunque su título resulta crudo y violento para muchos, miles de usuarios la están descargando como su último recurso de auxilio. No es un juego, es una herramienta de supervivencia diseñada para una realidad cada vez más común: morir sin que nadie se de cuenta.
El mecanismo: Un botón para decir «sigo aquí»
El funcionamiento de la app es tan minimalista como aterrador. El usuario solo debe entrar una vez al día para presionar un gran círculo verde que confirma que sigue con vida. Si pasan 48 horas sin que la persona registre actividad, el sistema lanza una alerta automática. Al tercer día, la aplicación envía un correo electrónico (o notificación SMS) a un contacto de emergencia previamente designado con un mensaje directo: «No he tenido actividad en días, por favor ven a revisar si estoy bien físicamente».
La soledad en cifras: El motor del éxito
¿Por qué alguien pagaría por una app que le pregunta si ya falleció? La respuesta está en la demografía. En países como China, se estima que para el año 2030 habrá más de 200 millones de hogares unipersonales. La «epidemia de soledad» no solo afecta a ancianos; jóvenes profesionales que viven lejos de sus familias en megaciudades temen que, en caso de un accidente doméstico o muerte súbita, sus cuerpos pasen días o semanas sin ser descubiertos.
La controversia por el nombre
El nombre original ha generado un choque cultural. Mientras que críticos y figuras públicas sugieren cambiarlo a algo más optimista como «¿Estás vivo?» o «A salvo», sus creadores (un grupo de programadores jóvenes) defienden la crudeza del título. Argumentan que enfrentar la muerte sin eufemismos es la única forma de visibilizar un problema que la sociedad prefiere ignorar. El ícono de la app —un pequeño fantasma— refuerza esta estética irónica que ha fascinado a la generación Z pero incomoda a los sectores más tradicionales.
