*La Senegal de mane logró vencer a unos de los semifinalistas del mundial 2022 en un partido cardíaco y polémico
Por Yiram Anteliz
Lo que debía ser una fiesta del fútbol en el Estadio Moulay Abdellah se transformó en un thriller cinematográfico. En una final de la Copa Africana de Naciones que quedará marcada por el drama, el VAR y la tensión al límite, Senegal se coronó bicampeón de África tras vencer 1-0 a Marruecos, silenciando a todo un país que ya saboreaba la gloria.
El arbitraje bajo fuego y el amago de retiro
El partido estalló en el segundo tiempo cuando el árbitro señaló un penal a favor de Marruecos por una falta sobre Brahim Díaz. La reacción de Senegal fue sin precedentes: los jugadores, indignados por lo que consideraban una injusticia, rodearon al colegiado y el juego se detuvo por casi 20 minutos. Hubo empujones, gritos y un amago real de la selección senegalesa de abandonar el campo de juego. El estadio era una caldera de silbidos y nerviosismo puro.
El pecado de Brahim: Un «Panenka» que salió caro
Tras la larguísima revisión del VAR y la mediación de los capitanes, el partido se reanudó. En el minuto 90+25 (un tiempo añadido récord), Brahim Díaz tuvo en sus botas el título. El mediapunta decidió arriesgarlo todo e intentó un penal a lo «Panenka». Sin embargo, la frialdad de Edouard Mendy fue mayor: el portero senegalés no se movió y atrapó el balón con las manos, dejando en shock a los miles de marroquíes presentes. Fue el momento en que el destino del partido cambió de bando.
El zurdazo que valió un continente
Con el partido volcado en la prórroga y el agotamiento físico evidente, apareció Pape Gueye. En una jugada aislada, el mediocampista senegalés encontró un espacio fuera del área y soltó un latigazo de zurda que se incrustó en el ángulo. Un gol antológico que apagó las luces de Rabat y desató la euforia en Dakar. Senegal no solo jugaba contra 11, sino contra un estadio entero, y logró dar el golpe final.
Duelo de «Leones»: Tensión en los banquillos
La rivalidad entre los Leones del Atlas (Marruecos) y los Leones de la Teranga (Senegal) traspasó el césped. Los cuerpos técnicos tuvieron varios roces en la zona de bancas, obligando al cuarto árbitro a intervenir en repetidas ocasiones. La intensidad fue tal que, tras el pitazo final, la seguridad tuvo que escoltar a los árbitros debido a la lluvia de objetos y el reclamo airado de la afición local por los minutos de compensación y las decisiones divididas.
Senegal: La nueva dinastía africana
Con este resultado, Senegal confirma que es el dueño absoluto del fútbol africano en esta década. Marruecos, a pesar de su favoritismo por ser local y su gran despliegue técnico, se queda a las puertas de la gloria en su propia casa. Las redes sociales han explotado con el debate: ¿Fue el penal de Brahim exceso de confianza o mala fortuna? Lo único cierto es que África tiene un solo rey y viste de verde.
