SOS: La seguridad en el suministro de gas LP en el Valle de México alcanzó un punto crítico que amenaza la integridad de millones de familias y ello frente a grupos de distribuidores y comisionistas quienes intensificaron su exigencia de diálogo ante las autoridades, advirtiendo que el margen de ganancia actual, que oscila apenas entre los 50 centavos y un peso por litro vendido, resulta insuficiente para cubrir los costos operativos más básicos, sacrificando la seguridad técnica de sus unidades.
De acuerdo con representantes del gremio, este limitado ingreso no permite absorber gastos fundamentales como el elevado costo del diesel, los sueldos de choferes y, de manera alarmante, el mantenimiento especializado.
Denuncian que la revisión de válvulas, las pruebas de hermeticidad y la renovación de tanques quedaron en segundo plano por falta de presupuesto. «Con menos de un peso de margen es imposible renovar los equipos; las pipas se están convirtiendo en bombas de tiempo porque no hay dinero para la prevención», advirtieron los voceros del sector.
Este SOS no es retórica: La reciente y trágica explosión de una pipa de gas en Querétaro es el ejemplo más crudo de lo que sucede cuando la negligencia operativa es forzada por la insolvencia económica. Lo ocurrido en Querétaro y previamente en el Puente de la Concordia debe ser visto como una advertencia final para las autoridades de la CDMX y el Estado de México; no podemos permitir que nuestras calles se conviertan en un campo de batalla por una fórmula económica que simplemente no cuadra.
¿Seguridad? : Voceros de las gaseras Nieto, Simsa, Uribe y Regio consideran inadmisible que la vida de los ciudadanos dependa de una negociación de centavos y por ello realizaron un llamado urgente a la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil para que inicie una inspección masiva y rigurosa de todas las unidades de distribución en la capital.
Es imperativo que la CRE y la Secretaría de Energía garanticen que el precio del gas no solo sea accesible, sino que incluya obligatoriamente el costo de la seguridad. «La prevención debe ser la única prioridad antes que el próximo estruendo ocurra en la puerta de nuestros hogares.
La seguridad no puede esperar a que la pipa explote». Sin embargo esa vocería omitió el daño económico a los consumidores por más de 13,000 millones de pesos por prácticas monopólicas y su alianza por más de una década consistente en la manipulación de precios y repartición del mercado . Entonces ¿A quién asiste la razón?
