Bad Bunny hace historia en el Super Bowl LX dejando un mensaje contundente a Donald Trump

*Donald Trump molesto y humillado lanza fuertes críticas a la gran aparición de Bad Bunny en el show de medio tiempo tras poner en alto y con orgullo a la comunidad latinoamericana

Por Yiram Anteliz

La edición LX del Super Bowl, celebrada la noche del 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium, vivió una jornada donde el espectáculo musical opacó el evento deportivo. Aunque el juego entre Seattle Seahawks y New England Patriots fue seguido por millones, muchos aficionados coincidieron en que el fútbol americano fue menos emocionante de lo esperado, y que lo realmente comentado en todo el mundo fue el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show a cargo de Bad Bunny.

Medio tiempo histórico: música, cultura y mensajes claros

Bad Bunny —el puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio— no solo encabezó el show de medio tiempo, sino que logró un hito sin precedentes al presentar un espectáculo casi íntegramente en español en el Super Bowl, algo que no había ocurrido antes en este evento global.

Durante aproximadamente 13 minutos, el escenario se transformó en un vibrante homenaje a la cultura latina y puertorriqueña. El set incluyó canciones como Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola, El Apagón y Café con Ron, mezcladas con homenajes que incorporaron fragmentos emblemáticos del reguetón clásico.


• Lady Gaga sorprendió al público interpretando una versión con ritmos latinos de “Die With a Smile” y bailando junto a Bad Bunny en varias partes del show.
• Ricky Martin se unió para cantar “Lo que le pasó a Hawaii”, un momento que conectó generaciones de música latina.
• Cardi B, Karol G, Young Miko y Jessica Alba estuvieron entre las celebridades en el escenario o cerca de él, celebrando el ambiente festivo y comunitario.
• El actor Pedro Pascal también formó parte de la escena de la “Casita”, bailando con entusiasmo junto a otros invitados durante el espectáculo.

En uno de los momentos más comentados, Bad Bunny alzó un balón de fútbol americano con las palabras “Together We Are America” (Juntos somos América) y, hacia el final, se proyectó en pantallas gigantes el mensaje “The only thing more powerful than hate is love” (Lo único más poderoso que el odio es el amor), reforzando una declaración visual y sonora de unidad y orgullo.

Un mensaje claro para la comunidad latina

Más allá de la música y los ritmos, Bad Bunny aprovechó el mayor escenario televisivo del mundo para enviar un mensaje de inclusión, identidad y orgullo latinoamericano. Al final de su presentación, Bad Bunny nombró uno por uno a los países de América Latina, acompañando ese recorrido con sus respectivas banderas visualizadas en las pantallas gigantes del estadio.

Además, en un momento emotivo del show, declaró: “Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si hoy estoy aquí en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí. Tú también deberías creer en ti. Vales más de lo que piensas”, un mensaje que rápidamente se volvió tendencia en redes sociales.

Para millones de espectadores latinos en Estados Unidos, México, Centro y Sudamérica, ese segmento del espectáculo fue interpretado como un reconocimiento histórico a la presencia cultural y musical latina, y no solo una presentación musical más.

Polémica desde la Casa Blanca: Trump arremete

El espectáculo, sin embargo, no estuvo exento de controversia política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente la actuación desde su cuenta en Truth Social poco después de que concluyera. Según sus publicaciones, el show fue “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”, y criticó que la mayoría de la presentación fuera en español, afirmando que “nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo” y calificando la coreografía como “repugnante”, especialmente para niños que lo vieron en todo el país y el mundo.

Trump describió el espectáculo como una “afrenta a los valores estadounidenses” y cuestionó que un segmento tan representativo de cultura latina se mostrara en un evento que sigue siendo uno de los íconos del entretenimiento estadounidense.

Estas declaraciones desataron un intenso debate político y cultural en redes sociales, con figuras públicas y celebridades respondiendo tanto a favor como en contra, mientras comunidades latinas celebraban que un artista como Bad Bunny rompiera barreras históricas en ese escenario.

En una noche de contrastes —un partido con poca emoción deportiva y un medio tiempo que fue tema global de conversación— Bad Bunny logró lo que pocos artistas antes: convertir el espectáculo musical del Super Bowl en un momento de representación y orgullo histórico para la comunidad latina, a la vez que encendió una polémica política sin precedentes.

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