El público del Museo del Prado vincula las películas nominadas al Goya con las obras de la colección

María Esther Beltrán Martinez Fotos.- Museo del Prado

La entrega del premio Goya está ya próxima y el  Museo Nacional del Prado ha hecho públicos los resultados de su reciente iniciativa de participación ciudadana vinculada a los Premios Goya. Un total de tres mil personas han participado en la votación para relacionar las cinco candidatas a Mejor Película con obras maestras de la pinacoteca.

El veredicto ciudadano no solo ha vinculado títulos y autores, sino que ha subrayado la vigencia de los grandes maestros —desde la mística de Zurbarán hasta el surrealismo primigenio de El Bosco— como espejos del cine contemporáneo.

Los resultados de la votación ha mostrado un consenso variado según el título analizado, destacando los siguientes emparejamientos:

‘Maspalomas’: Fue la relación más contundente. El 60% de los participantes identificó la cinta con la obra Viejo desnudo al sol de Mariano Fortuny, pintor destacado por su dominio de la luz y el realismo, captura esa luz mediterránea y la vulnerabilidad de la anatomía humana que Fortuny dominaba con su técnica preciosista, encajando perfectamente con la estética de la película. A diferencia de los pintores que idealizaban el cuerpo, Fortuny en Viejo desnudo al sol apuesta por un naturalismo radical. La técnica: Su pincelada es vibrante, casi fotográfica en la forma en que captura cómo la luz «quema» la piel.

En Maspalomas, esta elección sugiere un cine de realismo estético, donde la cámara se detiene en los detalles de la vejez, la textura de la piel y la honestidad de un cuerpo que no pide permiso por existir. Es la belleza de lo auténtico frente a lo artificial.

‘La Cena’: Presentó los resultados más ajustados. La opción ganadora fue El aquelarre de Francisco de Goya, superando por solo un 5% al Bodegón de Clara Peeters, una de las pocas mujeres Goya no solo pintaba cuadros; creaba atmósferas psicológicas. En El aquelarre, el uso de la luz expresionista (que nace desde dentro de la escena y no desde una fuente externa clara) prefigura el cine de terror y el suspense moderno.

El público eligió esta obra para La Cena probablemente por la tensión de grupo. Goya utiliza rostros deformados por la emoción y una paleta de tierras y negros que genera una sensación de claustrofobia, ideal para un drama donde lo que se calla es más importante que lo que se dice.’La Cena’ y Goya: En una votación muy ajustada, El aquelarre de Francisco de Goya se impuso por solo cinco puntos al bodegón de Clara Peeters. La atmósfera oscura y la tensión grupal del pintor aragonés parecen haber definido mejor la esencia de la película para los espectadores.

‘Sirât’: Los votantes seleccionaron El jardín de las delicias de El Bosco, seguida por el paisaje Unos desmontes (Cercanías de Madrid) de Carlos de Haes, referente del paisaje español del siglo XIX.Sirât’ y El Bosco: La complejidad narrativa de esta cinta encontró su reflejo en El jardín de las delicias. La obra de Jheronimus Bosch sigue siendo un enigma de detalles infinitos, superando por poco a los paisajes de Carlos de Haes, que también resonaron entre los participantes.

‘Los domingos’: Se vinculó con el Agnus Dei de Francisco de Zurbarán, obra del Siglo de Oro que destaca por su carga simbólica y sobriedad técnica.Francisco de Zurbarán es el maestro del bodegón sagrado. En Agnus Dei, un simple cordero con las patas atadas se convierte en una imagen poderosa y devastadora.’Los domingos’ y Zurbarán: La obra Agnus Dei se alzó como la favorita. En este lienzo, Francisco de Zurbarán logra una de las metáforas más potentes del sacrificio religioso mediante un realismo casi táctil, una sobriedad que los votantes han identificado con el tono del filme.’

Vínculo con ‘Los domingos’: Esta obra sugiere que la película posee un ritmo pausado, casi ritual, donde el silencio y el sacrificio son los protagonistas. Es el cine que confía en el poder de una sola imagen para transmitir todo un mensaje ético.

La selección final arroja emparejamientos que refuerzan la narrativa de cada filme a través de la historia del arte:

‘Sorda’: La opción vencedora fue El oído, perteneciente a la serie de Los cinco sentidos realizada por Brueghel el Viejo y Rubens. ‘Sorda’ y Brueghel el Viejo: La relación más literal y poética se dio aquí con El oído, perteneciente a la serie de los cinco sentidos de Brueghel el Viejo y Rubens. Una elección que resalta la importancia de la percepción sensorial, eje central de la cinta.

Desde el Museo del Prado han señalado que el objetivo de esta acción es subrayar la vigencia de su colección y demostrar cómo el arte clásico sigue ofreciendo múltiples lecturas al encontrarse con el cine contemporáneo. Según la institución, ha sido la propia mirada del público la encargada de establecer estos vínculos culturales.

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