Ya no existen los límites para Estados Unidos y Rusia en el uso de armas nucleares tras la expiración del tratado New Star

*El mundo entra en una era peligrosa en donde las dos máximas potencias nucleares no tendrán frenos al usar sus armas de destrucción masiva

Por Yiram Anteliz

El pasado 5 de febrero de 2026 expiró oficialmente el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START), el último acuerdo vigente de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Con su vencimiento, ambas potencias —que concentran más del 80 % del arsenal nuclear mundial— quedaron sin restricciones legales ni mecanismos obligatorios de supervisión sobre sus armas estratégicas por primera vez en más de cinco décadas.

Firmado en 2010 y prorrogado en 2021, el tratado limitaba a 1 550 ojivas nucleares estratégicas desplegadas por país, además de establecer topes para misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares y bombarderos estratégicos. New START también incluía un sistema de inspecciones presenciales, notificaciones y el intercambio regular de datos, considerado clave para evitar errores de cálculo y mantener transparencia militar entre ambas naciones.

La efectividad del acuerdo ya estaba debilitada desde 2023, cuando Rusia suspendió su participación, detuvo inspecciones y dejó de compartir información, en respuesta a las tensiones con Occidente por la guerra en Ucrania. Aunque el tratado seguía técnicamente en vigor, desde entonces funcionaba de manera parcial, sin verificación mutua completa ni diálogo estructurado sobre armamento estratégico.

La expiración ha generado preocupación internacional. La ONU advirtió que la desaparición de New START incrementa el riesgo de una nueva carrera armamentista nuclear, al eliminar límites formales y canales de confianza. Estados Unidos ha reiterado su disposición a negociar un nuevo marco de control, incluso con la inclusión de China, mientras que Moscú acusa a Washington de no crear condiciones para un nuevo acuerdo. Hasta ahora, no existe ningún tratado que sustituya a New START, dejando el futuro del control nuclear global en un escenario de alta incertidumbre.

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