*Pareciera que la estrategia es que no haya cambios en materia electoral
Por Miguel A. Rocha Valencia
Desde hace días comentamos que lo mejor para el gobierno es que no transite la reforma electoral luego de los insistentes mensajes que dentro y fuera del país se hacen en torno a una posible estrategia de “agandalle” del oficialismo para controlar el marco legal del país y sus instituciones para darnos una dictadura constitucional que en nada garantizará la inversión privada.
Tema histórico, pues se trata de una reforma que llega del oficialismo y no de la oposición para emparejar cartones, lo cual ya muestra a favor de quien están cargados los dados.
Pero como la presidenta debe realizar los pasos que le dejaron en el testamento político del que se fue, cumple con presentar las reformas donde las rémoras son utilizadas a manera de oposición política para evitar transitar el agandalle en materia electoral que “amarra” incluso mayorías legislativas y con ello, cualquier cambio que se le ocurra al Ejecutivo incluso en materia judicial.
Algo así como lo que sucede en seguridad donde las “presiones” de Estados Unidos, “obligan” a actuar en materia de crimen organizado, descabezando a los cárteles, disminuyéndoles su poder financiero, fuego y logístico, dejando atrás los abrazos para responder balas con balas con las mismas herramientas que en su momento utilizó el enemigo público número uno de Morena, Felipe Calderón.
Decimos Morena porque su creador se dijo que él encarnaba al movimiento y en ese sentido, la organización política sigue en sus manos a través de los López tabasqueños: Andrés y Adán Augusto.
Por eso en el tema de la reforma electoral que como la presenten incluyendo la bosquejada por la señora Rosa Isela, no se puede desobedecer abiertamente, pero sí encontrar las formas para que se modifica de fondo de plano, ante las advertencias empresariales como la de Coparmex o el CCE y alguno que otro extranjero, lo mejor sería que no transitaran los cambios.
Más como quedaron y donde Morena de plano podría dejar al garete a sus rémoras del PVEM y del PT sobre quienes tiene ventaja en todos sentidos empezando por la disponibilidad de recursos, de tal suerte que en el caso de elecciones legislativas el partido oficial lleva mayoría y los segundos lugares, con lo cual consolidaría una supremacía sin necesidad de los satélites porque estos, además, perderían posiciones.
Y es que para salir a territorio, oposiciones y rémoras de Morena necesitan recursos, los cuales, de entrada, de acuerdo con la reforma, les serían recortados mientras que el oficialismo tendría acceso directo a más dinero electoral por su mayoría, a los mismos tiempos oficiales, pero con la ventaja de los recursos de “sus” gobernadores y desde luego, de las mañaneras de la jefa del Ejecutivo para hacer propaganda más que informar.
De entrada Morena recibió en la anterior 2 mil 700 millones de pesos y el pan en segundo lugar menos de mil 300 millones de pesos.
Así de fácil y entonces las rémoras tendrá mucho menos qué ofrecer y los morenos podrían asegurarse por la vía del dinero incluyendo los programas sociales y la propaganda, así como las ministraciones federales, de los estados y alguno que otro apoyo de los que no se prohíben expresamente en la ley ni en la reforma, una mayoría legislativa y ni qué decir en las contiendas por las gubernaturas y municipalidades.
Pero el exceso más parece una provocación o mejor dicho justificación para que verdes y rojos digan que o y se sumen a los opositores reales, aunque sean las veletas de MC propiedad del impresentable Dante Delgado Rannauro, quien al igual que el “niño verde”, sólo aparecen cuando se trata de negociar dinero.
Entonces todo pareciera claro, que la reforma electoral no transite y de esa manera atender, aunque sea a destiempo a los dueños del dinero privado quienes cuestionan el marco legal mexicano y más ahora que están surgiendo fallos de la Suprema Corte de (in) Justicia en favor del oficialismo y que los amparos ya son cosa del pasado.
Porque, además, quitar el PREP y reducir el dinero para quienes realmente organizan en “tierra” las elecciones, es sin duda una clara señal de agandalle, de dejar el espacio libre a la maroma y porqué no, del fraude electoral.
Incluso el morenista Alfonso Ramírez Cuéllar se atrevió a criticar el borrador presidencial por dejar de lado el tema del fuero mientras panistas exigen que se incluya lo del dinero del crimen, cosa que ya está escrita pero que al oficialismo, parece no importarle.
Es muy importante que se cubra el trámite para que el prócer vea que se le obedece, pero si no camina gana la presidenta y el país porque si presumen un récord en inversión privada por arriba de los 40 mil millones de dólares, la verdad es que de ese dinero, sólo siete mil 500 millones son “frescos”, todo lo demás es reinversión de utilidades y cambios de manos y carteras de activos.
Y no se olvide que los nacionales casi no han invertido, tanto que la informalidad sigue creciendo y ya anda en el 55 por ciento de la PEA, es decir, supera los 32 millones 600 mil mexicanos, reflejo de que las empresas se van al lado oscuro de la economía. Veremos.
