*Una nueva guerra a comenzado en el continente asiático después de fuerte ataques militares entre ambas naciones
Por Yiram Anteliz
La tensión entre Pakistán y Afganistán escaló a un nivel crítico luego de que Islamabad declarara que existe una “guerra abierta” tras una serie de ataques aéreos, bombardeos y combates en distintos puntos de la frontera y dentro de territorio afgano.
Bombardeos y ofensiva militar
De acuerdo con autoridades paquistaníes, su ejército lanzó ataques aéreos en ciudades y provincias como Kabul, Kandahar y Paktia, dentro de la operación militar llamada “Ghazab Lil Haq” (Furia Justa). El gobierno de Pakistán sostiene que la ofensiva fue una respuesta a ataques previos desde territorio afgano y que su paciencia frente a la situación de seguridad se había agotado.
Cifras enfrentadas y denuncias de civiles afectados
Pakistán afirma haber destruido numerosos puestos militares y causado cientos de bajas entre combatientes talibanes afganos, aunque estas cifras no han sido verificadas de manera independiente. Por su parte, autoridades afganas rechazan esos datos y aseguran que los bombardeos paquistaníes provocaron víctimas civiles y daños a infraestructura, además de intensos combates con artillería y aviación en varios frentes. En medio de la escalada, funcionarios afganos también reportaron el presunto derribo de un avión de combate paquistaní y la captura del piloto, algo que forma parte de las versiones cruzadas del conflicto.
El origen: insurgencia y la frontera en disputa
La crisis se relaciona con años de tensiones en la frontera conocida como la Durand Line. Islamabad acusa al grupo insurgente Tehrik-i-Taliban Pakistan de operar desde territorio afgano para atacar dentro de Pakistán, una acusación que Kabul niega. Los enfrentamientos actuales se intensificaron tras choques fronterizos recientes y el colapso de un alto el fuego que se había negociado en 2025.
Reacción internacional y llamados a frenar la guerra
La escalada encendió alarmas globales. Organismos internacionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas, y varios gobiernos han pedido diálogo urgente y protección de civiles, mientras algunos países intentan abrir canales de mediación. Hasta ahora, sin embargo, no se ha confirmado un alto el fuego, y los combates continúan elevando el riesgo de una crisis regional mayor.
