*El conflicto armado en medio oriente ha provocada una escalada mayor con la intervención de más países acercándonos a una tercera guerra mundial
Por Yiram Anteliz
En medio de la escalada militar tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, Reino Unido, Francia y Alemania anunciaron el 1 de marzo de 2026 que están dispuestos a considerar “acciones defensivas necesarias y proporcionadas” contra Irán para proteger sus intereses y los de sus aliados en la región. Los gobiernos europeos señalaron que los ataques iraníes con misiles y drones han puesto en riesgo bases, personal militar occidental y países aliados, por lo que analizan medidas coordinadas con Estados Unidos y socios regionales para neutralizar la capacidad de lanzamiento de misiles y drones desde territorio iraní.
Apoyo logístico y cambio en la postura europea
Dentro de este escenario, Reino Unido aceptó que bases militares británicas puedan ser utilizadas en operaciones defensivas vinculadas al conflicto, aunque el gobierno británico aclaró que no participó en las acciones ofensivas iniciales. Al mismo tiempo, París y Berlín han expresado disposición a actuar si la seguridad de sus intereses se ve amenazada. Este posicionamiento representa un giro relevante en la política europea, tradicionalmente más centrada en la diplomacia y la desescalada, y abre la posibilidad de que potencias europeas participen de forma más directa si la situación se deteriora.
Irán anuncia el cierre del Estrecho de Ormuz
En paralelo a la tensión militar, Irán declaró el cierre del Estrecho de Ormuz, la vía marítima que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado exportado en el mundo. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier barco que intente cruzar podría ser atacado, como respuesta a lo que considera ataques contra su territorio. Aunque autoridades navales occidentales sostienen que el estrecho no está completamente bloqueado, múltiples reportes indican que la amenaza iraní ya provocó que petroleros y embarcaciones comerciales suspendan o retrasen su paso por la zona.
Riesgo de escalada internacional y crisis energética
La combinación de estos factores —la posible intervención de Reino Unido, Francia y Alemania junto a Estados Unidos y el control de Irán sobre una ruta energética clave— incrementa el riesgo de una escalada mayor. Analistas advierten que un enfrentamiento directo con fuerzas europeas podría ampliar el conflicto y que una interrupción prolongada en Ormuz tendría efectos inmediatos en los mercados energéticos globales, elevando precios del petróleo y afectando el comercio mundial. Aunque no existe una guerra mundial declarada, expertos coinciden en que la situación es extremadamente volátil y peligrosa, y que cualquier error de cálculo podría expandir el conflicto más allá de Oriente Medio.
