*La Confederación de futbol de África es acusada de corrupción tras dar como campeones a Marruecos después de haberse jugado hace varios meses la final
Por Yiram Anteliz
La Copa Africana de Naciones 2025 pasó de ser una hazaña deportiva a uno de los mayores escándalos del fútbol reciente. La selección de Senegal había vencido 1-0 a Marruecos en la final disputada el 18 de enero de 2026 en Rabat, con gol en tiempo extra, consagrándose campeón en el terreno de juego. Sin embargo, dos meses después, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) dio un giro inesperado: anuló el resultado y otorgó el título a Marruecos con un 3-0 administrativo.
La polémica que lo cambió todo
El origen del conflicto está en los minutos finales de la final. Senegal abandonó el campo durante aproximadamente 14-15 minutos en protesta por un penalti señalado a favor de Marruecos tras intervención del VAR. Aunque los jugadores regresaron, se jugó el tiempo extra y ganaron el partido, la CAF consideró que ese acto violó el reglamento.
Basándose en el artículo 84, el organismo determinó que Senegal incurrió en “incomparecencia”, lo que automáticamente implica perder el partido por 3-0.
La decisión reescribió la historia: Marruecos pasó de subcampeón a campeón oficial casi 50 años después de su último título continental.
Indignación total: Senegal denuncia corrupción y prepara batalla legal
La reacción en Senegal fue inmediata y explosiva. La federación, el gobierno y hasta jugadores como Sadio Mané calificaron la decisión como “injusta”, “ilegal” y hasta vinculada con posibles actos de corrupción dentro de la CAF.

El país africano anunció que llevará el caso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), en una disputa que podría tardar meses o incluso más de un año en resolverse.
Mientras tanto, millones de aficionados que celebraron el título ahora lo consideran “robado”, generando una crisis de credibilidad en el fútbol africano.
África dividida: celebración en Marruecos y crisis de confianza en la CAF
En Marruecos, la decisión fue celebrada por muchos como un acto de justicia reglamentaria, aunque no todos están tranquilos ante la posible apelación senegalesa.
Por su parte, la CAF defendió su postura y aseguró que el fallo fue independiente y basado en normas claras, aunque reconoció que el fútbol africano enfrenta un serio problema de confianza e imagen.
El resultado: una “guerra” deportiva, política y mediática entre dos potencias del continente que podría redefinir el futuro del torneo y dejar una cicatriz profunda en la historia del fútbol africano.
