*Despues de confirmarse las lesiones de Leão y Rodrigo Mora, el goleador de la liga mx vuelve a la selección lusa
Por Yiram Anteliz
La historia de João Paulo Dias Fernandes, mejor conocido como Paulinho, dio un giro inesperado en cuestión de días. El delantero del Toluca fue convocado de último momento por la selección de Portugal para la Fecha FIFA de finales de marzo, donde el conjunto luso enfrentará a Bélgica y a México. La decisión, tomada por el técnico Roberto Martínez, ha generado debate por la forma en la que se dio: primero ignorado, después llamado de emergencia.
En la lista inicial, el atacante del Toluca no figuraba pese a vivir uno de los mejores momentos de su carrera en la Liga MX, donde incluso presume títulos de goleo y un rol protagónico con los Diablos Rojos. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente en cuestión de horas. Las bajas por lesión de figuras como Rafael Leão y Rodrigo Mora obligaron al cuerpo técnico a replantear la convocatoria, abriendo la puerta para el regreso del delantero luso tras varios años de ausencia.
La inclusión de Paulinho no solo responde a una emergencia médica, sino también a una presión deportiva difícil de ignorar. El atacante suma números contundentes desde su llegada al fútbol mexicano, con más de 40 goles en menos de 70 partidos oficiales con Toluca, además de haber sido campeón y referente ofensivo del equipo. Su rendimiento constante había generado cuestionamientos sobre su ausencia en convocatorias anteriores, lo que hoy convierte su llamado en un acto que muchos califican como “tardío, pero inevitable”.
El caso ha encendido la polémica: ¿por qué esperar a las lesiones para considerar a un jugador en estado de gracia? Mientras algunos defienden la decisión como una respuesta lógica ante las circunstancias, otros señalan una falta de visión inicial en el cuerpo técnico de Portugal. Lo cierto es que Paulinho tendrá ahora una oportunidad de oro para consolidarse de cara al Mundial de 2026, justo en territorio mexicano, donde buscará demostrar que su convocatoria no fue producto del azar, sino consecuencia directa de su rendimiento.
