A la SEP, y sobre todo, “al maestro con cariño”

Por Socorro Valdez Guerrero

Jorge es inquieto, se levanta constantemente para ir al baño, se distrae a la menor provocación; a Jessica y Rosa, no les gusta la radio, es anticuada; Juan, siempre está somnoliento, se duerme en clase; Javier se aburre fácilmente, hay que interactuar con él para su atención. Ellos escuchan la radio, sin atender lo que transmite.

Aquellos se aplican, necesitan preguntar. Él entiende poco, está atrasado y requiere explicación extra y.. ¡No hay maestro! Hay incertidumbre en los padres y habrá sólo “acompañamiento de televisoras privadas, de la red de radiodifusoras y televisoras educativas del país”, ¡no, maestros! No, quién los mantenga activos, concentrados, interesados y  explique. Habrá, sonido, ruido y colores. ¡No, maestros! Y aunque los expertos aseguran que el cerebro de un niño, a diferencia del adulto, se adapta fácilmente para aprender, lo hace principalmente con práctica y en los más grandes, también con debate.

Los  que enseñan, aseguran: “En clase un niño necesita usar los cinco sentidos. Su uso y la inteligencia en cada uno, es diferente. Incluso, sólo ponen atención 15 minutos aproximadamente, después, se distraen y se aburren fácilmente. Los pequeños son más complicados, porque absorben todo lo que ocurre a su alrededor. Almacenan en su cerebro experiencias nuevas y necesitan clases interactivas para usar todos sus sentidos.

Los movimientos para oxigenarse, son fundamentales” y, ¡no hay maestros! Benjamin Franklin, consideraba: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. La ausencia de un maestro, incluso la distracción de éste, aún con su presencia no contenía su inquietud ni su distracción. ¿Una televisión o la radio podrán captar atención?

Porque ¡No hay maestros!, no hay presencia física, son aparatos inertes que no se darán cuenta que juegan, que ella se durmió, que aquel prefirió ir por su juguete; que se aburrió, que hizo berrinche; que quiere hacer preguntas y ¡No hay nadie! ¡No hay maestros! No hay quien le ponga atención. Papá y mamá, se fueron a trabajar, la tía que los cuida, no sabe cómo ayudar, ella, ¡ni la primaria terminó!

La abuelita cuida también al bebé y el vecino, sólo está al pendiente que no se accidenten. Nueve horas en la escuela, y quejas constantes con algunos. Ante una caja, no idiota, ahora educativa e ¡Inerte! ¿Cambiará? Y ¿cómo mantener la disciplina, quién estará pendiente para que guarde silencio y atienda el televisor o la radio; quién vigilará se comporte o no se duerma? ¿Quién les dará esa palmada, que alienta y estimular, porque lo hace muy bien? ¿La televisión, la radio? ¿Cómo?, muchas preguntan y nada de respuestas. Los padres se preocupan y bromean con el tema: “ojalá y esa educación, tenga el “gancho” que “La Rosa de Guadalupe” o el que tenía aquella con su frase ¡Que pase el desgraciado!

Para captar atención. Ojalá, transmita más que el calor de un televisor prendido muchas horas. Ojalá y esos aparatos sean la solución en la formación, aún de los grande, para tenerlos en casa”. Sí, porque “los maestros y las maestras son insustituibles”, aunque en “Aprende en Casa II”, ¡no hay maestros! Son televisores y radio. Sí, “no se romperá el vínculo”. Aunque en el primer ejercicio educativo, se ¡Rompió! Con algunos padres de familia y hasta hubo enfrentamientos. El  “Aprende en casa”, tuvo excesos, abandono en la educación y abusos.

“Concluyeron el ciclo”, sí, ¡sin maestros! Y no aprendieron nada, fue un ciclo perdido. “Se comunicaron de diversas formas”…Sí, un chat útil y poco efectivo en la comunicación. En algunos casos, conflictos, peleas de texto entre padres de familia, exigencias absurdas de compra de material -aunque no se pudiera salir- y tareas excesivas, que llevó a muchos, anticipar la conclusión del ciclo. ¡No hay maestros! Ni secretario de Educación Pública enterado que aún con seguimiento de maestros, hubo ¡Conflictos!

Hay que cuidar a la infancia, protegerlos de un virus que está sin control, y ¿por qué no ir más allá?, ¿qué tal Zoom, videollamadas o hasta Meet con ¡Maestros! Por qué no, un “aprendan en casa”, el compromiso mutuo para evitar, ¡No hay maestro! Y sí, sólo salario asegurado, sin garantía de aprender. Pitágoras señalaba que educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida. ¿La radio y la televisión, podrán?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s