Enamorada se fue a Italia; la encierran en psiquiátrico, vive un ¡infierno!

*Enfrentó violencia y discriminación, la trataron como ¡india mexicana!

Le ¡Arrebatan a sus hijos! Y comienzan las mentiras, los abusos de poder.

Por Socorro Valdez Guerrero

Se enfrenta al engaño y al encierro en un hospital psiquiátrico, donde su suegra, Fiorella Vulpani, trabajó cuatro décadas, y era consejera, coordinadora del servicio CUP del “Ospedale San Salvatore” de L’aquila, un poblado italiano a donde llegó ilusionada.

Hoy en México sufre un calvario para repatriar a sus dos hijos, tras el maltrato de una asistente social italiana que la trataba como rata, como loca que debía cambiar hasta cuatro veces de shampoo, porque olía sucia, “igual que todos los indios de ese país -México-“.

Sin estudios médicos previos, la diagnostican con ¡Psicósis Paranoica!, y sin defensa legal, le suspenden sus derechos de madre, le ¡quitan! A sus hijos en Italia, una menor, de origen mexicana y un menor que nació forzadamente en Italia por amenazas de su padre

Vive una pesadilla tras descubrir que su esposo, un diplomático italiano, es afecto a orgías, pornografía y zoofilia.

Hechos que la alertan para regresar a México, “el me pide participar en esos actos aún embarazada y ante mi negativa inicia la violencia y me retiene los pasaportes.

Y comienza el calvario”mis dos hijos están retenidos!”.

Ahora lucha sola contra lo que considera una posible mafia coludida con médicos, jueces en Italia y gobiernos omisos en México.

¡Salven a mis hijos! Pide desesperada, con evidencias fotográficas de golpes, violencia, abusos, contubernios y corrupción.

Muestra audios y documentos, donde su suegra y esposo tejieron una red de mentiras.

Luego de cuatro años de pesadilla, también en México es violentada.

Nadie la ayuda. Ni el consulado mexicano en Italia.

 Hoy pide al Presidente de República, al Canciller, escucharla.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum la recibió y dió buenas esperanzas.

Anteriormente para presionar, se encadena y siguen sin oírla ni verla.

 “Quiero sea el fin de ese infierno, que repatríen a mis hijos, porque en Italia están en peligro.

Igual que otros niños de madres y familias italianas.

Algunas madres se han suicidado por impotencia, porque nadie investiga.

Vivimos, dolore e sofferenza di “nostri bambini strappati”, es decir, dolor y sufrimiento de niños y madres italianos.

No es sólo una guerra legal, lo que pasa en Italia, es algo más grande, puede ser algo satánico, asegura.

Al parecer, sostiene bajo pruebas es una red de psicópatas, coludidos con jueces, autoridades y psiquiatras italianos.

Secuestran “legalmente” a nuestros hijos para llevarlos a orfanatos, luego los dan bajo tutela o en adopción y de por medio hay mucho dinero.

Descubrí, confirma, que hasta algunos jueces italianos quitan los hijos a las familias y son directores de centros de adopción donde ahí dan los niños en adopción que les quitaron a los padres.

Es una mafia que los sustrae y a la fecha sólo el gobierno ecuatoriano, ¡actuó en casos similares!

Envío abogados para defender el caso de de las madres de su país.

El de México, está sordo, ciego, es ¡Sumiso! En su consulado ni abogados tienen y su cancillería, es ¡Negligente!

Incluso, quieren que regrese al infierno para defenderme y no les importa que mi esposo sea funcionario del gobierno italiano.

Mi pequeño que nació forzadamente en Italia, de tan solo 4 años padece, sufre. Ni a mi hija de origen mexicana la han salvado, a ella también la violentan.

Es una joven que la usan de trabajadora doméstica, cocinera y niñera de una trabajadora del servicio social de un organismo similar al DIF en México.

Alma Cecilia Contreras Soto, narra y afirma que en México no la defienden.

Tengo conversaciones con el Director de Protección a mexicanos en el Exterior, Octavio Perales y de su asistente, Andrés Ruiz y del cónsul, Rodrigo Ramos atacándome y diciendo mentiras sin darme ningún apoyo.

La Guanajuatense, sólo pide salvar a sus hijos, porque estoy muerta en vida, me medicaron y hasta me pedía favores sexuales el Director del Hospital Psiquiátrico para “dejarme permanecer con mis hijos”.

Fui a Relaciones Exteriores en Guanajuato, después me dirigí a la Embajada de México y su respuesta fue: “Debió quedarse en Italia para ayudarle, ahora debe tener abogado internacional y un nuevo diagnóstico psicológico que usted debe conseguir”.

Estoy sola. Acudí a todas las Instancias e  México, a Derechos Humanos, al DIF, a la Defensoría Federal, al Instituto de las Mujeres.

Busqué en todos, y de nuevo la misma respuesta: “No se puede hacer nada”. Esto sucedió en Italia y debe regresar.

Caí en depresión por 9 meses.

Me presionaron psicológicamente y me amenaza mi esposo hasta con matarnos y suicidarse, mi marido ha asegurado que ningún juez me permitirá volver a tener a mis hijos.

Para mi es una red de trata de menores y la Embajada de México y la Protección a Mexicanos en el Exterior, son omisos.

Se trata de una madre mexicana, soltera desde los 19 años, que en México se dedicó a trabajar para ella y su hija.

En 2016 conoce a un italiano, hoy funcionario del gobierno de ese país, y por creer que era el ideal para formar una familia, se va a con él cuando su hija tenía 13 años.

“Pensé que era el momento de formar una familia y tener otro hijo, darle un hermanito a mi hija y tener una familia, sin embargo llegamos al infierno”.

Creí en él, y todo lo vi prefecto, incluso su familia. Un día, ya instalada en Italia, veo en su computadora, perversiones sexuales y no le digo nada, sólo le pido dejarme regresar a México.

Se niega y comienzan las golpizas, nos ¡retiene!, me quita los pasaportes y amenaza con matar a su propio hijo e intenta tirarse del balcón.

Ideó un plan con su mamá, para encerrarme en un manicomio por ¡Loca!

Tengo videos sexuales donde me induce a participar en sus perversiones. 

Pero me refugio en el cuidado de mis hijos para olvidar y nos lleva a África, donde aumenta la violencia, se autolesiona y me acusa legalmente de lastimarlo.

 Ni hablaba inglés y aunque no me detuvieron, ordenaron “manejar la situación en pareja”. 

Regresamos a Italia y decide denunciar, me lleva a un centro italiano antiviolencia, donde pido la custodia de mi hijo.

En 2018, un juez italiano me suspenden los derechos de madre y crece el ¡Infierno!

Todos los días drogada porque me suministraban doce pastillas al día y salgo del psiquiátrico el 22 noviembre 2018, sin derechos como madre y obligada a firmar un diagnóstico de ¡Psicósis Paranoica! No lo hice con mi firma original.

Mientras mi hija de 15 años y mi pequeño de dos años, inician su propia pesadilla.

Un lunes tenía cita en el servicio social y ella me dice que tiene miedo, fue el último mensaje de mi pequeña, no supe más.

Sólo me confirman que mi hija estaba en un orfanato, sin decirme porqué, sin ¡Juicio! Ni oportunidad de defensa, sin recibir mis pruebas.

¡Nada de investigación!..

Esa la historia de una madre mexicana, que exhibe documentos y una cancillería obligada a investigar esos hechos, a apoyar para que recupere de esa nación a sus ¡Hijos!, una menor, mexicana y un pequeño que nació bajo amenazas en Italia.

Inventaron las peores difamaciones! Dice, Al momento que suspira, toma aire para continuar, y confirma: Es lo peor que me ha pasado en mi vida, Italia es un infierno disfrazado de paraíso.

Tengo ¡Pruebas! De ese infierno, del ¡Peligro, que es Italia para mis hijos, ¡urge repatriarlos! Exige.

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