Nigromante

Por José Vilchis Guerrero

¿Una propuesta indecorosa o atrevida demanda a Biden?
Con la novedad de que el desfile militar del 16 de septiembre tuvo varias sorpresas en su formato, no sólo por el despliegue extraordinario de las fuerzas armadas, sino sobre todo por la forma en que desde un escenario patriótico se haya puesto a la vista de todos el vergonzoso bloqueo internacional a Cuba y una abierta petición al presidente Joe Biden de que se suspenda por el gobierno de Estados Unidos, una demanda fuera de los causes diplomáticos de alto nivel.
Por primera vez hubo una ceremonia previa al desfile militar en la que una vez más, las fuerzas armadas le reiteraron su apoyo incondicional al comandante supremo en voz del general Luis Crescencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional, lo cual estaba previsto. Aunque ya se veía venir, cayó de sorpresa el pronunciamiento del presidente Andrés Manuel López Obrador, aunque se veía venir, pero lo hizo patente en forma por demás enérgica y en consideración al ilustre visitante, el presidente de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, quien de entrada se mostró agradecido por el apoyo del gobierno mexicano ante la crisis reciente en la que los cubanos reclamaron comida y medicinas y de inmediato dos embarcaciones mexicanas llegaron a las costas de Cuba para satisfacer sus demandas y apagar la ira de los isleños.
Desde entonces se diseñó desde el escritorio de la Presidencia una estrategia para resolver el problema de fondo, el bloqueo internacional de que es objeto Cuba desde los años sesenta luego de la derrota sufrida por los gringos en la Bahía de Cochinos, que fue la invasión a Playa Girón, una operación militar en la que tropas de cubanos exiliados, apoyados por el gobierno de Estados Unidos invadieron Cuba en 1961, en que buscaron crear una cabeza de playa, formar una gobierno provisional para reemplazar a Fidel Castro, buscaron el apoyo y el reconocimiento de la comunidad internacional. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) repelieron con éxito a los alzados a los que derrotaron en menos de 65. Falleció un centenar de insurrectos y otros tantos fueron capturados luego de que les decomisaron equipo y armamento.
Había triunfado la Revolución Cubana el primero de enero de 1959 después de 25 meses de lucha guerrillera, a la cabeza del abogado Fidel Castro y su compañero de lucha Ernesto “Che” Guevara con lo cual lograron, una vez más, la independencia de Cuba que se había independizado de España en 1898, y desde entonces había estado bajo la influencia de Estados Unidos en un ambiente de guerra fría en la que el gobierno estadunidense consideraba a Cuba un mal ejemplo para los demás países latinoamericanos, hacia donde se podría extender el comunismo, por los lazos de la Revolución Cubana con la Unión Soviética.
A raíz de las expropiaciones agrícolas a compañías estadunidenses al aplicarse la Reforma Agraria, se tensaron las relaciones entre Cuba y Estados Unidos al grado de que éste último canceló la compra de azúcar, único producto de exportación de Cuba que le representaba alta rentabilidad y pronto la Unión Soviética se volvió su comprador, lo que provocó la ira del gobierno estadunidense, que canceló la venta total de petróleo a la isla y países aliados con el propósito de paralizar la industria y la economía cubanas, a lo que respondió de nuevo la Unión Soviética que envió petróleo a las refinerías del gobierno de Fidel Castro. Ante la negativa de las refinerías de capital norteamericano de procesar el petróleo soviético, el gobierno procedió a la nacionalización de las posesiones de esas empresas estadunidenses.

Luego de decretar el embargo económico de Cuba, el presidente Dwight D. Eisenhower apoyó a todas las organizaciones anticastristas de adentro y fuera de la isla que buscaron derrocar a Fidel Castro y hubo cientos de intentos en ese sentido con la participación de la Agencia Central de inteligencia, la CIA. Como desde siempre Estados Unidos ha tenido el control de la OEA, se propuso Eisenhower extender el bloqueo a Cuba con el apoyo de los demás integrantes de ese organismo y el único país que se opuso fue México, y siempre se manifestó la solidaridad mexicana, luego de que el general Lázaro Cárdenas visitara la isla al triunfo de la Revolución Cubana y se mantuvo el apoyo con los subsiguientes gobiernos priístas hasta el incidente diplomático de 2002 en el que el panista Vicente Fox Quezada se metió en conflictos al pretender recibir a la misión estadunidense en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo mientras se encontraba en México Fidel Castro, a quien limitó su presencia y le sugirió: “comes y te vas”, en un vergonzoso episodio de la diplomacia mexicana.
Orador en el acto cívico previo al desfile militar, Díaz-Canel Bermúdez recordó los momentos de solidaridad mexicana a su país, también agradeció la ayuda en la reciente crisis, y un poco antes la espontánea disposición de médicos cubanos que vinieron a México a finales de 2020 y se mantuvieron trabajando codo a codo con el personal de salud de México en la primera y la segunda ola de la pandemia.
“Entre todos los hermanos que nos dio nuestra América, México cuenta, por muchas razones, como uno de los más entrañables para Cuba. Ese afecto que une a nuestras tierras comienza con el deslumbramiento que nos provocan sus huellas profundas y diversas en la literatura y la historia de América”.
El visitante fue contundente en los elogios a la solidaridad mexicana que apoyó desde el principio la Revolución Cubana y al negarse como único país latinoamericano a que fuera expulsada Cuba de la OEA, que en lugar de apoyar a sus integrantes ha propiciado hasta golpes de Estado como el de Bolivia el año pasado, en el que México tuvo que rescatar de la muerte a Evo Morales en una operación que describe el presidente López Obrador en su reciente libro A mitad del Camino.
Aunque ya lo había anunciado en su diaria conferencia matutina en Palacio Nacional, el mandatario en su discurso se arriesgó a sugerir a su homónimo Joe Biden que suspenda el bloqueo internacional a Cuba, ante lo cual seguramente Biden debe haber fruncido el ceño. ¿Lo tomaría como un atrevimiento del tabasqueño o una provocación?
Vendrán días en ésta y la otra semana en la que se manifestarán en un sentido y en otro los observadores que le toman el pulso al tabasqueño desde que inicia el día con la mañanera y concluye los fines de semana con giras por los estados en que no deja de lado su activismo político y la permanente crítica a sus adversarios a los que provoca con referencias al pensamiento conservador y calificativos de hipócritas.

No faltarán los fanáticos que a ultranza apoyarán las posturas del jefe del Ejecutivo y los críticos que lo descalificarán por haber invitado al presidente Díaz-Canel Bermúdez, como la pareja de Felipe Calderón y Margarita Zavala, quienes unieron sus voces para reclamar como propio el protagonismo de los mexicanos en las fiestas patrias sin invitados que vengan a quitarle el brillo patriotero a los que un día antes se quedaron con las ganas de invadir masivamente el Zócalo para gritar a todo pulmón los vivas a los héroes que nos dieron patria, a la solidaridad internacional y al amor al prójimo.

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