Nigromante

Por José Vilchis Guerrero

Amor con amor se paga o ¿divide y vencerás (en el Congreso)?

Los aperitivos se dejaron para el momento de su llegada a la mesa donde se iba a reunir con los reporteros luego de una prolongada ausencia presencial de año y medio por la pandemia, tema que fue ampliamente comentado durante la cena. La diputada Magdalena Núñez Monreal, del Partido del Trabajo, mostró su capacidad analítica de cómo pintan las cosas entre los legisladores y su expectativa frente a una iniciativa de ley eléctrica, que ha suscitado controversias varias.

Ha sido más que evidente el coqueteo a los legisladores priistas por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador en su obvia intención de avanzar en la seducción para ganarse la voluntad priista y panista en el Congreso. Comenzó por exaltar la imagen y trascendencia de los presidentes emanados del que fue partido predominante, Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos. Uno expropió el petróleo y el otro nacionalizó la industria eléctrica. Incrementó sus elogios a gobernadores priistas que concluyeron su gestión con éxitos reconocidos. Y los ha honrado con cargos en la diplomacia.

Con esa intención no revelada, pero confirmada en los hechos, hace unas semanas invitó a Quirino Ordaz, exgobernador de Sinaloa, a formar parte de su gobierno. Le ofreció el cargo de embajador de México en España.

Esa invitación propició que el PRD afirmara que el presidente de la República quería pagarle al PRI por haberle permitido ganar la gubernatura en la elección del 6 de junio. En tanto, el Revolucionario Institucional afirmó que para aceptar el cargo de Embajador, Quirino Ordaz requería permiso del partido.

Antonio Echevarría, ex mandatario de Nayarit es el otro exgobernador de Nayarit invitado a incorporarse al gobierno de López Obrador.

En la mañanera de este jueves, el presidente adelantó que uno de esos políticos que podría invitar a su gobierno es Héctor Astudillo, quien –dijo– hizo un buen trabajo en su gestión al frente de Guerrero. Este viernes deja el cargo.

Por supuesto que ha manifestado su intención de enamorar a los legisladores del tricolor, a los que está dispuesto a hacerles la ronda por las siguientes semanas hasta lograr conquistar su corazón. Le urgen los votos priistas y uno que otro de despistado legislador panista para que pase su iniciativa de ley de reforma eléctrica. Que voten a favor de los mexicanos, ha proclamado el mandatario.

¿Hasta dónde está dispuesto a negociar? La diputada Núñez Monreal dijo que los priistas van a vender caro su amor, porque van a querer recuperar aquellas prebendas que les permitían disponer de presupuestos individuales para “apoyar” a los distritos que representan, y que –obviamente hay memoria popular- permitieron los “moches”, de los cuales reniega desde la clandestinidad el siempre opositor Ricardo Anaya, que se siente perseguido político. Sin argumentos claros.

Por un momento de distracción, el tabasqueño se preguntó con ironía hiriente: “¿para qué autorizar presupuesto a los legisladores? Ellos están para legislar y no para ocupar el papel de la Secretaría de Hacienda, que maneja el presupuesto”. Está en veremos si se muerde los labios y cede a las pretensiones negociadoras de los priistas que quisieran recuperar los privilegios del “moche”. Van en su ADN desde que transitaron por la misma brecha Vicente Fox, Felipe Calderón y el “jefe” Diego Fernández de Cevallos, que nunca renegaron en el Congreso de su condición opositora. Pero sí de haber gozado de esos privilegios.

Como el presidente Andrés Manuel López Obrador no cuenta con mayoría calificada en el Congreso de la Unión para que aprueben la controversial iniciativa en materia de electricidad, su apuesta va por dividir a los partidos de oposición y ganarse al PRI, el más proclive a sus intereses y que se coloca en la disyuntiva de apoyarlo y dejar una fractura en la alianza Va por México al darle los votos que requiere su iniciativa eléctrica.

El jefe del Ejecutivo tendrá que incrementar sus “coqueteos” a los priistas y panistas que se dejen sorprender, porque no le alcanzan los votos de Morena para lograr su propósito central de fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad para mantener bajos los precios del recibo de la luz y que el Litio sea de manejo exclusivo del Estado, como el petróleo y la generación de energía.

En la 65 legislatura Morena se quedó con 201 diputados de mayoría relativa y de representación proporcional (40.2%); seguido por el PAN con 114 legisladores (22.8%); por el PRI con 71 (14.2%); el Verde Ecologista con 43 (8.6%); el PT con 33 (6.6%), Movimiento Ciudadano con 23 (4.6%) y PRD con 15 (3%).

Hizo el primer mandatario sus cuentas: con sus aliados PT y Partido Verde, Morena suman 277 votos, que representan 55.4% lo cual representa mayoría simple, que les permite aprobar iniciativas sin necesidad de convencer a otras fuerzas políticas. Sin embargo, cuando se trata de un cambio a la Constitución como lo será la reforma eléctrica, la electoral o para pasar a la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional se requiere de la aprobación de dos terceras partes de los legisladores (334 votos).

De tal modo que si la coalición conformada por Morena, PVEM y PT suma los votos del PRI, alcanzarían los 348, es decir, podrían modificar la Constitución. Y como Pitágoras no se equivoca, López Obrador se ha dispuesto ya a jugar a dividir a la oposición porque sus reformas navegan por un mar proceloso y podrían no prosperar. Y en su papel de politólogo, piensa que el eslabón más débil es el PRI.

La iniciativa de reforma eléctrica, la primera que envía el presidente López Obrador a la 65 legislatura ha puesto en aprietos a esta coalición opositora. PAN y PRD rechazan la iniciativa en tanto que el PRI dejó abierta la posibilidad de apoyar la reforma a los artículos 25,27 y 28 de la Constitución para fortalecer a la CFE frente a las particulares que fueron beneficiadas con la reforma peñista. La dirigencia priista sabe que es latente el riesgo de fractura en la alianza. “Apoyar la reforma eléctrica es una oportunidad histórica para el PRI”, proclamó el tabasqueño y difundió un video del presidente López Mateos que nacionalizó la industria eléctrica y advirtió a los mexicanos de los malos gobernantes que pudieran entregar al país a empresas privadas nacionales y extranjeras.

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