¿Por qué se produjeron los recientes enfrentamientos entre Azerbaiyán y Armenia?

Por Dr. Ceyhun Osmanli

El 27 de septiembre de 2020, ante la agresión por parte de Armenia, el ejército azerbaiyano inició una operación de contraofensiva en todo el frente, con la consiguiente liberación de los territorios que habían sido ocupados por dicho país durante la Primera Guerra de Karabakh, a principios de la década de 1990.
La guerra, que duró 44 días y fue nombrada como «Guerra Patriótica», dejó clara la superioridad del ejército de Azerbaiyán y terminó con una victoria decisiva del mismo. Para el 1 de diciembre de 2020, Azerbaiyán había restaurado su integridad territorial como resultado de la declaración trilateral entre Azerbaiyán, Armenia y Rusia, firmada el 10 de noviembre de 2020.
Esta guerra de 44 días puso fin a la ocupación prolongada de los territorios ocupados de Azerbaiyán y restauró su soberanía sobre los mismos. Sin embargo, desde ese momento hubo altibajos en el compromiso en torno a la declaración trilateral. Esto es: las partes entablaron enfrentamientos militares en varias ocasiones como resultado de la violación, por parte de Armenia, de lo dispuesto en dicha declaración, con la finalidad de desestabilizar la situación.

La última provocación por parte de las fuerzas armadas armenias tuvo lugar el 16 de noviembre. Comenzó alrededor de las 11 de la mañana, con el intenso bombardeo sobre posiciones militares fronterizas de Azerbaiyán en las regiones de Kalbajar y Lachin, y fue escalando hasta convertirse en el enfrentamiento más duro desde la firma de la anteriormente mencionó declaración trilateral.
Las fuerzas del ejército azerbaiyano que estaban estacionadas en estas regiones llevaron a cabo de inmediato una operación de emergencia y repelieron los ataques armenios. Sin embargo, a raíz del enfrentamiento, ambos bandos sufrieron pérdidas entre el personal militar.
Según el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán, 7 militares del ejército azerbaiyano cayeron en combate, y otros 10 militares resultaron heridos esta batalla. No hay un informe oficial de víctimas por parte del lado armenio, pero se estima que hubo más de 20 muertos y alrededor de 20 heridos, incluidos 12 militares.

Este enfrentamiento debe verse a la luz de los diversos incidentes que han tenido lugar durante los últimos diez días en la región. Debemos considerar, dentro de este contexto, los enormes ejercicios militares de Irán y sus acciones encubiertas; este actor desempeñó un papel favorable a Armenia durante el conflicto.
También acusó a Azerbaiyán de traer personal del estado de Israel a la frontera iraní. Otros eventos controvertidos han sido: la visita ilegal del ex ministro de Defensa armenio Arshak Karapetyan a territorio azerbaiyano; la concentración de fuerzas armenias en la carretera que conduce a las posiciones del ejército azerbaiyano en Lachin; el lanzamiento de un «artefacto explosivo» a un puesto de control cerca de la ciudad de Shusha por parte de civiles armenios. La gota que ha colmado el vaso han sido los ya citados bombardeos intensivos de las posiciones del ejército azerbaiyano en las regiones de Kalbajar y Lachin.

La situación actual plantea varias hipótesis con respecto a los motivos por los que se llevaron a cabo los recientes combates sangrientos:

-Armenia intenta internacionalizar el problema. No es un secreto que, desde el comienzo de la Segunda Guerra de Karabakh, la parte armenia intentó, por todos los medios, internacionalizar el conflicto de Nagorno-Karabakh. En este sentido, «apeló» a Rusia y a sus «garantes occidentales» en busca de ayuda.
Si bien durante ese tiempo obtuvo apoyo político, moral y militar en todos los sentidos, pidió a Rusia una intervención directa y la posibilidad de garantizar la seguridad de la llamada República de Nagorno-Karabakh.

Sin embargo, durante el reciente enfrentamiento entre las fuerzas armadas de ambos países que ha tenido lugar en las regiones azerbaiyanas de Kalbajar y Lachin, Armenia manifestó que el enfrentamiento ocurrió en su propio territorio, pero sin especificar un lugar preciso.
Por eso hizo un llamamiento formal a Rusia para que interviniera y defendiera su soberanía territorial. Según la agencia Interfax, Armen Grigoryan, presidente del Consejo de Seguridad Nacional de Armenia, dijo en la televisión pública de Armenia el 16 de noviembre: «Dado el ataque azerbaiyano sobre territorio soberano de Armenia, pedimos a Rusia que proteja la integridad territorial de Armenia de acuerdo con el tratado interestatal de 1997 y que cumpla las obligaciones mutuas en el marco de la lógica del tratado existente».

Según Eurasianet, el periodista armenio Tatul Hakobyan ha expresado: «¿Por qué la OTSC y Rusia ignoran sus compromisos de alianza con Ereván cuando Azerbaiyán está realizando incursiones en el territorio soberano de Armenia de forma regular y abierta? ¿Cuáles son las líneas rojas -si las hay- más allá de las cuales Rusia ya no permanecerá en silencio?»

En referencia a la anterior cita, debe especificarse que, de acuerdo con la carta fundacional de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Rusia tiene la obligación de intervenir militarmente para socorrer y defender a Armenia en caso de cualquier ataque por parte de terceros a dicho país.

Además, Armenia también intenta llamar la atención de sus aliados occidentales sobre el conflicto a través de Francia. Este país se ha erigido como el más firme partidario de Armenia en su lucha por el reconocimiento de los hechos de 1915 en el Imperio Otomano: el llamado «genocidio armenio».

-En vísperas de la demarcación de las líneas fronterizas entre Azerbaiyán y Armenia de conformidad con la declaración trilateral del 10 de noviembre de 2020, las fuerzas armadas armenias iniciaron provocaciones a gran escala, así como una operación militar contra Azerbaiyán, para capturar las tierras altas alrededor de la frontera estatal. De esta forma, deseaban tomar posiciones estratégicas para conseguir superioridad militar y ventajas políticas en la mesa de negociaciones.

-Recientemente se ha reportado la presencia ilegal y no autorizada del ex ministro de Defensa armenio Arshak Karapetyan dentro de territorio azerbaiyano, donde las fuerzas pacificadoras rusas tienen la obligación de preservar la concordia en la región. Karapetyan ha tenido varias reuniones con los «funcionarios» de la llamada República de Nagorno-Karabakh y, en vísperas del primer aniversario de la declaración trilateral firmada el 10 de noviembre de 2020, expresó su conformidad con la preparación para una nueva guerra con Azerbaiyán.
Todo ello muestra que la cúpula político-militar armenia, impulsada por ideas revanchistas, viola intencionadamente las disposiciones de la declaración trilateral, intenta desestabilizar la situación en la región y trata de menoscabar las tareas de las fuerzas pacificadoras rusas. El reciente enfrentamiento del 16 de noviembre de 2021 constituye la consecuencia lógica de dichos planteamientos.

-Hay caos e inestabilidad política en la sociedad armenia. El presidente Pashinyan no tiene un control total sobre el gobierno ni sobre otras instituciones relacionadas con la seguridad nacional. La reciente visita no autorizada de Karapetyan a los territorios azerbaiyanos, con su retórica amenazante y belicosa, puede haber sido fruto de su propia iniciativa, con tal de desestabilizar el la situación.

-La inestabilidad política y el incremento de la tensión militar pueden ser beneficiosas para algunas agrupaciones y figuras políticas en Armenia que desean derrocar a Pashinyan. Así, tras el reciente enfrentamiento en la frontera estatal entre Armenia y Azerbaiyán, la oposición política exigió a Pashinyan y a su gobierno que dimitieran.
Según Eurasianet, Alianza Armenia -el principal partido de la oposición- realizó unas declaraciones en este sentido: «el gobierno de Nikol Pashinyan trae víctimas, pérdidas territoriales, división y caos. La solución definitiva a esta situación es la salida de estas autoridades. La renuncia de Nikol Pashinyan debe ir seguida de la unificación de todas las fuerzas posibles y la formación de un nuevo gobierno». Además, Hovhannes Iskhanyan, documentalista y crítico de Pashinyan, realizó un llamamiento a la sociedad armenia a través de Facebook: «Vayan a cafés, restaurantes y cines y exijan a todos sus conciudadanos que expulsen a los agentes turcos [refiriéndose al presidente Pashinyan y su gobierno] de Armenia». Iskhanyan insta así a la oposición a derrocar al actual gobierno.

-Aunque Pashinyan culpó a Azerbaiyán del reciente enfrentamiento en la frontera, despidió Karapetyan de su cargo de ministro de Defensa y nombró a su adjunto, Suren Papikyan, como sustituto en el cargo. Este reemplazo puede ser entendido como una maniobra de Pashinyan para deshacerse de la cúpula político-militar anteriormente hegemónica en el país. Poco a poco, el presidente armenio está reteniendo más control en sus manos, ya no solamente en el ámbito del ejército sino también en otras capas de la sociedad. Su estrategia pasa por nombrar a personas leales en los altos cargos en Armenia, y no ha desaprovechado la escalada de violencia en la frontera para obrar en este sentido. Pashinyan probablemente acusará a otros militares por no cumplir con sus deberes y acometerá con más energía las reformas militares. Como resultado, muchos oficiales militares de alto rango, contrarios al nuevo programa político, serán expulsados ​​del ejército armenio.

-La declaración de Pashinyan acerca de «la oferta armenia de materializar un tratado de paz» inmediatamente después del alto el fuego de 2020 demuestra que está «ansioso por firmar un tratado de paz». Pero es importante analizar la situación interna del país y preparar a la sociedad para la paz final. Pashinyan sabía que cualquier provocación en la frontera y operación militar contra el ejército azerbaiyano resultaría en graves bajas para Armenia. Tras las recientes hostilidades, el presidente armenio trata de mostrar a la sociedad armenia que las causas de estas bajas son quienes quieren la guerra y se oponen al acuerdo de paz. Sin la paz permanente, no hay futuro en la región. En este sentido, Eurasianet informa que el presidente armenio «ha estado enfatizando lo positivo y tratando de convencer a los armenios sobre los beneficios potenciales de los nuevos acuerdos, incluidos los beneficios económicos de las nuevas rutas comerciales y la oportunidad de finalmente vivir en paz con sus vecinos». Además, durante la entrevista en la televisión pública el 7 de noviembre, Pashinyan dijo, según Eurasianet: «Nos corresponde la tarea de abrir una era de desarrollo pacífico. Como resultado de las elecciones parlamentarias anticipadas, recibimos el mandato de abrir esta nueva etapa para nuestro pueblo».

-Pashinyan quiere romper la credibilidad que Rusia tiene en la sociedad armenia. Es bien sabido que Pashinyan siempre criticó la influencia tan fuerte que Rusia ejerce sobre la sociedad armenia en todos los sentidos. Siempre se opuso a la cooperación armenia con Rusia antes de llegar al poder, así como durante sus primeros días en el cargo. Así, en este enfrentamiento, Pashinyan apeló directamente a Rusia para que intervenga en la defensa de su soberanía territorial, sabiendo con seguridad que Rusia no intervendrá militarmente, sino que intentará resolver la situación por medios políticos. Ello le dará la oportunidad de mostrar a la sociedad armenia que esa alianza con Rusia no es tan valiosa como se cree, y Rusia no los protege ni los protegerá en términos de seguridad.

-Después de la Segunda Guerra de Karabakh, Azerbaiyán logró restablecer el control sobre la frontera con Armenia y comenzó a tomar medidas para trabajar en la delimitación y demarcación de sus límites territoriales. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos 10 días muestran que la parte armenia no tiene la intención de garantizar ni la paz ni la seguridad en la región. Tampoco se muestra cooperante en la delimitación de las fronteras. En este sentido, antes de que llegue el invierno a la región, Azerbaiyán consolida sus posiciones en diversos puntos de la frontera de acuerdo con el mapa de referencia escogido en la declaración trilateral de 2020. Durante estas operaciones, el ejército azerbaiyano se enfrenta a la resistencia militar armenia, donde se respira un descontento general a causa de la delimitación y demarcación de la frontera.

-Por último, pero no menos importante, Azerbaiyán considera todas las provocaciones en la frontera como «operaciones de imposición de la paz». Se sabe que las operaciones militares de las fuerzas armadas de Azerbaiyán durante la Segunda Guerra de Karabakh se llevaron a cabo específicamente como una operación de imposición de la paz para obligar a la parte armenia a liberar los territorios azerbaiyanos y retirar sus fuerzas militares voluntariamente. Como consecuencia, Azerbaiyán logró liberar parte de sus territorios tanto a través de operaciones militares como mediante la vía política; todo ello dio como resultado la declaración trilateral del 10 de noviembre de 2020. Aunque Azerbaiyán recuperó sus territorios de acuerdo con lo establecido, otras cuestiones de la declaración permanecieron abiertas. Ante este hecho, la parte armenia ha ido utilizando todo tipo de excusas para cerrar estas cuestiones y, según se observa, parece haberse retirado del cumplimiento de sus obligaciones. Es por eso que los recientes combates en las regiones azerbaiyanas de Kalbajar y Lachin provocados por Armenia pueden considerarse como otra operación de imposición de la paz por parte de Azerbaiyán. El objetivo sería forzar a Armenia a un acuerdo y dejar claro que no hay más alternativa que volver a las negociaciones y cumplir con los compromisos. En este sentido, el objetivo de las últimas provocaciones armenias puede ser presionar a Pashinyan, que se negó a concluir el acuerdo y a actuar de manera razonable. Tras los combates, las declaraciones recientes de funcionarios armenios con respecto a la paz y la demarcación pueden considerarse una consecuencia lógica de esta política azerbaiyana de imposición de la paz.

-Es importante mencionar que, de acuerdo con la declaración trilateral de 2020, Armenia debería abrir un ferrocarril y una carretera entre Azerbaiyán y el exclave de Najicheván a través de los territorios del sur del país. Ello se inscribiría en el contexto del desbloqueo del transporte en la región, es decir: lo que Azerbaiyán denomina «corredor Zangezur». Esto no solo proporcionará un vínculo entre Azerbaiyán, Najicheván y Turquía, sino que también dará lugar a un tráfico fluido de bienes entre China y Europa. Las provocaciones recientes en las regiones fronterizas de Azerbaiyán pueden ser una acción deliberada de aquellos que se oponen, por un lado, al paso de dicho corredor azerbaiyano a través del territorio armenio y, por otro lado, a la nueva conexión comercial entre Asia y Europa.

Independientemente de que todas estas hipótesis tengan algún tipo de fundamento o no, está claro que los recientes combates entre Armenia y Azerbaiyán -que ya han significado pérdidas humanas para ambas repúblicas- han puesto de relieve la necesidad de hallar una solución integral y duradera con respecto a las relaciones bilaterales y, en especial, a la cuestión de Nagorno-Karabakh, en aras de una paz permanente y un futuro próspero para toda la región.

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