Asesinos controlan penal del Bordo Xochiaca

• Exigen la remoción tanto de la actual directora de ese Centro Penitenciario y de Reinserción Social Nezahualcóyotl, Verónica Jiménez Moreno, así como del comandante jefe de custodios Miguel Ángel Ojeda Guzmán
• Acusan que al interior de las murallas que rodean el penal, se cometen toda clase de depredaciones y acciones inhumanas, controladas en su totalidad por el homicida confeso Fabián Torres Velázquez, y por el sicario Juan Ignacio Vergara, alías el “Wini”; parte del dinero acaudalado, es “renta” para estos mozalbetes

Por Blas A. Buendía

Pese a los constantes llamados que le han girado al Jefe del Ejecutivo federal y quien ha incurrido en el delito tipificado como Comisión de Omisión para obligar a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), pongan orden en las prisiones locales y federales de la República, la amurallada penitenciaría mexiquense del Bordo-Xochiaca, sigue siendo controlada por auténticos asesinos, estableciendo un inexpugnable auto-gobierno carcelario donde a diario se registran homicidios y motines de internos en protesta.
La base de todo esta tragedia draconiana carcelaria, se centra porque ni el presidente Andrés Manuel López Obrador, y mucho menos Rosa Icela Rodríguez han utilizado toda la fuerza del Estado para hacer cumplir con la demanda de familiares afectados a fin de remover a la actual directora de ese Centro Penitenciario y de Reinserción Social Nezahualcóyotl Bordo-Xochiaca, Verónica Jiménez Moreno, así como del jefe de custodios, comandante Miguel Ángel Ojeda Guzmán, quienes en lugar de cumplir con sus funciones públicas, se han transformado en auténticos gánsters institucionales.
Desde hace algún tiempo, la delincuencia se ha apoderado de ese presidio, en cuyo interior grupos de internos coludidos con autoridades locales, tienen el descaro de hasta grabar las brutales golpizas que propinan a internos para obligarlos a que sus familias paguen extorsiones de entre 50 mil y 80 mil pesos, a cambio de recibir protección.
Rosa Icela Rodríguez Velázquez llegó al gobierno federal cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador la nombró titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), ante la salida de Alfonso Durazo de la dependencia, y ha mostrado una completa incapacidad y temerosidad porque ese Cartel del Crimen Organizado Penitenciario, promovido desde el interior de la citada penitenciaría mexiquense, pareciera que la tiene amenazada.
Acusaron que al interior de las auténticas murallas que rodean el penal, se cometen toda clase de depredaciones y acciones inhumanas, controladas en su totalidad por el homicida confeso Fabián Torres Velázquez, y por el sicario Juan Ignacio Vergara, alías el “Wini”; parte del dinero acaudalado, es “renta” para estos mozalbetes.
Ambos sujetos tienen a todo un ejército de reos a sus servicios para “hacer la tarea sucia” en la cobranza de dinero sucio que posteriormente entregan, presumiblemente, a la directora Verónica Jiménez, vía-jefe de custodios Ojeda Guzmán, a fin de evitar su coparticipación en este tipo de actos ilegales de corrupción.
A pesar de los aquelarres que se han suscitado por los motines de presos, prácticamente el silencio es sepulcral ya que el penal fue construido desde hace más de 30 años en el área oriente del Estado de México, colindante con la Ciudad de México.
Sus murallas que se levantaron, de algún modo recuerdan que este tipo de sistemas se implantaron desde la prehistoria, siendo muy comunes en la Edad Media. Hoy en día, por ejemplo, en el infausto penal del Bordo-Xochiaca, sus directivos actúan a sus anchas permitiendo todo ejercicio en la violación de los Derechos Humanos.

Prácticamente no existe poder alguno que obligue a esos funcionarios adherirse a los códigos de ética que se suscriben en la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la cual tiene por objeto crear normas y procedimientos para transparentar el ejercicio de la administración pública, cosa que trivialmente no respetan en uno de los importantes sectores de la sociedad que es el de la readaptación social para personas que cayeron en desgracia al haber cometido infracciones en contra de la sociedad.
De tal modo que la Penitenciaría de Ciudad Nezahuálcoyotl Bordo-Xochiaca, es el legítimo escenario para la práctica de torturas físicas y sicológicas en todos los sentidos, donde campea los sobornos, el auto-gobierno penitenciario, el tráfico de drogas, y lo terrible, los asesinatos por encargo, como si se tratara de un catálogo de “lujos de limpieza humana”, en una noche de “cena de negros”.
Si bien se han denunciado las severas golpizas, malos tratos y corrupción en el penal Neza-Bordo, pareciera que al presidente de la República no le interesa solucionar este tipo de gravísimos problemas que se han centrado en su administración pública federal, toda vez que ha hecho caso omiso para que a través de sus subalternos —en este caso con la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, funciones que antiguamente vigilaba la Secretaría de Gobernación a partir de su descentralización–, han quedado en el olvido, permitiendo el escollo para que se cometan toda clase de crímenes quedando en la completa impunidad.
Una de las denuncias colectivas más recientes en este sentido, es la de los reos de dicho penal, donde pagan tres mil pesos a la semana con lo que la cifra se eleva a más de diez mil pesos al mes en extorsiones para evitar ser torturados y materialmente violados.
Lo anterior, representa para los familiares de los internos una situación insostenible, “porque ya nos endeudamos mucho pero no podemos dejar que a nuestros familiares los golpeen, violen o lleguen incluso a matarlos”, comentó un familiar afectado que pidió el anonimato para evitar represalias que puedan impactar a su pariente interno.
En el penal Neza-Bordo el menú delictivo que representa Fabián Torres Velázquez, “El Fabián”, es amplio y variado. Consta de violaciones físicas, prostitución, trata de blancas, homosexualismo, cobros de “derecho de piso” —como protección—, maltrato y humillaciones.
Lo anterior va acompañado con la complicidad de autoridades del mismo centro penitenciario a quienes, además, se les acusa de colusión y abuso de autoridad, como ha sido difundido en diversos medios de comunicación, así como en videos a través de redes sociales, mostrando la crueldad de lo que es la vida tras las rejas.
Familiares de internos en el penal Neza-Bordo, han solicitado en reiteradas ocasiones la intervención de las autoridades federales correspondientes, sin que a la fecha puedan detenerse las anomalías que se viven a diario en los supuestos centros de readaptación social.
A pesar del temor y riesgo que implica para sus familiares, existe una gran listado de denuncias que “El Fabián” tiene a su servicio como golpeador y sicario a Juan Ignacio Vergara, “El Wini”, y que los que conforman la banda de extorsionadores, son protegidos por el comandante de custodios Miguel Ángel Ojeda Guzmán y la directora del penal, Verónica Jiménez Moreno.
El problema de la inseguridad penitenciaria, alertaron familiares de los presos y que incluso continuamente organizan mítines fuera del centro penitenciario del Bordo-Xochiaca, es generalizado y el vivo espejo que se da en todos los centros carcelarios del país, como sucede en estados como Guanajuato, Guerrero, Morelos, Veracruz, Jalisco, Tamaulipas, Puebla, y otros. En lo general es el mismo modus vivendi que se registran en los sistemas de auto-gobiernos que se dan a nivel mundial.
Debido a esta situación, a la que calificaron que ya es “inaguantable”, los querellantes reiteraron por enésima ocasión su llamado a las autoridades, especialmente al Presidente de la República, para que ponga fin a esta conducta de abusos, castigando a los responsables que ejercen la descomposición de la readaptación social, a través de la corrupción y la violencia que impera en los penales de la República mexicana.
“Sabemos que a nadie le gusta reconocer ni aceptar los problemas existentes, pero como muestra de esta ola de corrupción y violencia al interior de los penales, están hasta los asesinatos de comandante de custodios del penal Neza-Bordo, y otros funcionarios, en protesta de los tratos inhumanos, y que como hechos que están a la vista de la luz pública, todavía existe el cinismo de funcionarios en activo, de pretender “tapar con un dedo lo que es imposible negar”, puntualizaron.
El grado de descaro de la directora del penal, Verónica Jiménez, establece un hito en el Guinness World Records, ya que tras recibir la queja de la señora María Elena González, que su hijo sigue siendo víctima constante de vejaciones que se dan en los auto-gobiernos carcelarios, su respuesta fue rabiosa: “…Ni modo, que hagan otra cárcel para que vivan más tranquilos…” Relatos como el anterior, aterrizan en el plano de la sinvergüenza, a cuya persona la consideran de lo “peor”, precisaron.

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