El fiscal “G”, misterioso enemigo de México

*El Estado de Derecho sigue acosado por el poder de la narco-política, por la inseguridad, por la corrupción de jueces, magistrados, fiscales y agentes del ministerio público y por la clara preferencia de la confianza a un forajido, acusó la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México

Por Blas A. Buendía

Si en la denominada Cuarta Transformación de la Nación se perturban, trastocan y corrompen principios de derecho y/o garantías constitucionales en nombre de la eficacia y confianza en Alejandro Gertz Manero, nuestra justicia se convierte en un muladar, puso en alerta la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C.

Al fijar su posición política-jurídica, acusó que el Fiscal General de la República —apoyado y envalentado por la confianza que en él ha depositado el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador—, con su incorrecto hacer, nos ha dado a conocer un derecho extraordinario aplicable en contra de la justicia.

Si bien a Alejandro Gertz Manero se le puede considerar el enigmático enemigo de México, precisó que el Congreso debe actuar legalmente para remover a ese personaje que se ha enriquecido de forma descomunal y utilizar el cargo de Abogado de la Nación, no podría ser concebible que el propio Senado de la República siga avalando las destrezas de un auténtico delincuente de cuello blanco.

Llamó a la reflexión para dejar ser el sostén y fábrica de aplausos a la Cámara de Senadores por las acciones que viene cometiendo abierta y descaradamente el Fiscal General, toda vez que éste tiende a destruir, primero, la credibilidad de la Cuarta Transformación, y de paso debilitar aún más al gobierno federal, ya que desde el exterior ven a México como una nación que ha perdido su Estado de Derecho y donde predomina el poder del narcotráfico que, por lo consiguiente, se establece un estatus de miedo, terror y muerte, dentro de un Estado Fallido.

La Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, alertó al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sacudirse en definitiva los servicios que presta Gertz Manero ante la Fiscalía General de la Nación, porque de no llegar a ejecutar una decisión en bien de México, el fiscal de marras seguirá trazando su línea decadente gubernamental e imponer a cabalidad y de manera frontal, sus propias exigencias de demoler los principios de legalidad, de seguridad jurídica y de nuestro Estado de Derecho. “Así de sencillo”, dijo el abogado penalista Alberto Woolrich Ortiz.

Al respecto, el Jurisconsulta determinó que “pocas veces han tenido en nuestro México tanta resonancia pública las inmundicias, arbitrariedades e ilegalidades de la injusticia. En pocas ocasiones se han suscitado debates públicos tan enconados ante lo que resulta un atentado contra el Estado de Derecho, ya tan acosado por el poder de la narco-política, por la inseguridad, por la corrupción de jueces, magistrados, fiscales y agentes del ministerio público y por la clara preferencia de la confianza a un forajido.

“En pocas ocasiones —continuó diciendo el abogado Woolrich—, nos fue dable presenciar un espectáculo de un funcionario público efectuando tantas atrocidades en contra de la justicia. Algunas coincidencias con el narco-político impune resultan ser muy perturbadoras”.

Y subrayó: “El espectáculo de ver un Fiscal de la República —corrupto— pisoteando los preceptos más hermosos de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no tiene nada de fascinante. Alejandro Gertz Manero encontró bien pronto una colaboración excelsa para su arbitrariedad: la de Ernestina Godoy. Llegaron entre ambos a fórmulas que, por su retorcimiento, impureza, deshonestidad e ilegalidad, envidiaría el mismísimo narco-político que protege, incluso, transformarse en fiscales de consigna”.

Dijo de igual manera que “resulta deprimente que los fiscales de procuración de justicia en múltiples ocasiones se conviertan en los principales defensores de las injusticias, de las inmundicias, de la ignorancia en la aplicación de la ley, en la fabricación de pruebas para con ello tratar de condenar a los inocentes; todo ello es un episodio de oprobio para nuestro México. Para desgracia por supuesto de la seguridad del pueblo mexicano, seguiremos en el limbo de la inseguridad nacional gracias a que el fiscal “G”, es un enigmático enemigo de México.

“México no puede, no debe, no tiene que continuar así, lo que requiere de inmediato es que se apliquen todos aquellos principios morales, políticos y jurídicos que inclinan a la autoridad a obrar y juzgar respetando la verdad, dando a cada quien lo que conforme a estricto derecho le corresponde. Bien decía Don Luis Cabrera: ‘Por encima de todo, deben primar la justicia y la igualdad’. ¡Es cuanto…!”, concluyó la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, que encabeza el prestigiado penalista Alberto Woolrich Ortiz.

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