Matrimonio Igualitario, perversidad de la Oclocracia demoledora

*El pecado diabólico sigue haciendo estragos en la humanidad para degradar a las sociedades del mundo

*Infinidad de talentos, insisten que “México estaba mucho mejor sin López Obrador”

Por Blas A. Buendía *

Sin afán de molestar a aquellos agentes que presumen hacer política de avanzada por el supuesto “bienestar de la Nación”, es totalmente incorrecta la visión autócrata de establecer y darle atribuciones jurídicas a los Matrimonios Igualitarios en México, toda vez que en el entorno sociopolítico del Senado de la República, se forma una estructura socialmente reprochable en su contra por “legislar” algo que es ilegal y que proviene desde las más oscuras normas del poder pese a las voces internacionales que también emiten criterios desfasados.

El polémico tema sigue levantado toda una gama de posiciones políticas en los sectores sociales del país, incluso los mensajes que se vierten en las plataformas de redes sociales como Facebook, Youtube, WhatsApp, Facebook Messenger, Telegram, y otros, en cuyos espacios se han creado para compartir ideas e información de todo tipo, su finalidad es poseer una sociedad mejor para su fortalecimiento democrático.

Amnistía Internacional, en términos de la española Ley 13/2005 del primero de julio, que modificó el Código Civil para reconocer el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, sustenta que los Estados deben proteger y garantizar ese derecho y abstenerse de discriminarlo por causa de orientación sexual e identidad de género.

Esta posición, avalada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, reconoció que las parejas del mismo sexo tienen derecho a casarse y “formar una familia” con sustento en el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Además, el derecho a unirse voluntariamente en matrimonio está reconocido en el artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como en el correlativo artículo 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

La orientación sexual e identidad de género siguen siendo, en muchos países, un tabú social que implica rechazo, discriminación y abuso hacia las personas que ven vulnerados sus derechos humanos en ámbitos como la educación, el empleo o la salud, e incluso en la seguridad.

La jurisprudencia europea ha reconocido la homosexualidad no sólo como práctica lícita, sino también como una forma de vida familiar tutelada por el derecho a la propia vida familiar, aunque aún no ha reconocido un derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, en muchos países como Honduras, Colombia o Jamaica, los casos de discriminación y los crímenes de odio contra personas LGBTI siguen produciéndose con una regularidad alarmante.

De acuerdo con datos de Amnistía Internacional, en África Subsahariana los casos de acoso, persecución, discriminación, violencia y asesinato cometidos en contra de las personas por razón de su orientación sexual o identidad de género, son cada vez más numerosos. Treinta y seis Estados siguen criminalizando las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo, y algunos países han introducido recientemente leyes destinadas a agravar las penas para los comportamientos homosexuales.

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se pronuncia en favor de hacer realidad a nivel nacional el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Recientemente, México solicitó ser parte del Grupo Núcleo sobre las Personas Homosexuales, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero e Intersexuales de las Naciones Unidas, del que forman parte Argentina, Australia, Brasil, Chile, Colombia, Croacia, El Salvador, Estados Unidos, Francia, Israel, Japón, Montenegro, Países Bajos, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido y Uruguay.

Para rematar, también está integrado por la delegación de la Unión Europea ante la ONU, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos, la organización Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas.

El tema es abrupto y ciertamente confuso, pero finalmente entendible sobre todo porque hay que otorgar la razón a argumentos sólidos para no tropezar en destemplanzas dogmáticas y de la denostación personal que solo fundamenta prejuicios, reflejado —por ejemplo— en panfletos propagandísticos como el que acaba de exhibir, lastimosamente el Senado de la República.

Debido a lo delicado del asunto y que por experiencias narradas entre periodistas, escribir o hablar y poner entredicho bien o mal lo que representan esos grupos lésbicos gay, de forma autocrítica, desde siempre se han establecidos criterios retrogradas, sumamente peligrosos donde campean el flagelo y hasta las amenazas de muerte, ya que consideran que el libertinaje es un “derecho social”, pero en la praxis, es la desgracia que viene padeciendo la política de Seguridad Nacional.

En el mundo cruel del crimen organizado, el movimiento LGBT o movimiento LGTB (preferiblemente movimiento de la disidencia sexual y de género), es el movimiento social que lucha contra la discriminación y en favor de la normalización y reconocimiento de derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales de las regiones.

Promover las normas de esos sociópatas —que padecen trastorno de la personalidad caracterizado por comportamientos antisociales—, que operan desde la oscuridad para “darle mayor validez a los matrimonios igualitarios”, es contribuir a la degradación de la sociedad y al deterioro del núcleo de la familia tradicional (papá, mamá, hermanos e hijos), etcétera.

La publicidad oficiosa que emitió la Cámara de Senadores, francamente cae en el terreno del fanatismo, la deshonestidad a ultranza, contrastando con la política de transparencia, porque encrespa el Estado de Derecho, hoy menguado por el mal gobierno de la 4T, prevaleciendo azarosamente la inseguridad en toda la República Mexicana.

La simulación de poseer ese pergamino de legalizar los matrimonios igualitarios, es tan similar perdonar a quienes delinquen o asesinen a inocentes en aras de una tramposa política libertina, crear una norma constitucional que para cualquier Estado que se valore por defender el desarrollo de las familias, México se enfrenta a una violenta reacción de grupúsculos que no son dignos de tener roces en un Estado de Derecho democrático, pese a la existencia de partidos políticos que los cobijan.

Esa ambigua publicidad que se nos comparta y que damos por hecho que es “progresista”, lo único que hacemos es «hacernos de la vista gorda» ante iniciativas de montoneros que buscan imponer sus ideas degradatorias. En pocas palabras, es una acción y efecto de deshonrar o degradarse socialmente, vivir en la confusión, en las imprecisiones jurídicas, en la oscuridad de la deshonra, en un instrumento retruécano y de tergiversación.

Entre los grupos ortodoxos se advierte que “el mundo está de cabeza”, “por eso, el mundo está falto de valores”, “por eso, nuestros hijos están tan confundidos con la perversa ‘ideología de género’».

Aun cuando existan efectos que atropellen los conflictos de intereses entre las comunidades raras, la promoción de los matrimonios igualitarios no conviene para toda la sociedad mexicana, ya que lo único que se fomenta es observar el tema desde el punto analítico de la anfibología, es como “taparle el ojo al macho”.

En el terreno del horror, lo único que generará es que con esa publicidad, “en México no pasa nada si nos cambiamos de sexo”; que “no pasa nada si un hombre se ‘casa’ con otro hombre, lo mismo una mujer con otra mujer”, pero —paradójicamente—, “no pasa nada”.

Grupos conservadores sentencian que “estamos en los tiempos, o quizás peor, de Sodoma y Gomorra, ¡que Dios tenga misericordia de este mundo y de nosotros!”, porque —advierten— “el pecado diabólico sigue haciendo estragos en la humanidad”.

Para colmo de males, en redes sociales existe una amplia interlocución en este polémico tema, es decir, se ilustra ¿dónde se puede legalizar el matrimonio igualitario? Para sorpresa de muchos, el matrimonio igualitario está permitido en 22 entidades federativas; sin embargo, son nueve las que aún no aprueban ninguna reforma para que se pueda legalizar este tipo de uniones. Figuran Durango, Guanajuato, Estado de México, Querétaro, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.

Ante la serie de observaciones anteriores y quienes han aportado sus puntos de vista referente a los matrimonios igualitarios, tiene sobrada razón. “Todo tiene que ser como la naturaleza lo dispuso y si hay personas que se quieren ‘casar’ aunque sean del mismo sexo, tienen derecho a hacerlo, sin que sea necesario involucrar a la sociedad en su conjunto” y “menos aún tener derecho a ‘adoptar’ a menores de edad que crecerán sin saberlo en un hogar con costumbres equivocadas y perversas”.

Si bien se calcula que en México viven cientos de miles de personas que se han declarado abiertamente ser parte del claustro homosexual en su diversidad, y muchos otros que no se han decidido a salir del closet, la corriente de este tipo de grupos en el mundo es alarmante. Encuestas en el Reino Unido ubican a la población gay y bisexual en 1.7%; en Estados Unidos es de 2.3%; y en Canadá de 2.4%. Sin embargo, hay problemas con estas estadísticas en el entorno geopolítico.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), si bien anunció en tiempo y forma del comienzo de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género Web (ENDISEG Web) 2022, para conocer la cantidad de gays, lesbianas, trans y demás personas pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+, señala claramente que toda información personal que se recabe será completamente confidencial.

El INEGI busca determinar características sociodemográficas (educación, ocupación, acceso a servicios de salud, etcétera), condiciones de vida, percepción sobre situaciones de violencia y discriminación, opinión sobre el respeto a los derechos de las personas, entre otras.

No obstante de todo lo anterior, agentes políticos mexicanos tradicionalistas, la discusión de los matrimonios igualitarios, es pura demagogia que forma parte de otro distractor nacional para discutir cosas baladíes que nos desvían la atención de los asuntos realmente importantes, como fue la discusión parlamentaria de las reformas a la Ley Eléctrica, que en 1960, uno de los presidentes más carismáticos por sus valores y principios éticos, Adolfo López Mateos, decretó su nacionalización y que finalmente el proyecto de reformas de la 4T, fue rechazado por no contar la mayoría calificada. La votación se compuso de 275 en pro, cero abstenciones, 223 en contra.

Sin caer en el fanatismo y la simulación, millones levantan una oración al cielo por la mítica “existencia de un Dios vivo”, que a través de los siglos de los siglos, trazó los lineamientos del orden y la justicia, que hoy en día, grupúsculos fascistas emanados de la Oclocracia demoledora, pretenden destruir las instituciones democráticas y republicanas para dar vigencia a sus enigmas.

El tema de “la ideología de género” es muy delicado y arrogante y extremadamente peligroso, “porque le da luz verde a ese núcleo para hacer lo que quieran, cuando quiera y a la hora que quiera”, so pena que precisamente en países que presumen ser «cultos», se analiza otro proyecto para que los adultos se puedan casar con niños o niñas sin ninguna restricción, porque según se dice, “los pederastas tienen derechos legítimos que deben ser respetados (eso es la ideología de género)”.

Fantaseando en los límites de la enajenación, se proyecta hasta legalizar el matrimonio de personas con animales (¡…!), cuan zoofílica degradación desbocada, pronominalmente en una patología alucinante, buscándose hasta criminalizar a la gente que no esté de acuerdo con todas estas prácticas tan enfermizas, tan perversas como diabólicas.

En el género de la incongruencia y muy dados a la intransigencia, es el estilo de esos degenerados hasta para tener prerrogativas en el Congreso, avalados por un Estado corruptor, aplicando un dique en favor de la exageración, sin otorgar  términos de cautela, equidad y género.

Agustín Laje Arrigoni, politólogo y conferencista argentino y quien es coautor de El Libro Negro de la Nueva Izquierda, ha sufrido en carne propia la persecución política e ideológica por parte de “esos seres raros”, ya que sus dichos han sido calificados como homofóbicos en múltiples oportunidades. Asimismo, se autodenomina paleolibertario, minarquista y antifeminista. También se opone a la eutanasia, al aborto y al matrimonio igualitario.

Intelectuales de derecha, no retrogradas, han manifestado que Agustín Laje es una persona a la derecha de los valores, del orden, de cosas que ahora la izquierda no se le ven cosas buenas, sino más bien, actúan como auténticas pandillas de calaña soberbia, donde abierta y descaradamente se inserta gente mafiosa que se mantienen en bloque. 

La avalancha de esas “aves de rapiña”, han recobrado debate en los parlamentos no solo de México, sino en todo el Planeta, por lo que es urgente revocar toda ley que atente contra los usos y buenas costumbre que son torales para brindar paz social en todo el mundo. Es un reclamo justo.

Lo más reprobable es la algarada que aspira establecer para que la Secretaría de Educación Pública, con el aval del Ejecutivo federal, la desfachatez de jugar con la ironía, aceptar que en los Libros de Texto Gratuitos, se apliquen reformas de enseñanza desde la educación básica referente a la ideología de género para fijar una serie de consignas e ideas, cuando la niñez no está en aptas condiciones y mentales, para obedecer a una política reaccionaria y bribona.

En países de Europa, la disidencia sexual y de género busca ilógicamente que la niñez en general, tomen en “consideración” la normalidad de nuevas políticas de enseñanza, basados en novedosas “leyes” para ver con “naturalidad”, que los matrimonios lésbicos comunales, siembren descaradamente cosas absurdas y enfermizas como la bigamia y algo más…

“Es el oprobio del orden jurídico. Es oportuno frenar la ambición de poder de la oclocrática Cuarta Transformación porque la avalancha y jungla de aves raras carroñeras, han sido liberadas para retomar un revuelo devastador de la moralidad, incluso, bastando el menor pretexto para insultar y satanizar a quienes intenten frenar el imperio de la desinrazón, en un grado superlativamente arcaico.

De hecho, en la norma ética de la moralidad, que es el espíritu manifestado en las diversas formas de convivencia, deberá encontrar un valor común que pueda unificar diferentes criterios de elección para un fin único, que satisfaga todas las aspiraciones y permita la coexistencia de las diferentes libertades, antes de que sea demasiado tarde, porque infinidad de talentos, insisten que “México estaba mucho mejor sin López Obrador”.

En su momento, la Arquidiócesis de México en su editorial del semanario católico Desde la Fe afirma que estas uniones atentan contra la libertad de conciencia y expresión.

La Arquidiócesis de México afirma, de igual manera, que el tema de matrimonios igualitarios, se aborda la reprensión que han sufrido grupos opositores al matrimonio igualitario.

“Los homosexuales exigen tolerancia pero la mayoría de ellos son intolerantes», acusa para afirmar que “quienes se oponen a las uniones entre personas del mismo sexo son tildados de homofóbicos y sufre continúas burlas, persecución, insultos y amenazas. Como católicos nunca debemos desentendernos de lo que ocurre a otros hermanos; y segundo, que el matrimonio gay sí nos afecta, afecta a la sociedad en su conjunto», avizoró el semanario católico.

Acepta que a la Iglesia le preocupa que un gobierno que ya no considera el matrimonio como la unión entre un hombre y mujer, abra la puerta para legalizar uniones de cualquier tipo.

«Los promotores de ‘bodas gay’ dicen ‘triunfó el amor’, pero antes nada impedía a los homosexuales amarse o vivir juntos, incluso tener beneficios estatales. Entonces, ¿para qué luchar por cambiar el concepto de matrimonio, si supuestamente lo consideran una institución obsoleta, opresiva, patriarcal? ¿Por qué aspirar a una unión monógama y de por vida si a ellos no suele interesarles?», se cuestionó.

Si bien formula que la unión monógama forma parte de un régimen familiar que no admite la pluralidad de cónyuges, el órgano de difusión de la Arquidiócesis de México indicó que detrás de la insistencia de legalizar y promover el matrimonio gay hay una intención: «Atentar contra el verdadero matrimonio y la Iglesia; crear un nuevo orden social, una nueva normalidad, sin leyes morales y sin Dios», puntualizó.

La pérdida de fe

El cardenal Norberto Rivera Carrera, en la víspera, dijo que cuando se debilita o desaparece la fe «el corazón humano queda atrapado en los espejismos de este mundo, entonces poco o nada nos importa estar vigilantes».

«En ese estado no es de extrañar que nuestras preferencias corran en pos de lo deleznable y efímero que nos ofrece el mundo: indiferencia religiosa, vanidades, ambiciones que se manifiestan en una escandalosa falta de solidaridad social, atropellos del más necesitado, atropellos al trabajador y a la familia, vivencia de un hedonismo que desprecia los mandamientos fundamentales y el respeto al prójimo», concluyó.

Reportero Free Lance *

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

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