Yo Campesino / ¡Traidores!

*A partir de hoy, no estar de acuerdo con el Ganso será impío

Por Miguel A. Rocha Valencia

Ya lo dijo el profeta de la 4T, quien no está con él, está en su contra y como él encarna a la nación, quien piense diferente, será condenado a la hoguera como traidor al país, a los mexicanos y a su presidente. Dictadura pura.

Por eso, en la próxima reforma electoral que llevará para que sus fieles borregos la justifiquen, la aprueben y exijan a opositores aprobarla, quedará claro que, si la mayoría del pueblo no la hace vinculatoria para cambiar a consejeros y bajar el porcentaje para realizar la consulta sobre Revocación de Mandato, entonces él, el mesías tropical se alzará y dirá la última palabra.

De ahí que lo de menos fuera que la consulta era vinculante y se aprobara o no la contrarreforma eléctrica, lo importante para el Ganso fue tener el nuevo discurso, uno más agresivo y sonoro: ¡Traidores!

El vocablo lo acuñó el propio emperador y lo hicieron suyo morenistas con motivo del rechazo a la contrarreforma eléctrica en San Lázaro. Tendrá motivo para justificar las fallas constantes de la CFE.

Y a ese grito se sumará todo el coro de Morena y sus rémoras. Nunca le importó al caudillo contar con el voto de la oposición, ni mucho menos con la mayoría en la Revocación de Mandato. Tomará la posición de los opositores para agredirlos, acusarlos de todos los males que le ocurren al país “no me dejan gobernar” dirá y justificará sus yerros.

Con ello tendrá argumentos falsos y perversos para justificar el endurecimiento de su discurso mañanero, el de sus huestes en el Congreso federal, en los locales y gobiernos estatales. Con todos ellos se lanzará a una estigmatización de los que no están con el presidente.

Dirá que no pudo cumplir promesas porque los voceros del neoliberalismo, las clases medias, los ricos y fifís se opusieron y colocaron piedras en el camino para evitar que prosperara el proyecto a la 4T con un falso argumento cristiano de “primero los pobres”, el mismo que utilizó para ponerle “Morena” a su movimiento.

Ese mismo falso discurso que se funde en la demagogia perversa del caudillismo transformado en autoritarismo en la búsqueda de concentrar todo el poder como si fuera un iluminado que exige fidelidad “a ciegas”, de rodillas para quitar libertades, la primera de ella y de la cual presumen sus feligreses: la de decidir.

Falso discurso porque es el caudillo, sus legisladores, gobernadores y seguidores quienes traicionan al pueblo, son ellos quienes no cumplen con acabar la corrupción y la hacen suya; son ellos los que no terminan la violencia y la fomentan, ellos son quienes hunden al país en economía, asesinatos y descrédito internacional.

Porque para el dueño del poder, todos deben obedecer sin importar que se actúe contra la ley, se conculquen libertades, se caiga en la ignominia de obedecer sin pensar, sin razonar o atreverse a cuestionar. Zombis sin conciencia, descerebrados dirán algunos, borregos dirían los demás.

El caso es que, a partir de hoy enfurecido el peje, pero perversamente calculado, dará el siguiente paso, cueste lo que cueste. A los militares, los terminó de corromper, les compró el orgullo con dinero, empresas y más poder.

Ahí están los casi mil contratos que dio la Sedena a empresas fantasma; los nueve mil 480 millones de pesos que entregó la Marina entre 2018 y 2020 en acuerdos directos, sin transparencia y sin licitación.

Al crimen organizado, lo tiene el bolsillo, comulga con sus intereses y acuerda liberarlos, no perseguirlos y si es posible ayudar a los familiares incluso frente a gobiernos extranjeros que se asombran de la corrupción a que ha llegado el gobierno entero de México.

Paralelamente, escala la violencia; sabedores de la impunidad y poder de que gozan, asesinan a mexicanos indefensos, se matan entre ellos e imponen la ley de las armas, la del más fuerte incluso en comunidades enteras mientras la 4T acusa a los de “antes” de ser culpables. Saldo: 117 mil asesinatos.

Ya pasaron tres años y 100 días y el país no crece, por el contrario, cae en estanflación, sale de los directorios de inversión y la desconfianza hacia el tirano, los capitales prefieren irse. El parteaguas fue el proyecto de un aeropuerto cuya cancelación costó 350 mil millones de pesos tirados a la basura como se hizo con la oportunidad de contar con una terminal de altos vuelos.

Tampoco en salud se cumple pues más allá de la escasez de medicamentos y personal médico, están los más de 500 mil muertos por mala administración de la pandemia y su herencia criminal, 318 mil 900 huérfanos derivados de ella y que colocan a México como el segundo país a nivel mundial en ese renglón entre 170 países de acuerdo con el College London.

Con ese panorama pensaríamos que tocamos fondo, pero no, viene lo duro, el Peje no se va a querer ir. Tenemos enfrente aún las noches más negras en la historia de México.

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