Abandonó la FGR su papel constitucional de ser custodio de la ley

*¡Descuella su maldad caprichosa al procurar justicia!

*En ceremonias colectivas, paradójicamente se aplauden con júbilo sus injusticias

*“En otros tiempos y antes de la época del neoliberalismo, el poder presidencialista celebraba la aplicación cabal de la Carta Magna para sancionar a quienes se apartaban de sus conceptos, hoy con la 4T, ya no”, añoró el abogado Alberto Woolrich

Por Blas A. Buendía *

La Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C., calificó de inadmisible y aberrante la serie de acciones que ha emprendido la Fiscalía General de la República (FGR) para ampliar el halo de impunidad a favor de su titular que ha dejado de ser un recurso de alta confiabilidad para la sociedad.

En lugar de defender a la Patria —sentenció— inconmensurablemente la FGR se ha entregado de una manera contradictoria al crimen organizado, mismo que hasta de rodillas ha puesto al rudimentario presidente Andrés Manuel López Obrador, instaurando un gobierno de facto con el constitucional.

El desprestigio y la desconfianza campea en la FGR de Alejandro Gertz Manero, institución que desde hace muchos sexenios, le han agravado su imagen y desarrollo para prevenir y combatir el flagelo que hoy representa el narcotráfico en todos sus niveles, es decir, “en muchas injusticias no hay preludios amenazadores, sino directamente hay acciones que es lo más gravoso del asunto”.

La Academia mencionada precisa que existen algunas faenas de la Fiscalía General de la República para proteger a la delincuencia de gran sutileza, pero que revelan no sólo una gran maldad sino una ignorancia en la aplicación de la ley.

Por ejemplo —añade— “la protección que se le brinda a la narco-política concentra cada vez más atención de México al concierto de las Naciones. Constituye un importante repudio al margen de todo tipo de críticas de orden político, público y jurídico, tanto a nivel nacional como internacional”.

Explica que en otros tiempos y antes de la época del neoliberalismo, el poder presidencialista celebraba la aplicación cabal de la Carta Magna para sancionar a quienes se apartaban de sus conceptos; hoy con la 4T, ya no.

Remarca: “En la época dorada del Derecho, sus funcionarios —que en su mayoría eran abogados excesivamente ilustrados—, aplaudían las acciones de los gobiernos para exaltar con discursos el combate contra el crimen, logrando reconocimientos de la comunidad internacional; hoy con la 4T, ya no”.

Y manifiesta: “Entorno a la Cuarta Transformación de la República, la omisión a indagar la verdad del fenómeno en cuestión da pie a críticas severas de la abogacía independiente”.

En la actualidad, imputa la citada Academia, el Fiscal General de la Nación no es custodio de la ley, quizá sea porque se encuentra apoyado en generosas prebendas de índole político, con su actuar pretende convencer a la República de su eficacia, realizando otro tipo de detenciones para pretender persuadir que “está actuando con bien…”, convocando desde luego a ceremonias colectivas para que se aplaudan con júbilo sus injusticias.

“El Fiscal no es custodio de la ley, ni de la verdad, por tanto, no puede ni debe celebrar sus triunfos por la sencilla razón que inaplica el Estado del Derecho. Lo que por consecuencia lógica jurídica, fastidia sus festejos con su incorrecto hacer, envilece la justicia. ¡Menuda faena” ¡Qué descaro!”, reprobó el prestigiado penalista Alberto Woolrich Ortiz.

Y asevera: “A México no se le convence con injusticias ni mentiras. La Cuarta Transformación de la República no se le puede ocultar a toda la Nación que la Fiscalía General protege a la narco-política; que la Representación Social Federal se ha convertido en cómplice de injusticias.

“¿Por qué? —Porque en el México al día de hoy, no puede celebrar con solemnidad el triunfo de la justicia. Recientemente, los Estados Unidos Mexicanos ha asistido a una variante de esas faenas de injusticias. Paradójico en verdad este tipo de situaciones que se dan en el tercer decenio del Nuevo siglo XXI.

Alejandro Gertz Manero —subraya el Jurisconsulto— trata de aplicar retroactivamente una ley, la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, la cual, como toda la sociedad lo conoce, entró en vigor el 17 de noviembre de 2017. 

“Para ilustración del señor Representante Social Federal, la retroactividad en la aplicación de una ley es absolutamente improcedente, inconstitucional, desacertada e infundada”, ilustró el abogado Woolrich.

En este contexto, dijo que “desde un punto de vista estrictamente de índole jurídico-constitucional, se estima improcedente la aplicación retroactiva de cualquier ley. No es obstáculo para arribar a la anterior conclusión, el que pretenda sacar a relucir el Caso Ayotzinapa, ni que en su falaz planteamiento se involucren aspectos sobre valoración de pruebas, porque las actuaciones realizadas bajo la vigencia de leyes anteriores no pueden ser destruidas por caprichos insanos de la Fiscalía”.

Es de explorado derecho que al momento de la consumación de un evento delictivo, consecuentemente se refleja fielmente aquella norma que se encontraba vigente y nunca sobre otras que ni siquiera tenían existencia en el mundo jurídico. ¡Es cuanto!, puntualizó Alberto Woolrich Ortiz, quien es presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio de Abogados de México, A. C.

Reportero Free Lance *

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

filtrodedatospoliticos@gmail.com

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