Incontrolable los delitos de motonetos criminales en México

*El magistrado civilista Élfego Bautista Pardo, dijo que urge la regulación integral del uso de motocicletas, para evitar delitos

Por Blas A. Buendía *

En los últimos años se ha identificado a varias motocicletas como instrumentos para la comisión de delitos, que han pasado de ser un medio de transporte común a motivo de miedo y desconfianza para el ciudadano promedio, por lo que es necesario se regule integralmente el uso de esos vehículos y se impongan sanciones enérgicas a los transgresores.

Lo anterior es el pronunciamiento que hiciera el magistrado civilista Élfego Bautista Pardo, quien en su espacio Así es el Derecho, explicó que al parecer ya se camina hacia ese objetivo, pues recientemente el Gobierno de la Ciudad informó a través del titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi), que durante 2022 se realizaron revisiones a motociclistas, de las que resultaron 61 mil 492 infracciones y 11 mil 232 unidades remitidas a corralón.

De acuerdo con el capítulo V del Reglamento de Tránsito para la Ciudad de México, que regula la circulación en motocicletas, sus conductores deben circular por un solo carril, rebasar vehículos sólo por el lado izquierdo y respetar la regla “preferencia de paso”.

Asimismo el artículo 21 de dicho Reglamento les prohíbe circular sobre las aceras y áreas reservadas exclusivamente para peatones, salvo para ingresar a su domicilio o a un estacionamiento, tampoco pueden circular por vías exclusivas para ciclistas o por los carriles exclusivos para transportes públicos de pasajeros.

Otra prohibición es circular entre carriles, salvo cuando el tránsito se encuentre detenido, y deben buscar colocarse en el área de espera para motocicletas o en un lugar visible, sin invadir los pasos peatonales.

También les está vedado circular por los carriles centrales de las vías de acceso controlado si sus vehículos son de cilindrada menor que 250 centímetros cúbicos, y por las vías con señalización que expresamente se los impide, así como por los segundos niveles de vías de acceso controlado, y deben abstenerse de hacer maniobras riesgosas o temerarias, cortes de circulación o cambios abruptos de carril que pongan en riesgo su integridad y la de terceros.

Sin duda, señala el Jurisconsulto, esas restricciones son necesarias para evitar accidentes e imprevistos viales; pero, se insiste, la regulación está incompleta y desajustada a la realidad social que se vive en la actualidad, pues se pasa por alto que se usan motocicletas no sólo como transporte, sino también para delinquir y agredir a peatones. Además, se debe combatir la indiferencia de los agentes de tránsito a la arbitraria conducta de los motociclistas, automovilistas y hasta de ciclistas.

Si bien se han implementado operativos y protocolos que permiten reaccionar ante el uso de este medio de transporte como herramienta de delito, aún no tenemos acciones disuasivas de usarlo para delinquir, como podría ser la obligación de portar el número de placa en el casco y el chaleco que permita identificar rápidamente a presuntos delincuentes motorizados, así como prohibir que alguien los acompañe, medidas que en su momento fueron de utilidad en Colombia en los ochentas y noventas para contrarrestar robos y ejecuciones que cometían dos personas que iban en la misma motocicleta. También se reduce el riesgo de accidentes de tránsito.

Finalmente dijo que no se debe olvidar que la delincuencia es problema complejo por sus factores económicos, sociales, demográficos y aun psicológicos y de educación, y reducirla requiere grandes esfuerzos por parte del Estado que abarquen todos esos aspectos, pues además de prohibiciones, endurecimiento de penas, eficacia en la persecución y sanción a las actividades violatorias de las citadas prohibiciones y eventualmente delictivas, se requiere educación, trabajo, oportunidades de desarrollo e incluso inculcar valores en la sociedad-cultura cívica; no es tarea fácil, menos en estos tiempos, pero es indispensable que se ponga mucho empeño para realizarla y así conseguir que el tránsito sea ordenado.

Sin duda alguna, en una investigación periodística, se logró conocer que el 80 por ciento de los delitos se cometen a bordo de motocicletas en la CDMX, toda vez que de acuerdo al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX, corroboró que ese alto porcentaje corresponde a robos en la zona metropolitana, los delincuentes viajaban en vehículos de dos ruedas.

Reportero Free Lance *

Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón-2021

filtrodedatospoliticos@gmail.com

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