Yo Campesino / 4T Retorcida

*Promueve aumentos salariales que sabe serán devorados por la carestía

Por Miguel A. Rocha Valencia

En su juego perverso con los pobres, mesías tropical crea espejismos que al final, golpean a la clase trabajadora, a los desprotegidos y los vuelve miserables. Así sucede con los aumentos salariales promovidos y forzados por la 4T que sólo generan mayor carestía y profundizan las necesidades de la población.

 Sabe el ganso que los aumentos salariales si pegan a la inflación, sobre todo la estructural, la subyacente más allá de los alimentos y es por eso que hoy, de los cerca de 60 millones de mexicanos que se encuentran en la Población Económicamente Activa, al menos 32 millones están en la informalidad. Según el Inegi, el 58 por ciento no tiene un empleo formal.

Pero lo peor es que a estos últimos, sin tener seguro los aumentotes salariales que promueve la 4T y que los empresarios aceptan ya sin chistar ni advertir que serán generadores de carestía, son quienes más pagan las consecuencias.

Para empezar, de quienes si gozan de un empleo fijo o formal bajo contratos y son “beneficiarios” de los aumentos salariales que para este año se fijaron en 312 pesos “parejo”, el 40 por ciento declaran que no les alcanza para adquirir la canasta básica.

Y es que, con el ajuste salarial por decreto, como ocurrió los últimos dos años, les ganó la carestía, en especial de los alimentos que están muy por arriba del 7.8 por ciento oficial con que cerró la inflación general en 2022. La comida tuvo ajustes en promedio del 14 por ciento, especialmente carnes, alimentos enlatados, leches, tortillas, pan y otros de primera necesidad.

Ello porque la inflación subyacente no cede y de manera histórica se encuentra a la par de la general, pegando a todos los precios. A eso habría de sumarse la importada que nos llega con las compras al exterior, incluyendo insumos básicos para la producción como los fertilizantes cuyo costo se triplicó en sólo dos años debido a que en México ¡dejaron de producirse!

Es decir, de nada sirven los aumentotes demagógicos que presume el profeta cuatrotero si al final del día seguramente con anuencia presidencial, los empresarios que controlan las cadenas de producción, distribución y comercialización, subirán los precios de todo, menos los 24 productos de que se habla en las mañaneras y que responden a ciertas marcas, pero todo lo demás, está liberado y eso es lo que genera el grueso de la carestía.

Los datos de ello, los da el mismo Consejo Nacional de Evaluación para la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) el cual advierte que en su corte de septiembre-octubre la canasta básica registró un aumento del 14 por ciento.

Esos ajustes causan hambre y enfermedad pues con el famoso incremento de salarios a los trabajadores bajo contrato, afectan a la población que se maneja en la informalidad ya que sus ingresos promedio no llegan a los 250 pesos diarios, algunos están por debajo de los 100 pesos, grupo que se ubica especialmente en el campo, donde el jornal o las actividades de auto sustento aún prevalece de acuerdo con el INEGI.

Del nivel de estudios, también se volvieron una entelequia, ya que incluso en las áreas urbanas, nada garantiza que personas con licenciatura obtener un empleo bien remunerado y muchos de ellos ante la depauperización salarial derivada de la carestía, viven en pobreza laboral. Hoy profesionales se dedican a actividades informales ante la falta de empleos afines a sus “carreras”. Los hay taxistas, dependientes de panaderías, repartidores y “otros”.

Otro grupo afectado por los “jugosos aumentos salariales” de la 4T, son los jubilados, quienes integran el nueve por ciento de los casi 130 millones de mexicanos ya que la mayoría de ellos tienen ingresos muy por debajo de los ajustes a los sueldos. Viven al día y por eso son tan agradecidos con la limosna que les tiende “papá gobierno”.

Lo peor es que ese 40 por ciento en pobreza laboral aumentará, ya que el nulo crecimiento de la economía y la presión alcista de los precios, propicias una disminución en los empleos formales, mayor miseria y depauperización de los salarios, según estima la organización México ¿Cómo Vamos?

Esos factores fueron básicos para que la pobreza laboral pasara del 38.3 por ciento en 2021 al 40.1 en 2022. El panorama no mejora ya que hasta el Bank Of America, adelantó que nuestro país no crecerá en 2023 más allá de -0.5 por ciento, aunque Hacienda diga que será del más tres por ciento.

Estamos fritos.

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