Antorcha exige un Metro seguro y eficiente para todos los capitalinos

Por Gloria Brito Nájera

Casi a diario, usuarios descontentos, con miedo y precupación, plasman en redes sociales sus quejas por el pésimo funcionamiento del STC y los múltiples desperfectos y averías que han suscitado accidentes mortales, el más reciente en la L-3, en el que falleció una joven de 18 años estudiante de la facultad de Artes y Diseño de la UNAM de nombre Yaretzi Hernández y 106 personas quedaron lesionadas, algunas de gravedad o en silla de ruedas. 

Subirse al Metro en estos tiempos de la 4T requiere mucha valentía y ser muy temerario pues ya no se sabe en qué momento te va a tocar un grave accidente que atente contra tu vida o una intoxicación, como la ocurrida el lunes 23 de enero en la que más de 30 personas fueron afectadas por el humo en la estación Barranca del Muerto de la L7, producto de una explosión debido a un corto circuito.

Anteriormente, el pasado 15 de enero el Metro informó de la caída de un objeto metálico a las vías de la estación Bellas Artes de la L-8, se escuchó un fuerte estallido y había humo en el área, lo que suscitó que se tuviera que detener el servicio y se desalojara a los pasajeros por riesgo de intoxicación.  Horas más tarde de ese mismo día, usuarios tuvieron que ser desalojados debido a que el convoy en el que viajaban en la estación del Metro Polanco de la L-7 se separó, en el área también hubo presencia de humo.

Está de más preguntarse a quién le corresponde corregir todas estas anomalías del Metro, columna vertebral de la movilidad en la capital del país, que ya tiene más de 53 años en operación, este servicio constituye el segundo modo de transporte más utilizado en la capital del país y su zona metropolitana, solo atrás de los microbuses o combis. Precisamente en esta administración del gobierno morenista a pesar del número de pasajeros que moviliza, no ha tenido la atención que require dentro de la política de movilidad de la ciudad, aquí es en donde los recursos para su funcionamiento han   sido recortados de manera descarada a pesar de que a diario en el STC se transportan cerca de 5 millones de personas.

Las matemáticas no fallan. Todos Podemos hacer cuentas: en 2021 se ejerció un presupuesto para el funcionamiento del Metro de 15 mil 081.87 mdp, que es el más bajo en los últimos diez años, recordemos que este año fue en el que sucedió la tragedia del colapso de la L-12 en la que fallecieron 26 personas y cien más quedaron gravemente heridas. En 2023 el Metro recibirá apenas 18 mil 847.7 mdp para su operación, no subirá ni el 1%, pese a reclamos diarios de usuarios por fallas en la circulación de trenes en distintas líneas y escaleras eléctricas fuera de servicio. En 2022 recibió 18 mil 828.4 mdp.

El  sindicato del Metro ha venido denunciando  la falta de mantenimiento a las líneas del STC y se ha venido pronunciando con carteles que pega en las taquillas donde se responsabiliza al gobierno de Sheinbaum por las fallas en la operación de los trenes y acusa falta de suministros para su mantenimiento: “Los retrasos y fallas  continuas en las líneas son responsabilidad de las autoridades”, “Tanto la autoridad como el Congreso  local hacen caso omiso de la carencia de herramientas y refacciones”, “Los trabajadores del Metro utilizamos celulares personales para la comunicación con el puesto central de control, también tenemos que comprar nuestras herramientas para el mantenimiento”.

Cuando se  cuestiona a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, sobre la nula importancia que le da al mantenimiento del Metro a pesar de contar con los recursos producto de nuestros impuestos para hacerlo, contesta a la  defensiva pretextando una serie de argumentos para justificar su gobierno ineficaz, muy recientemente “para tapar el ojo al macho” se sacó  de la manga la versión de que los accidentes ocurridos en las líneas del Metro son “casos atípicos” e insiste en que es sabotaje para desestabilizar su ya de por sí fallido gobierno, por lo que con la anuencia de López Obrador desplegó a 6 mil 60 elementos de la Guardia Nacional que ahora parecen edecanes en las estaciones del Metro, quienes tienen la consigna de imponer miedo a la ciudadanía y detener a quienes se les caigan por accidente celulares, por ejemplo,  como ya ocurrió, a las vías del tren o las aspas de repuesto para una lavadora.

A estos actos ridículos recurre Claudia Sheinbaum en vez de ponerse a trabajar en serio y a invertir los recursos necesarios y urgentes para que no sigan ocurriendo lamentables muertes en el Metro, porque eso sí, para justificar la presencia de la Guardia Nacional, para eso sí hay recursos a manos llenas para difundir miles y miles de volantes, y qué decir de su anticipada precacampaña electoral, para esa sí no escatima dinero.  

Muchos califican la presencia de la Guardia Nacional en el Metro como una medida excesiva y ejemplo de la militarización del país, situación que incluso ha sido criticada por la propia Aministía Internacional. Pues, hoy en día el Metro tiene más elementos de la Guardia Nacional que 29 estados de la república, ejemplo: 4 mil 640 elementos de la Guardia Nacional en Michoacán, 6 mil 60 en el Metro, 4 mil 500 elementos de la GN en Jalisco, 6 mil 60 en el Metro, 3 mil 989 en Sinaloa, 6 mil 60 en el Metro. 

El Metro de la Ciudad de México es una bomba de tiempo cuya peligrosidad no va a acabarse solo con discursos huecos y facilones como los de Sheinbaim. Antorcha exige   hacer una revisión exhaustiva y corregir todas las fallas que son realmente estremecedoras. Transporte seguro y eficiente para todos los capitalinos.

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