El plan de Barbados para generar resiliencia climática

*Los fenómenos meteorológicos impredecibles están reconfigurando el futuro de los Estados pequeños y las naciones insulares.

*La respuesta de Barbados al cambio climático, centrada en la tecnología y basada en datos, puede ayudar a fortalecer su resiliencia y también adaptarse para usos más amplios.

Con un pequeño anotador en una mano y un lápiz en la otra, Katrina Chapman examina un tramo de playa cerca de Bridgetown (Barbados) y observa las tranquilas aguas turquesas de Pile Bay. Pero no está admirando el paisaje.

Esta será una de las últimas semanas en que Chapman usa papel y lápiz para documentar los ajetreados días de Pile Bay. El centro está por recibir tabletas digitales, una herramienta que contribuye a DigiFish (i), una nueva iniciativa de colaboración entre el Gobierno, la sociedad civil y el sector privado para obtener y digitalizar datos. El proyecto de recopilación de información tiene como objetivo mejorar la eficiencia, facilitar el ingreso a nuevos mercados, integrar conocimientos de varias generaciones y afrontar las consecuencias del calentamiento global.

No obstante, en Barbados el calentamiento global no es solo un problema para la industria pesquera. La ubicación geográfica de la isla hace que el país y la población sean vulnerables a numerosas consecuencias de la crisis climática. Los fenómenos meteorológicos impredecibles, la erosión costera, el agotamiento de los suelos y la inestabilidad de las aguas subterráneas contribuyen a crear lo que la primera ministra Mia Amor Mottley llamó “una amenaza existencial” (i).

En el caso de Barbados y otras naciones y ciudades costeras, “está en juego la propia supervivencia”, dijo. “Por eso debemos actuar ya mismo y con decisión. Los desafíos que enfrentamos son abrumadores; estamos utilizando todas las herramientas a nuestro alcance y aunando políticas audaces con medidas comunitarias prácticas que nos ayudarán a avanzar hacia nuestras metas climáticas. Este es el momento de hacer incluso más”.

Para afrontar este desafío, el Gobierno de Barbados puso en marcha Roofs to Reefs (i) (Techos para los arrecifes), una estrategia nacional destinada a generar resiliencia ante el cambio climático y eventos imprevisibles relacionados con el clima. La digitalización y el uso de datos para identificar peligros y establecer metas son un elemento clave de esa respuesta. La entrega de tabletas a Katrina Chapman es parte de un enfoque centrado en la tecnología y basado en datos para fortalecer la infraestructura, promover la energía renovable e impulsar los empleos verdes.

“Sin tecnología o datos que nos permitan establecer metas de resiliencia climática, no tenemos chance de lograr la sostenibilidad”, dijo Shantal Munro-Knight, ministra responsable del área de resiliencia climática de la Oficina del Primer Ministro. “Cuando podemos aplicar recursos que se alinean con los datos que tenemos sobre vulnerabilidad, podemos ser sistemáticos en lugar de dispersos […] y brindar protección a nuestro medio ambiente, así como a las comunidades que más necesitan [ayuda]”.

“El alcance y el impacto del desafío climático exigen liderazgo”, dijo Makhtar Diop, director gerente de la Corporación Financiera Internacional (IFC). “El programa Roofs to Reefs de Barbados es innovador y práctico, y tiene el potencial de adaptarse a todo el Caribe y a otras naciones insulares vulnerables”.

De qué forma los datos contribuyen al desarrollo 

Los funcionarios como Munro-Knight están muy familiarizados con las consecuencias del cambio climático en Barbados. En 2021, el número récord de rayos provocados por el huracán Elsa dio lugar a un corte de energía de cinco días en toda la isla. Elsa, el primer huracán que tocó estas tierras en los últimos 65 años, se presentó poco después de la catastrófica erupción del volcán La Souffrière en la cercana isla de San Vicente, que cubrió de cenizas a Barbados y causó la desaparición de cultivos alimentarios, el cierre del único aeropuerto local y problemas respiratorios en muchas personas. La infraestructura de importancia crítica también está en riesgo debido a que el agua salada está impregnando el suministro de agua, como resultado del aumento del nivel del mar.

No obstante, saber lo que se avecina no es lo mismo que prepararse, señaló Munro-Knight. Para planificar mejor el futuro de Barbados, IFC trabajó en estrecha colaboración con el Gobierno a fin de desarrollar una herramienta digital de identificación de riesgos climáticos y planificación de la resiliencia, denominada “hipervisor”, que detecta los peligros, ofrece opciones para mitigar los impactos y permite a los usuarios priorizar las necesidades de inversión de acuerdo con las metas nacionales de resiliencia.

La herramienta agrupa los datos de diversas fuentes, tanto de organismos gubernamentales nacionales como de bases de datos mundiales. La visualización tridimensional que se obtiene como resultado incluye la topografía del país, el entorno construido y los activos de importancia clave —existentes y previstos—, superpuestos con peligros climáticos y ambientales. Los usuarios pueden agrandar cualquier punto para ver la susceptibilidad del lugar a los fenómenos meteorológicos, como posibles sequías o mareas de tormenta, además de las zonas vulnerables a la erosión costera, las inundaciones interiores y el riesgo sísmico. 

“Aunque hay mucho conocimiento institucional y comunitario —por ejemplo, hay personas que nos cuentan cosas tales como ‘siempre hay un deslizamiento de tierra en esta colina cuando llega una tormenta tropical’—, esa información no puede usarse para fines de planificación gubernamental a menos que esté codificada”, dijo Pepukaye Bardouille, que, en su calidad de oficial superior de Operaciones de IFC, concibió y supervisó el desarrollo de la herramienta como parte de una Plataforma Mundial para la Identificación de Inversiones en Infraestructura Resiliente en Islas y Estados Pequeños. (Ahora Bardouille es asesora especial sobre resiliencia climática de la Oficina del Primer Ministro de Barbados, y directora de la Iniciativa de Bridgetown).

Estos datos son clave porque orientan las políticas, la planificación y las necesidades de inversión para el desarrollo futuro, y contribuyen a determinar en qué casos se requieren donaciones o financiamiento asimilable a las donaciones y en condiciones concesionarias, señaló Munro-Knight. Ella ha sido la promotora de la herramienta de datos para la resiliencia, haciendo hincapié en su importancia para el fortalecimiento de la infraestructura que incide en la vida de las personas. El hipervisor muestra, por ejemplo, que el principal hospital de Barbados, Queen Elizabeth, fue construido sobre una llanura inundable, lo que lo deja en situación vulnerable si la isla se ve afectada por una gran tormenta. 

“Cuando contamos con este tipo de información, podemos mitigar los efectos de un posible desastre y comenzar a considerar los recursos que se necesitan para construir otro hospital en el futuro”, agregó.  Esto podría incluir el tendido de nuevos caminos y tuberías de agua, la instalación de sistemas de generación de energía distribuida y la construcción de vecindarios y escuelas cercanos, planes a largo plazo que requieren la cooperación de muchos organismos gubernamentales y del sector privado.

El hipervisor fue diseñado para mostrar dónde hay oportunidades de desarrollo del sector privado, dijo Bardouille. “El verdadero valor radica en alinearse con el Gobierno para determinar en qué esferas se necesita más o menos de algo a fin de alcanzar las metas de resiliencia, ya sea en relación con la agricultura, el turismo, la capacidad de generación de energía eólica, un nuevo transformador o una planta desalinizadora, y en indicar al sector privado cómo participar para respaldar los planes de desarrollo del Gobierno”.  

Dado que el hipervisor es una herramienta en constante evolución, podrá actualizarse a medida que se disponga de nuevos datos sobre riesgos y se planifiquen, aprueben o finalicen nuevos proyectos de infraestructura, lo que ayudará al Gobierno, los asociados para el desarrollo, el sector privado y los ciudadanos a supervisar los avances.

Esto es congruente con los objetivos del nuevo Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad (i) para Barbados del Fondo Monetario Internacional, por valor de USD 189 millones, en el que se insta a incorporar el cambio climático (i) en el presupuesto nacional.

Enfrentar la escasez de agua

La tecnología y los modelos de datos también tienen el potencial de fortalecer sectores individuales, como el del agua, según Karl Payne, profesor y coordinador del programa de gestión de los recursos hídricos del Centro de Gestión de Recursos y Estudios Ambientales (i) de la Universidad de las Indias Occidentales, campus de Cave Hill.

Según investigaciones (i) de las Naciones Unidas (PDF, en inglés), Barbados, al igual que la mitad de las islas del Caribe que sufren escasez de agua (PDF, en inglés), se enfrenta a filtraciones de agua marina en sus acuíferos y a un descenso del nivel de las precipitaciones de hasta un 40 % para fines de siglo.

Las nuevas soluciones, como las aplicaciones de inteligencia artificial (IA) para la resiliencia climática, son especialmente prometedoras en Barbados, dijo Payne, y destacó la “democratización de las herramientas de IA”, como la computación en la nube de código abierto y el aprendizaje automático. Los datos pueden usarse para entrenar los modelos de IA, de modo que puedan diseñar pozos en donde se minimice la intrusión de agua salada o proponer escenarios de reutilización que refuercen la seguridad alimentaria y eviten una crisis alimentaria. Los modelos también sirven para predecir cómo cambian los niveles de agua en respuesta a los regímenes de lluvia y bombeo, y orientar al organismo de gestión del agua para determinar cuánta cantidad se debe conservar. Otros datos, como la información aportada por drones, pueden ayudar a determinar los diseños óptimos de los techos para la recolección de agua de lluvia.

Amgad Elmahdi, responsable del sector hídrico del Fondo Verde para el Clima, también cree que el uso de nuevas tecnologías puede generar soluciones para Barbados y otros países que se enfrentan a desafíos de seguridad hídrica a largo plazo. “Muchos organismos del sector, que deben lidiar con el cambio climático, el envejecimiento de los activos, el aumento de la población, las limitaciones de gastos, las cambiantes expectativas de los clientes y el aumento de las expectativas en materia de sostenibilidad, medio ambiente y gobernanza […] [pueden] aprovechar el rápido avance de la tecnología digital y utilizar modelos y mecanismos de toma de decisiones basados en datos”, dijo. Por ejemplo, el uso de drones para respaldar los esfuerzos de evaluación del riesgo de inundaciones, ya que las fotografías tomadas con estos dispositivos pueden utilizarse para crear un modelo de peligro de inundaciones de gran precisión que ayude a predecir el riesgo e identificar a las personas afectadas.

Según Payne, Barbados está en el camino correcto. “Hay algunas cosas que el Gobierno ya está haciendo bien, como utilizar energía solar para los tanques de agua”, afirmó. “Soy optimista porque hemos comenzado a aplicar enfoques más científicos y tecnológicos en relación con los recursos hídricos y creo que también lograremos avances en otras áreas”.

Por Alison Buckholtz. Contenido multimedia realizado por Armando Gallardo y Julia Schmalz.

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