*Netflix desplaza a Televisa y TV Azteca, logrando ser la única plataforma donde se transmitirán los partidos de la selección mexicana a partir de 2027
Por Yiram Anteliz
Lo que parecía un rumor lejano, ahora está confirmado: Netflix ha blindado a la Selección Mexicana. A partir de 2027, el gigante del streaming será la casa exclusiva en México para las finales de la Concacaf Nations League y la Copa Oro (ediciones 2027 y 2029). Este acuerdo de cuatro años marca un hito histórico, pues desplaza a Televisa y TV Azteca de los torneos más rentables de la región. Por primera vez, los aficionados no solo necesitarán una televisión, sino una suscripción activa y una conexión estable a internet para ver al conjunto nacional pelear por los trofeos de la zona.
El Mundial 2026: El último «oasis» de la televisión abierta
Si bien el panorama post-2026 luce digital, el Mundial de Norteamérica 2026 funcionará como la última gran fiesta de la señal abierta. Los derechos actuales garantizan que los partidos de México en la justa mundialista sigan siendo transmitidos por los canales tradicionales (5 y 7). Sin embargo, la letra chiquita ya advierte el cambio: de los 104 partidos totales del torneo, solo 31 se verán de forma gratuita en territorio mexicano. La infraestructura de medios está priorizando los modelos de suscripción, dejando a la TV abierta con una participación cada vez más reducida y simbólica.
La rebelión en el Congreso: ¿Fútbol como «derecho social»?
La mudanza al streaming no ha pasado desapercibida en la esfera política. En marzo de 2026, se presentó una iniciativa en la Cámara de Diputados para reformar la Ley Federal de Telecomunicaciones. La propuesta busca declarar los partidos de las selecciones nacionales como contenidos de «interés social», obligando a las plataformas extranjeras a ceder o sublicenciar la señal a la televisión abierta. El argumento es contundente: el 90% de los mexicanos tiene un televisor, pero menos del 35% puede costear múltiples servicios de streaming. La batalla legal entre el libre mercado de derechos y el derecho al acceso a la cultura deportiva está por estallar.
El costo de la identidad: Afición vs. Negocio
La polémica radica en el muro de pago. Mientras la Concacaf celebra la «modernización» del consumo deportivo, la afición siente el golpe en el bolsillo. Con la fragmentación de derechos, un fanático mexicano que quiera seguir al Tri y a su equipo local ahora debe navegar entre Netflix, Disney+, ViX y Amazon Prime. Esta estrategia busca monetizar a las nuevas generaciones digitales, pero corre el riesgo de alienar a millones de seguidores que históricamente han construido la identidad del fútbol mexicano frente a un televisor de antena. ¿Estamos ante la modernización del Tri o ante el inicio de su distanciamiento con el pueblo?
