Julio Bocca en Málaga: «El mayor triunfo es el respeto de mis compañeros»

*Acompañado por Antonio Banderas y Lucía Lacarra, recibió Bocca el Lux Ductor, en una celebración bañada de luz

Málaga, España.- El reconocido bailarín Julio Bocca ha sido distinguido con el Premio LUX DUCTOR (luz guía), en el marco del Festival Internacional de Danza TIP TOE, por su brillante trayectoria. La gala tuvo lugar en el escenario del Teatro del Soho CaixaBank, donde Antonio Banderas, impulsor del festival y la bailarina Lucía Lacarra le hicieron entrega de la medalla, una pieza de plata bañada en oro de 24 quilates con dos brillantes, realizada en colaboración con Joyería Marcos, como símbolo de su contribución a convertir el movimiento en un lenguaje universal y la excelencia en la danza en un legado eterno.

Un día muy movido tuvo Bocca en Málaga en el marco del Soho International  Dance Festival (TIP TOE). Por la mañana tuvo un encuentro con el público y por la noche recibió el primer premio que entregará este festival que ha demostrado que viene con toda la fuerza, creatividad y principalmente acercar la danza al público en general.

En su discurso al recibir el premio, Julio Bocca agradeció ser el primer galardonado con el LUX DUCTOR de TIPTOE y puso en valor el impulso que el festival brinda a la danza: “Para mí es un

gran honor estar acá, porque uno trata de seguir aportando a las nuevas generaciones toda la experiencia he que adquirido y compartido con grandes figuras y maestros del mundo de la danza. El arte une y eso es lo que tenemos que hacer nosotros, los artistas, unirnos también y llevar eso a la gente. Es nuestra responsabilidad con la juventud, guiarlos para que puedan hacer esta carrera y disfrutarla. Y que se sepa que esto es una vocación, un modo de vida que uno elige, no es un hobbie, es un trabajo”.

La sencillez de los grandes volvió a quedar patente en la Pérgola del Mediterráneo. En la charla íntima y cargada de anécdotas, Julio Bocca no sólo repasó su gloria pasada, sino que lanzó un mensaje firme sobre el futuro del arte, escoltado por Antonio Banderas y Lucía Lacarra, directora del Soho International Dance Festival.

Durante la charla, Bocca recordó un punto de inflexión fundamental: su viaje a Moscú. Fue allí donde, tras ganar el prestigioso concurso internacional, su vida cambió radicalmente. Aquella victoria no solo le dio el reconocimiento técnico, sino que le abrió las puertas del mundo, transformando a un joven bailarín en una figura global. Si bien su victoria en Moscú cambió su destino, Bocca confesó que los trofeos palidecen ante el reconocimiento de sus pares. Con emoción, recordó momentos grabados a fuego en su memoria: «El mayor triunfo es tener el respeto de los compañeros», afirmó. Relató cómo, tras una función, al abrir la puerta del camerino se encontró al mismísimo Rudolf Nureyev esperando para felicitarle; un regalo que atesora por encima de cualquier galardón.

Uno de los puntos más combativos de su intervención fue la defensa de la danza como profesión. Bocca ha luchado incansablemente por «sacar la danza a la calle» y despojarse de etiquetas de exclusividad o elitismo. Lamentó que en América Latina todavía se perciba la danza como un simple hobby. Su meta es que la gente pierda el miedo a este arte y lo sienta como algo propio.

Con una sinceridad que cautivó a los asistentes, Bocca desmitifica la rigidez de su profesión. Para él, la danza no se vive como una obligación o un compromiso contractual, sino como una devoción absoluta. Esta entrega total es la que le permite, hoy en día, asegurar con tranquilidad que no extraña los escenarios. Su relación con el baile ha mutado, pero la pasión sigue intacta desde otros ángulos.

Habló  de su retirada oficial en 2007. Bocca rememoró aquel despliegue sin precedentes ante más de 300.000 personas (corrigiendo la cifra habitual de aquel hito histórico) en los alrededores del Obelisco y con el espíritu del estadio de River Plate presente en la magnitud del evento.Fiel a su esencia rebelde, aquel adiós fue sellado con los acordes de «A mi manera», una canción que define su hoja de ruta profesional. Confesó que nunca siguió los manuales o consejos tradicionales que se le dan a los bailarines. Ha construido su carrera bajo sus propios términos, desafiando las normas del circuito académico para crear un sello personal e irrepetible.

Antonio Banderas se sumó a este sentimiento, destacando que el festival nació precisamente para derribar esas barreras y acercar la disciplina al gran público. El actor español  se mostró  conmovido por el éxito del evento en el Muelle, donde más de 600 bailarines se unieron en una barra multitudinaria frente al mar.

En un tono más reflexivo, se destacó el papel de la cultura en el contexto geopolítico actual. «En momentos tan difíciles, la cultura es un escaparate y un refugio frente a las guerras y lo que está sucediendo en el mundo», se escuchó durante el encuentro, subrayando el arte como un nexo de unión y paz.

Fiel a su filosofía de que el artista se debe a su público, Bocca cerró la jornada demostrando una amabilidad absoluta. Lejos de la imagen de divo, el bailarín se quedó a saludar a los asistentes, compartiendo charlas individuales y fotografiándose con cada persona que se lo solicitó.

Su paso por el Soho International Dance Festival deja una lección clara: se puede haber bailado «a mi manera» y haber conquistado el mundo, pero el verdadero éxito reside en mantener la humildad y la devoción por el movimiento.

El festival termina pero el sello de Bocca queda y se disfrutó con la exposición con fotografías del bailarín argentino en obras emblemáticas y en teatros de todo el mundo desde Nueva York hasta Moscú o Buenos Aires.

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