Estado actual del Metro pone en riesgo a millones de usuarios

Por Nancy Grajeda

El Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC), que incluso ha sido reconocido por las propias autoridades de gobierno como  “la  columna vertebral de la movilidad en la Ciudad de México”, atraviesa una crisis que afecta directamente la seguridad y la calidad de vida de millones de personas, es decir, de más de cinco millones de usuarios  que viajamos diario, con el peligro de sufrir un accidente o de ya no llegar a casa, porque cuando el Metro no se descompone, se incendia o peor aún, se cae, como muchos han de recordar, aquel  fatídico 3 de mayo del año 2021.

Así que, lo que debería ser un servicio eficiente y seguro se ha convertido, para muchos usuarios, en una experiencia diaria marcada por el estrés y la incertidumbre.

Las fallas y desperfectos en el Metro son el pan nuestro de cada día:  Retrasos prolongados, estaciones saturadas, presencia de humo, apagones, trenes detenidos en plena marcha, escaleras y elevadores fuera de servicio, forman parte ya del panorama de este sistema de transporte, y muy grave que lo veamos así, esa no debería ser nuestra realidad, nuestra vida diaria, no deberíamos agachar la cabeza y resignarnos a padecer este caos, pues los capitalinos nos merecemos un Metro diferente.

Subirse al Metro implica a demás del peligro ya descrito renglones más arriba, tiempos de espera cada vez más largos, demoras de 10, 15 o incluso más de 20 minutos para abordar un tren, así como detenciones inesperadas que pueden prolongarse varios minutos sin explicación, incluso se sabe de situaciones extremas donde se ha llegado a desalojar a pasajeros de los trenes para que caminen por las vías, debido a fallas del sistema, exponiéndolos a un peligro evidente, como ocurrió recientemente, el 15 de abril  pasado en la línea 3, debido, se dice, a un apagón “externo”.

Además, se suma que las condiciones dentro de las instalaciones tampoco son adecuadas: existe calor excesivo debido al ineficaz y a veces inexistente sistema de ventilación, falta de limpieza, gotera e inundaciones.

 Es una interrogante saber a ciencia cierta cuál es el freno de las autoridades para invertir más recursos para el manteamiento del Metro, si como mencioné, ya han reconocido públicamente que es el corazón de la movilidad, o es acaso que no les importa que sea el transporte de los que menos tienen. Ojalá no sea esta la razón, porque entonces estaríamos ante un caso grave de desdén gubernamental.

Porque es bien sabido que quienes utilizan el Metro es la clase trabajadora, que depende de este medio de transporte para movilizarse a su trabajo, y no es justo que después de haber tenido que soportar una jornada extenuante de labor, todavía tengan que padecer la ineficacia y deterioro de un transporte ineficiente, impactando directamente en su vida cotidiana y desgastándose física y emocionalmente por el riesgo constante al que esta expuestos en cada trayecto.

El Metro presenta un problema estructural que no puede resolverse sólo con analgésicos, requiere un inversión mayor y sostenida para lograr que el Metro salga de tantos problemas que le aquejan y que comprometen la seguridad y la vida de los capitalinos que lo utilizan, que somos muchos, si esto no importa a las autoridades, qué es entonces lo que hacen como gobierno.

Es urgente que se realice un diagnóstico profundo de las condiciones reales en las que encuentra el Metro para así poder brindar las alternativas que solucionen el problema, insisto: se requiere más inversión de recursos, mantenimiento y modernización de las instalaciones del Metro, incluyendo en primer lugar, sus trenes.

Esto es algo que todos lo que usamos el Metro debemos tener presente y no dejar de lado la exigencia de un Metro seguro, un Metro que garantice nuestros traslados de forma eficiente. Sólo el pueblo unido y consciente podrá lograr que esto ocurra de manera inmediata. Etiquetas: Metro, Inseguridad, Peligro, Capitalinos, Autoridades, Gobierno, Problema, Movilidad.

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