Terror en las pirámides de Teotihuacán: se confirma un muerto y trece extranjeros heridos

*Una visita inolvidable y de pesadilla se llevaron turistas de varios países en uno de los lugares más visitados de México

Por Yiram Anteliz

El día de ayer, la zona arqueológica de Teotihuacán, uno de los baluartes culturales más importantes del mundo, se convirtió en el escenario de una masacre que evidencia la vulnerabilidad de los espacios públicos en México. Alrededor de las 11:30 horas, un sujeto identificado como Julio César Jasso, originario de la capital, desató un tiroteo desde lo alto de la Pirámide de la Luna. El saldo es devastador: una turista canadiense de 32 años perdió la vida y otras 13 personas resultaron heridas, entre ellas menores de edad de diversas nacionalidades, en un ataque que subraya cómo la violencia ha permeado incluso los santuarios históricos del país. 

La inoperancia de un Estado desbordado

Pese a ser uno de los puntos turísticos con mayor vigilancia teórica, el agresor logró ingresar con un arma de fuego, un cuchillo y municiones, burlando todos los «protocolos» de seguridad del Gobierno de México. Testigos narraron haber escuchado más de 20 detonaciones mientras la gente huía despavorida, cayendo de los escalones de la pirámide ante la ausencia de una reacción inmediata que contuviera al tirador. La tragedia solo terminó cuando el atacante decidió quitarse la vida, dejando claro que la seguridad en estas zonas es meramente decorativa y carece de una estrategia real de prevención y control de armas. 

Turismo internacional bajo fuego

Este incidente no solo deja una mancha de sangre en el patrimonio nacional, sino que expone a México ante la comunidad internacional como un destino donde ni siquiera el turismo cultural está a salvo. Entre los heridos se encuentran ciudadanos de Estados Unidos, Colombia, Brasil y Rusia, quienes buscaban una experiencia histórica y terminaron en hospitales mexiquenses. El Gobierno de México, que suele presumir cifras alegres de pacificación, se enfrenta hoy al reclamo de embajadas extranjeras por la incapacidad de garantizar la integridad de quienes visitan el país, especialmente a pocos meses de que inicie la Copa del Mundo 2026. 

Un vacío de autoridad que mata

La respuesta oficial, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se ha limitado a mensajes de solidaridad y condolencias, pero la realidad en el terreno cuenta una historia distinta: la de un gobierno que ha cedido el control de los espacios públicos a la aleatoriedad de la violencia. La falta de detectores de metales eficientes, la escasa vigilancia en los accesos y la lenta respuesta de la Guardia Nacional en el sitio son el reflejo de un sistema de seguridad fallido. Lo ocurrido ayer en Teotihuacán no fue un accidente, fue el resultado directo de una política de seguridad que ha dejado desprotegidos tanto a mexicanos como a visitantes extranjeros en el corazón de su propia historia.

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