*Para 4T soberanía es defender a sus narcopolíticos, no a México
Miguel A. Rocha Valencia
Sin disfraz alguno, quien se ostenta como jefa del Ejecutivo federal, encabezó un evento político de la 4T donde asumió que la soberanía nacional descansa en la defensa de los narcopolíticos de su gobierno porque jueces estadunidenses “vienen por unos y luego vienen por otros”.
Es decir, su llamado a la unidad nacional se traduce en una arenga para los cuatroteístas a cerrar filas para impedir que las solicitudes de captura con fines de extradición de los políticos corruptos, miembros de Morena se ejecuten lo mismo con la negativa oficial de un gobierno convertido en partido o con la intervención directa de las instituciones de justicia estadunidenses.
La retórica manida de la derecha volvió florecer ante un público de acarreados que incluyó la presencia cínica de nueve ministros de la Suprema Corte de Justicia con lo cual, se confirma la sumisión o adhesión al Ejecutivo. Por lo demás no hubo sorpresas.
El festejo de dos años de que la actual administración asumió la destrucción de las instituciones y tejido social del país fue el pretexto para lanzar un mensaje con destinatario que dicen no fue el presidente estadunidense, sino a la derecha radical que, en complicidad con la mexicana, tratan de ¿descarrilar? el proyecto de la 4T.
Un proyecto que tiene como base el mentir, robar, traicionar al pueblo y hacer de la corrupción su base ideológica, su principio fundacional. Ahora no quedan dudas pues el evento tuvo como base la defensa de quienes son señalados como narcopolíticos, no sólo a Rubén Rocha Moya, sino al mismo profeta de la 4T a quienes todas las líneas de investigación señalan.
A Palenque van todas las flechas; ahí habita quien facilitó el empoderamiento del crimen organizado, por el mesías tropical, se entregó a miles de mexicanos que hoy están muertos y otros que viven del sicariato por las buenas o malas mientras millones sufren las consecuencias de servidumbres y pago de derecho de piso, extorsión.
Y no se puede decir que fue omisión, fue complicidad no sólo con el crimen organizado “tradicional” sino en la creación de otras empresas delincuenciales igual o más “productivas” que el narcotráfico y todo cobijado desde palacio Nacional. Negocios donde se hicieron cómplices hasta los incorruptibles marinos y soldados.
Y ahora se envuelven en la bandera nacional y se asumen víctimas no de un brazo justiciero, de una asonada que les quiere quitar el poder y con él, los jugosos negocios que deja la corrupción y protege la impunidad oficial que se imparte desde el Zócalo donde confluyen Ejecutivo y Judicial convertidos en uno sólo y al que se sumaron las rémoras, esas que como representantes populares y sólo personifican pudrición, sumisión y traición al pueblo.
Primero, muy retadores y luego, matizando su demagogia para decir aclarar que sus acusaciones no tenían un destinatario hospedado en la Casa Blanca sino en esa derecha extrema que pretende acabar con el proyecto que presume logros, pero que en realidad debía avergonzarse de su incapacidad, fracasos y corrupción.
Hablan de logros cuando la suciedad los aplasta y muestran su incapacidad para gobernar; están rebasados como gobierno, carecen de autoridad moral, política y jurídica para acusar a otros de lo que ellos mismos han construido y destruido.
Incapaces de ejercer el poder de manera democrática, se lanzan por la vía fácil del autoritarismo. Para ello, se suman a los peores porque no tienen estatura política, carecen de capacidad, pero en su soberbia, se asumen como los buenos, las víctimas de sus mismos yerros.
En suma, los villanos se victimizan, nos adelantan que “vienen por unos y luego vienen por otros” incluyendo al profeta. La convocatoria reveló que hay pavor engendrado por ignorancia, villanía, culpa y corrupción; crearon su propio infierno; pensaron que nadie les pediría cuentas y atisban que en 2027 pagarán facturas políticas; veremos si las liquidan o se dicen como siempre, robados y defraudados para ni ajustar deudas.
Todo porque saben que, si a uno le cobran, todos serán llamados a cuentas. Ya la ven cerca y lo que observan con todo y su miopía y soberbia, no les gusta. Se les viene la noche encima y van a patalear, pero al final, como dice el dicho, todo se paga, el Ley divina.
Tan es así que si hay un tema en el cual estén de acuerdo demócratas y republicanos en Estados Unidos, es que en México gobiernan los narcos. De eso no hay duda.
