*La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) expresa su rechazo categórico a los bloqueos, cierres viales y acciones que impiden la operación normal de restaurantes, particularmente en zonas de alta actividad económica, turística y social como el primer cuadro de la ciudad. CANIRAC reconoce y respeta plenamente el derecho humano a la libre manifestación, a la protesta social y a la expresión pública de demandas.
En una sociedad democrática, estos derechos deben ser garantizados y protegidos. Sin embargo, ese reconocimiento no puede utilizarse para justificar afectaciones graves, prolongadas y desproporcionadas contra terceros. Ninguna causa, por legítima que se considere, debe traducirse en la paralización de la vida
económica, la afectación al trabajo de miles de personas o el daño directo a familias que no forman parte del conflicto.
Lo que hoy enfrentan miles de restaurantes no es solamente una pérdida económica, es una afectación directa al derecho al trabajo, a la movilidad, al ingreso familiar, al abasto, a la seguridad y a la continuidad de una cadena
productiva que inicia en el campo y termina en la mesa de millones de consumidores.
Cada cierre forzado, cada bloqueo y cada interrupción de la movilidad afecta primero a las personas trabajadoras: cocineras, meseros, garroteros, repartidores, personal de limpieza, personal administrativo, proveedores, transportistas y trabajadores eventuales que dependen del ingreso diario, de las propinas y de la posibilidad real de llegar a su centro de trabajo.
También afecta a miles de pequeños negocios familiares que deben cubrir nómina, renta, servicios, insumos, créditos y obligaciones fiscales, aun cuando no puedan operar por causas ajenas a su voluntad. En el sector restaurantero, no abrir no significa simplemente vender menos; significa poner en riesgo empleos, ingresos familiares, mercancía perecedera y la estabilidad de comunidades enteras.
*La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) expresa su rechazo categórico a los bloqueos, cierres viales y acciones que impiden la operación normal de restaurantes, particularmente en zonas de alta actividad económica, turística y social como el primer cuadro de la ciudad. CANIRAC reconoce y respeta plenamente el derecho humano a la libre manifestación, a la protesta social y a la expresión pública de demandas.
En una sociedad democrática, estos derechos deben ser garantizados y protegidos. Sin embargo, ese reconocimiento no puede utilizarse para justificar afectaciones graves, prolongadas y desproporcionadas contra terceros. Ninguna causa, por legítima que se considere, debe traducirse en la paralización de la vida
económica, la afectación al trabajo de miles de personas o el daño directo a familias que no forman parte del conflicto.
Lo que hoy enfrentan miles de restaurantes no es solamente una pérdida económica, es una afectación directa al derecho al trabajo, a la movilidad, al ingreso familiar, al abasto, a la seguridad y a la continuidad de una cadena
productiva que inicia en el campo y termina en la mesa de millones de consumidores.
Cada cierre forzado, cada bloqueo y cada interrupción de la movilidad afecta primero a las personas trabajadoras: cocineras, meseros, garroteros, repartidores, personal de limpieza, personal administrativo, proveedores, transportistas y trabajadores eventuales que dependen del ingreso diario, de las propinas y de la posibilidad real de llegar a su centro de trabajo.
También afecta a miles de pequeños negocios familiares que deben cubrir nómina, renta, servicios, insumos, créditos y obligaciones fiscales, aun cuando no puedan operar por causas ajenas a su voluntad. En el sector restaurantero, no abrir no significa simplemente vender menos; significa poner en riesgo empleos, ingresos familiares, mercancía perecedera y la estabilidad de comunidades enteras.
*La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) expresa su rechazo categórico a los bloqueos, cierres viales y acciones que impiden la operación normal de restaurantes, particularmente en zonas de alta actividad económica, turística y social como el primer cuadro de la ciudad. CANIRAC reconoce y respeta plenamente el derecho humano a la libre manifestación, a la protesta social y a la expresión pública de demandas.
En una sociedad democrática, estos derechos deben ser garantizados y protegidos. Sin embargo, ese reconocimiento no puede utilizarse para justificar afectaciones graves, prolongadas y desproporcionadas contra terceros. Ninguna causa, por legítima que se considere, debe traducirse en la paralización de la vida
económica, la afectación al trabajo de miles de personas o el daño directo a familias que no forman parte del conflicto.
Lo que hoy enfrentan miles de restaurantes no es solamente una pérdida económica, es una afectación directa al derecho al trabajo, a la movilidad, al ingreso familiar, al abasto, a la seguridad y a la continuidad de una cadena
productiva que inicia en el campo y termina en la mesa de millones de consumidores.
Cada cierre forzado, cada bloqueo y cada interrupción de la movilidad afecta primero a las personas trabajadoras: cocineras, meseros, garroteros, repartidores, personal de limpieza, personal administrativo, proveedores, transportistas y trabajadores eventuales que dependen del ingreso diario, de las propinas y de la posibilidad real de llegar a su centro de trabajo.
También afecta a miles de pequeños negocios familiares que deben cubrir nómina, renta, servicios, insumos, créditos y obligaciones fiscales, aun cuando no puedan operar por causas ajenas a su voluntad. En el sector restaurantero, no abrir no significa simplemente vender menos; significa poner en riesgo empleos, ingresos familiares, mercancía perecedera y la estabilidad de comunidades enteras.
*La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) expresa su rechazo categórico a los bloqueos, cierres viales y acciones que impiden la operación normal de restaurantes, particularmente en zonas de alta actividad económica, turística y social como el primer cuadro de la ciudad. CANIRAC reconoce y respeta plenamente el derecho humano a la libre manifestación, a la protesta social y a la expresión pública de demandas.
En una sociedad democrática, estos derechos deben ser garantizados y protegidos. Sin embargo, ese reconocimiento no puede utilizarse para justificar afectaciones graves, prolongadas y desproporcionadas contra terceros. Ninguna causa, por legítima que se considere, debe traducirse en la paralización de la vida
económica, la afectación al trabajo de miles de personas o el daño directo a familias que no forman parte del conflicto.
Lo que hoy enfrentan miles de restaurantes no es solamente una pérdida económica, es una afectación directa al derecho al trabajo, a la movilidad, al ingreso familiar, al abasto, a la seguridad y a la continuidad de una cadena
productiva que inicia en el campo y termina en la mesa de millones de consumidores.
Cada cierre forzado, cada bloqueo y cada interrupción de la movilidad afecta primero a las personas trabajadoras: cocineras, meseros, garroteros, repartidores, personal de limpieza, personal administrativo, proveedores, transportistas y trabajadores eventuales que dependen del ingreso diario, de las propinas y de la posibilidad real de llegar a su centro de trabajo.
También afecta a miles de pequeños negocios familiares que deben cubrir nómina, renta, servicios, insumos, créditos y obligaciones fiscales, aun cuando no puedan operar por causas ajenas a su voluntad. En el sector restaurantero, no abrir no significa simplemente vender menos; significa poner en riesgo empleos, ingresos familiares, mercancía perecedera y la estabilidad de comunidades enteras.
