*Optimismo de Hacienda revela que en 4T anteponen demagogia a realidad
Miguel A. Rocha Valencia
Parece que el coahuilense Edgar Abraham Amador Zamora perdió de plano la brújula de la economía y asegura, contra todo pronóstico que a partir del mes próximo habrá un repunte y se alcanzarán los niveles previstos en los precriterios presentados al iniciar el año.
Para el secretario de Hacienda, las previsiones adelantadas por la OCDE y otros observadores nacionales y extranjeros, la previsión de que México no alcanzará ni la mitad del crecimiento previsto es una exageración y para él, los análisis son poco objetivos y hasta mentirosos.
De hecho, en entrevista Amador Zamora que dicho sea de paso no alcanza nivel de secretario sino de director de área, eso sí, con mucha dosis de lealtad cuatrotera, afirma que la inversión va a fluir y con ella se detonará el crecimiento del PIB de este año hasta alcanzar un mínimo del 2.3 por ciento.
Eso quiere decir que incluso las expectativas reconsideradas por Citi al iniciar la semana de 1.2 por ciento, se quedan bajas ante la avalancha de dinero que viene y empujará a un crecimiento histórico que deberá ser superior al 3.6 por ciento en los próximos cuatrimestres para alcanzar la meta de Hacienda.
Pero la realidad es que eso se ve muy difícil o para quien esto escribe imposible dadas las condiciones del país y sobre todo la política de polarización donde los distractores surgen en cada mañanera incluyendo el cochecito Olinia que nos van a fabricar los chinos con apoyo del gobierno de México.
Para empezar la convocatoria a invertir no permea en los capitales nacionales y extranjeros donde el monto histórico de 36 mil millones de dólares se reduce a siete mil millones de dólares, pero no en un año, sino en proyectos que trascienden el actual sexenio. Las razones de esa falta de atención a la convocatoria, ya la hemos detallado varias veces y se circunscribe a un solo tema: desconfianza en el gobierno y las instituciones.
Incluso cuestiones políticas como lo que está sucediendo en Coahuila donde luego de la paliza propiciada a Morena, el hoy partidazo clama fraude y afirma que todos los votos a favor del PRI fueron comprados y se hostigó a os candidatos de la 4T.
El hecho, lejos de mejorar la percepción acerca de Morena y sus aliados, sólo confirmará su perfil autoritario y su disposición a no reconocer derrotas, como siempre y entre más pelee y se atreva a utilizar a las instituciones, antes autónomas para alcanzar sus fines, peor será la percepción del respetable y el oficialismo tendrá menor margen para desmentir lo que ya es una verdad vox populi.
Peor aún, el titular de Hacienda afirma que hubo una modificación en los calendarios de inversión del gobierno y por eso el dinero de los impuestos no se movió, pero que “la concreción de los proyectos públicos empieza ya este mes y debemos ver un repunte muy importante de la inversión pública y mixta en el corto plazo”.
Si eso sucediera, efectivamente se vería un repunte de la economía, incluso para fundamentar lo dicho por el secretario de Hacienda están los analistas que opinan en la encuesta de Citi quienes consideran que efectivamente habrá una mejora en las estimaciones, pero no van más allá del 1.2 por ciento, es decir, casi la mitad e lo que insiste en predecir el oficialismo.
Frente a ello, está la previsión del llamado Economic Outlook realizado por los economistas del la Organización para la Cooperación y desarrollo Económico, OCDE que fundamente sus expectativas a la baja por una desaceleración mundial y aumento de precios especialmente en energía, no en el jitomate para comenta Amador Zamora.
Esta opinión va más con la percepción de los consumidores sobre la situación económica en hogares y el país, la cual volvió a caer en el mes pasado.
De tal suerte que el Indicador de Confianza del Consumidor se ubicó en 43.5 puntos que es el más bajo desde 2022 lo cual refleja un 0.7 por ciento de retroceso.
Aquí ya no anotamos las caídas en los tres principales indicadores de la economía que muestran al menos, 15 meses a la baja, pero si hay que hacer notar que la caída le pegó a los ingresos hacendarios en más de 45 mil millones de pesos especialmente por el aumento de la informalidad empresarial y laboral que ya afecta al 55 por ciento de la PEA.
Eso significa que si se tenían planeadas inversiones públicas (tal vez la reparación del trazo en el tren Interoceánico), no sabemos de dónde van a sacar el dinero si ya se tiene embargado casi un tercio del presupuesto en el pago de pensiones contributivas y del bienestar, así como en otros programas clientelares a los que se les va a meter más dinero por el asunto de Coahuila, así como el pago de intereses de la deuda.
La opción visible con todo y los 100 mil millones que planean invertir en la recuperación de la petroquímica, especialmente para el tema de los fertilizantes, es darle otra tarascada a la deuda externa para financiar lo que hasta hoy, hay resultado un fracaso para la 4T, con lo cual nos alejaremos de la anhelada consolidación fiscal que ya suena a demagogia.
